CALIFICACIÓN.- 6

‘Hablar por Hablar’ es la adaptación teatral del famoso programa de radio que acerca a las tablas las historias de todos aquellos oyentes que participan en el espacio a través de sus llamadas telefónicas. Fernando Sánchez-Cabezudo, que ya nos emocionó con sus hermosas ‘Historias de Usera’, repite aquí la fórmula del éxito ofreciéndonos un extraordinario montaje que cuenta con textos de algunos de los mejores dramaturgos de este país y que está protagonizado de forma brillante por Ángeles Martín, Antonio Gil, Samuel Viyuela, Carolina Yuste y Pepa Zaragoza (….) Un reparto fantástico, una historia con alma, una puesta en escena que te atrapa por completo y magia, mucha magia la que se genera en las madrugadas de la radio, en ese mítico programa creado por Gemma Nierga hace 28 años, y que este año ha llevado a escena Sánchez-Cabezudo de una forma sensacional. Aquí puedes leer la crítica completa de El Teatrero.
En los últimos meses había escuchado y leído muchas cosas buenas de ‘Emilia’, pero hasta ahora no había podido ver el montaje. Y la verdad es que todo lo que me habían contado o había leído responde a la pura realidad. No exageraban en lo más mínimo. ‘Emilia’ es una pequeña joya y, no ya solo por la grandísima interpretación de Pilar Gómez que está fantástica, sino también porque estamos ante un texto precioso, plagado de sentido del humor y, además, dirigido con muchísimo gusto y un gran estilo. La conjunción de todos estos elementos nos da como resultado una auténtica delicia.

Una de las imágenes más bonitas que nos dejan las ‘Bodas de Sangre’ de Messiez, con Pilar Bergés, de espaldas, y con peluca rosa. Fotografía: marcosGpunto
A lo largo de mi vida he visto trece adaptaciones de ‘Bodas de Sangre’; grandes producciones y montajes de formato más pequeño, versiones de compañías nacionales y también de extranjeras, adaptaciones fieles al original y otras más transgresoras que trasladaban la historia a nuestros días. Sin duda, es la obra de teatro que más veces he visto representada en mi vida, eso sin contar las ocasiones que he podido ver ‘La Casa de Bernarda Alba’, ‘Yerma’ o ‘Doña Rosita la soltera’. (Es lo que tiene nacer en un pueblo que tiene grupo de teatro, e impregnarme desde pequeño del universo lorquiano). Y siento decir que en ‘Las Bodas de sangre’ de Messiez no he sentido de cerca el espíritu ni la esencia de Federico García Lorca.