‘LA DESCONQUISTA’: MAGNÍFICA COMEDIA MUSICAL AL MÁS PURO ESTILO RON LALÁ CON RISAS, VERSOS Y MUCHO TALENTO

CALIFICACIÓN: EXCELENTE: 8’5

Público en pie en el patio de butacas y una gran ovación para premiar el maravilloso trabajo de Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher. Así termina ‘La Desconquista’ en el Teatro Infanta Isabel, un espectáculo divertidísimo con el sello inconfundible de Ron Lalá que hace las delicias de los espectadores de principio a fin.

La prestigiosa compañía, con más de dos décadas de trayectoria e innumerables premios, firma una comedia musical burlesca y chirigotera, protagonizada por cinco actores-músicos que llevan el virtuosismo por bandera. Un brillante montaje basado en las crónicas del Descubrimiento donde no puede faltar la música en directo, el verso clásico a la manera del Siglo de Oro y, sobre todo, las carcajadas. Porque ‘La Desconquista’ rezuma humor del bueno, mordaz y delirante, al más puro estilo de Ron Lalá.

La acción transcurre a finales del siglo XVI. A bordo de una barca a la deriva, tres náufragos reman para alcanzar las costas del Nuevo Mundo. El capitán Hernán Galán (Daniel Rovalher) busca la gloria, el marino Fulano (Juan Cañas) busca el oro y el misionero fray Pío (Diego Morales) busca almas para la fe. Los tres vivirán mil peripecias y desventuras en alta mar y en costas desconocidas para descubrir que nadie es quien dice ser y que nada es lo que parece. Todas las vicisitudes de los tres náufragos en su ambición por conquistar nuevas tierras son narradas en el escenario por dos graciosísimos cronistas encarnados de forma sensacional por Miguel Magdalena y Luis Retana.

‘La Desconquista’ es una creación colectiva de toda la compañía mientras que la dramaturgia y las letras son obra de Álvaro Tato, que -como es habitual en él- ha hecho un trabajo excepcional confeccionando un traje a medida a cada uno de los integrantes de Ron Lalá. Otro de los puntos fuertes del espectáculo es la música original creada por Yayo Cáceres, Juan Cañas, Daniel Rovalher y Miguel Magdalena. Todos ellos se encargan con maestría de la composición y los arreglos, y Magdalena ejerce también de excelente director musical. Además de ser uno de los cronistas, él lleva la batuta sobre el escenario y buena parte de los instrumentos. Nos gustan muchísimo la música y las canciones pegadizas de ‘La Desconquista’, desde el tema principal Rema, rema, rema… es nuestro lemapasando por el delirante número flamenco -con toques de chirigota- de los tiburones acechando la barca, hasta el desternillante número de la patata o el no menos divertido de los mosquitos. 

Con todos estos mimbres, Yayo Cáceres hace una labor artesanal y lo lleva a escena con maestría apostando por una efectista sencillez y un gusto exquisito. Como se puede apreciar en las fotografías, el espacio escénico se sustenta inteligentemente en una gran estructura de madera, que da forma a la barca, y en una gran cortina blanca que simboliza la vela. Una eficaz escenografía creada por Ron Lalá y Tatiana de Sarabia, también autora del vestuario. En la puesta en escena, alabar también el impecable diseño de luces de Miguel Ángel Camacho. El resultado es un montaje desbordante de un humor vertiginoso, lleno de dinamismo y que transcurre, como dice el refrán, viento en popa y a toda vela.

‘La Desconquista’ es un espectáculo divertidísimo donde también hay momentos muy bonitos, impregnados de poesía escénica. Por ejemplo, uno de los que más nos ha gustado es aquel en el que Miguel Magdalena interpreta una nana y en primer plano vemos a Luis Retana deslizando lentamente una tela de terciopelo azul sobre la que hay un pequeño barco en miniatura. Es una escena muy hermosa cargada de poesía. Y, por supuesto, hay que alabar una vez más el impecable uso del verso clásico, en el que todos los intérpretes se desenvuelven como pez en el agua. 

Hemos dejado para el final la extraordinaria actuación del quinteto de comediantes: Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher. Todos ellos están soberbios y no solo a nivel interpretativo, sino que además cantan -¡y cómo cantan!- y tocan instrumentos. Son cinco artistas en mayúsculas, cinco virtuosos del escenario y todos ellos nos regalan grandes momentos.

Me quedo con Daniel Rovalher dando vida al capitán Hernán Galán, cuando se quita la máscara y cuenta su verdadera historia. Es un sketch absolutamente genial en todos los sentidos en el que Rovalher da una auténtica lección interpretativa. Me quedo con Luis Retana interpretando a uno de los tiburones que ataca el barco con una guasa que no se puede aguantar. Me quedo con Miguel Magdalena cada vez que coge la guitarra y entona su preciosa voz, pero especialmente cuando canta la nana con esa dulzura. Me quedo con Diego Morales al relatar la surrealista historia de fray Pío, confesando que en realidad no es un fraile sino una monja. Y, por supuesto, me quedo con Juan Cañas en todo lo que hace: por su presencia escénica, por su saber estar en el escenario y, -como buen capitán- por llevar siempre el barco a buen puerto. En definitiva, me quedo con Ron Lalá y su ‘desconquista’. 


Lo mejor:

En una función de este tipo, que es prácticamente redonda, es difícil escoger lo mejor. Quizás nos quedamos con el número flamenco-chirigotero de los dos tiburones y con la historia biográfica de Hernán Galán, interpretada de forma genial por Daniel Rovalher, que es una auténtica maravilla. 

Lo que se podría mejorar:

Las videoproyecciones que se utilizan en un par de momentos de la función -en el número de los mosquitos y en el sueño de fray Pío- se podrían mejorar y adaptar al tono del montaje. Por otra parte, creemos que el epílogo final no es necesario. Es cierto que no molesta, pero la función ya tiene de por sí un colofón perfecto.

 

Aldo Ruiz

 

 

 

 

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