El 18 de agosto de 1936, Federico García Lorca era asesinado en Granada, víctima de la violencia y la represión de la Guerra Civil española. Un informe de la Policía de Granada, años más tarde, detalló que el poeta fue fichado y acusado de ser «socialista y masón» (perteneciente a la logia Alhambra). El mismo documento y los estudios históricos resaltan que se le atribuyeron «prácticas de homosexualismo», un factor clave de persecución por parte de los sectores ultraconservadores y falangistas. En las denuncias iniciales también se le tachó de «rojo peligroso» y simpatizante del Frente Popular (coalición electoral de partidos de izquierda en España) lo que selló su destino al comienzo de la Guerra Civil Española.
