CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9
Salimos de ver ‘Cenicienta, el Musical’ en el Teatro Coliseum de Madrid y tenemos que confesar que nos ha gustado mucho, superando todas nuestras expectativas. Estamos ante una produccion de primer nivel que lleva la firma inconfundible de Stage Entertainment, responsable -entre otros musicales- de ‘El rey León’, ‘Aladdín’, ‘Anastasia’ o ‘Tina’, por citar solo algunos de los más recientes.
‘Cenicienta, el Musical’ es un espectáculo cuidado hasta el más mínimo detalle que cuenta con una brillantísima puesta en escena, un espléndido elenco, espectaculares números musicales, magníficas coreografías y un gusto exquisito en todos y cada uno de los apartados artísticos y técnicos, desde el extraordinario vestuario hasta la bellísima iluminación pasando por las atinadísimas videoproyecciones o los increíbles efectos de magia. En definitiva, un montaje sobresaliente -en el que el humor y el amor juegan un papel fundamental- y que pasamos a desgranar a continuación.
Una revisión del clásico adaptado a los nuevos tiempos
‘Cenicienta, el Musical’ parte de una revisión del cuento clásico creada para televisión en 1957 por Richard Rodgers (compositor) y Oscar Hammerstein (letrista y libreto original) y que protagonizó Julie Andrews. La producción tuvo un éxito impresionante siendo vista por más de 100 millones de espectadores. A pesar de su enorme popularidad, ‘Cenicienta’ no se llevó a los escenarios de Broadway hasta 2013 en una nueva versión, dirigida por Mark Brokaw y con un libreto actualizado por Douglas Carter Beane, que añadía profundidad y sensibilidades modernas al cuento clásico.
Esta adaptación de Broadway, que ahora podemos ver en el Teatro Coliseum de Madrid, conserva el encanto y las canciones icónicas del original, al tiempo que incorpora nuevos personajes, subtramas y temas de empoderamiento, justicia social, e igualdad, convirtiendo a Ella en algo más que una damisela a la espera de ser rescatada. Ella es una heroína proactiva que toma las riendas de su propio destino. No se limita a soñar con una vida mejor, sino que aprovecha las oportunidades, se enfrenta a la injusticia y se convierte en catalizadora del cambio.

La historia sigue a Ella, una joven bondadosa e inteligente que se ve obligada a servir como criada en su propia casa bajo la cruel mano de su madrastra, Madame, y su ensimismada hermanastra, Charlotte. Su otra hermanastra, Gabrielle, tiene muy buen corazón y hace buenas migas con Ella. A pesar de sus circunstancias, Ella mantiene la esperanza y sueña con una vida mejor. Cuando el príncipe Topher anuncia un gran baile para encontrar a su futura reina, la joven no duda ni un momento en asistir. Con la ayuda de Marie, su hada madrina, se transforma en una bellísima ‘princesa’ y conquista el corazón del príncipe. Pero lo novedoso de esta nueva versión, es que no es tan solo una historia de amor, va más allá. Ella inspira al príncipe Topher a desafiar las injusticias de su reino, escuchando los problemas del pueblo e instaurando justicia y democracia. Estos temas resuenan a través de la música, los personajes y la puesta en escena, creando una historia que se siente clásica y contemporánea al mismo tiempo.
Sensacional puesta en escena con espectaculares coreografías
Partiendo de estos mimbres y basándose en el montaje de Broadway, Anthony Van Laast -director y coreógrafo del espectáculo- ha hecho un trabajo sensacional a la hora de llevarlo a escena, rodeándose de un grupo extraordinario de profesionales en todos y cada uno de los apartados. En un musical de estas características, hay que destacar especialmente el asombroso diseño de ilusiones y magia, obra de Steve Cuiffo, quien logra hacer auténticas maravillas sobre el escenario. La magia, precisamente, es la protagonista en una de las escenas claves del montaje -y una de las más esperadas por el público- cuando el hada madrina transforma la calabaza en un coche de lujo, a los perros en dos cocheros y a Cenicienta en una princesa de cuento. Los efectos están brillantemente conseguidos y dejan a los espectadores con la boca abierta. Poner en relieve también el fabuloso diseño de vídeo y las efectistas proyecciones creadas por Jeff Sugg, que le dan mucho empaque al montaje y nos transportan al mundo de fantasía de Cenicienta.
Hablando del virtusiosismo de la puesta en escena nos gustaría poner como ejemplo dos números del primer acto que son sencillamente prodigiosos. El primero, ‘Su alteza un baile dará / Es la ocasión’, que se desarrolla en un mercado de abastos y que respira el aroma de los grandes musicales clásicos. Un número maravilloso, lleno de dinamismo e increíbles coreografías que nos recuerdan a la película ‘Siete novias para siete hermanos’. El segundo, ‘El vals del baile real’ es sinónimo de elegancia y espectacularidad con esa maravillosa partitura de Rodgers vibrando por todo lo alto y que resuena a las mil maravillas en el Teatro Coliseum -bajo la supervisión de Xavier Torras- y esos impresionantes trajes diseñados por Yaiza Pinillos, que son verdaderas joyas.
Pero, si la primera parte del montaje es brillante, la segunda resulta absolutamente redonda de principio a fin. El segundo acto arranca con la divertidísima canción ‘El lamento de la hermanastra’ interpretada por Caro Gestoso, graciosísima dando vida a Charlotte. A continuación se produce otro de los números más espectaculares del musical, la persecución en el bosque del príncipe a Cenicienta tras salir corriendo del baile cuando el rejoj daba las doce de la noche. Es un número de muchísima calidad, muy original en su puesta en escena, en el que deslumbra el movimiento coreográfico diseñado por Van Laast.

Un montaje cuidadísimo hasta el más mínimo detalle
En la segunda parte se alternan los números de comedia musical -como ‘Noche ideal’ (protagonizado por Cenicienta, su madrastra y sus hermanastras) o el divertidísimo ‘La prueba del zapato’ (cuya imagen podemos ver en la parte superior)- con hermosas baladas llenas de romanticismo -interpretadas a dos voces- como ‘Conduciendo bajo el brillo de la luna’ -que cuenta con una preciosa puesta en escena- o ‘Me enamoro de ti porque eres especial’, donde la pareja protagonista se luce empastando sus bellísimas voces. Nos gustaría destacar especialmente el numerazo que lleva por título ‘Es la música en ti’, una canción interpretada de forma magistral por Mayca Teba -imponente dando vida al hada madrina- que da todo un recital a nivel interpretativo y vocal, poniéndonos la piel de gallina con su impresionante voz.
Como señalábamos al comienzo de este artículo, ‘Cenicienta, el Musical’ es un montaje muy trabajado, de una enorme calidad y cuidadísimo hasta el más mínimo detalle. Como prueba, los dos perros que salen en escena -movidos por actores- usando la técnica del teatro de marionetas (El público ve tanto al actor como a la marioneta al mismo tiempo). Están superlogrados. Es solo un pequeño ejemplo que refleja el virtusiosmo de la puesta en escena. Aquí es importante mencionar la labor que han hecho Alejandro de los Santos, adaptador de la obra al español y director residente, y Nichola Treherne, coreógrafa asociada, que han sabido mantener siete meses después del estreno el dinamismo y el brillo del montaje inicial cuando arrancaron las funciones allá por el mes de octubre. Todo ello a base de ensayos, disciplina y talento.
Alabar también el magnífico diseño escénico creado por Carla Janssen, el espléndido diseño de luces de Howard Harrison y el diseño de sonido, obra de Poti Martín. Mención aparte merece Yaiza Pinillos, autora del diseño de vestuario, que hace un trabajo colosal. Es un auténtico deleite para la vista ver todos y cada uno de los trajes salidos de su imaginación. Por ejemplo, en el número final, todas las mujeres aparecen vestidas con trajes estilo Audrey Hephurn en un claro homenaje a ‘My fair Lady’. Una auténtica maravilla. María Regidor es la encargada de supervisar el vestuario y que todo funcione como un engranaje perfecto durante las dos horas y media de función.
Y, por supuesto, no nos podemos olvidar de la excelente dirección musical de Xavier Torras, cuya orquesta suena como lo ángeles y cuya labor refuerza aún más la maravillosa partitura original de Richard Rodgers. El día que asistimos nosotros, la orquesta estaba dirigida de forma fantástica por Juan Carlos Danielsson.

Maravilloso elenco encabezado por Paule Mallagarai y Mayca Teba
Otro de los puntos fuertes del montaje es su acertadísimo y compacto elenco encabezado por Paule Mallagarai, espléndida en la piel de Ella y alcanzando la excelencia en todos los registros; a nivel interpretativo, a nivel vocal y a nivel de movimiento -se nota su formación en danza clásica-. Es un placer verla desenvolverse encima del escenario. Desde su primera aparición nos recordó -por su elegancia y su timbre vocal- a Julie Andrews, la mítica intérprete de ‘Mary Poppins’ y que casualmente fue la protagonista de la primera producción de ‘Cenicienta’ en televisión en 1957.
Aparte de Mallagarai, nos ha fascinado también Mayca Teba dando vida a Marie, una mendiga muy peculiar que, por arte de magia, se convierte en el hada madrina de Cenicienta. Desde luego, es todo un acierto la elección de Teba, que borda un papel crucial en la historia, derrochando clase y elegancia y volviendo a demostrar-como ya hiciera en ‘The Ópera Locos’ de Yllana- que es una de las mejores sopranos crossover de este país, una de esas artistas con formación lírica que también interpreta otros géneros como el musical y que fusiona a la perfección la técnica clásica con estilos más contemporáneos.
Como señalábamos anteriormente, el elenco es muy sólido y todos los actores están realmente bien, como Mariola Peña -magnífica en la piel de la madrasta de Cenicienta-; Caro Gestoso -graciosísima como Charlotte, la hermanastra mayor-; María Gago -encantadora interpretando a Gabrielle, la hermanastra pequeña-; Jaume Giró -genial en la piel de Lord Pinkleton haciendo alarde de vis cómica y vozarrón-; José Guélez, fantástico dando vida a Jean Michel, el joven revolucionario que lidera al pueblo y que además está enamorado de Gabrielle; José Navar -impecable en la piel del malvado regente Sebastian-. Y Eloi Gómez, que interpretó al príncipe Topher el día que asistimos nosotros en sustitución del protagonista habitual, Briel González. Gómez brilla en el apartado vocal con su hermosa voz cargada de matices pero -a nuestro juicio- no resulta tan convincente en el apartado interpretativo, donde quizás es el único que llega a desentonar en el afinadísimo reparto.
Completan el elenco: Alex Abad, Andrea Currello, Anna Alborch, Antonio Fago, Aroa Gárez, Carmen Prados, Elena Rueda, James Douglas, Javier Toca, Jose Montero, Kristina Alonso, Marina Espíldora, Pablo Badillo, Patricia Sánchez, Paula Pérez, Ramsés Vollbrecht, Rebeca O’Neill, Robert González, Sara Martín, Urko Fernández Marzana y Xenia García.

Lo mejor:
La sensacional puesta en escena con brillantes efectos de magia y magníficas videoproyecciones, las espectaculares coreografías cargadas de encanto que desprenden el aroma de los grandes musicales y el espléndido reparto encabezado por Paule Mallagara y Mayca Teba.
Lo peor:
Que un musical de este nivel no permanezca más tiempo en la cartelera madrileña. Recordemos que la última función será el 28 de junio. Quizás no tenga el pedigrí de ‘El rey león’, ‘La bella y la bestia’ o ‘Aladdín’. Pero, a nuestro juicio, es uno de los mejores musicales que hemos visto en Madrid en los últimos tiempos.
Aldo Ruiz
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