CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9

Espectacular imagen de ‘West Side Story’ en el número musical del baile en el gimnasio, Fotografía: Javier Naval

Precioso cartel de ‘La edad de la ira’ con Álex Villazán en el centro, María Romero aparece al fondo, desenfocada, y Javier Ariano, en primer plano.

Así de espectacular lucía el escenario del Teatro de la Zarzuela en esta particular ‘revoltosa’ ideada por Guillem Clua y José Luis Arellano.
Versionar un clásico es una tarea muy complicada y, más aún, tratándose de una pieza tan popular como «La Revoltosa» y, para más inri, cuando se adapta para el público más joven. Por eso, tiene aún más mérito lo que han hecho Guillem Clua y José Luis Arellano en esta adaptación. Con un grupo de jóvenes cantantes y actores -elegidos tras un proceso de audiciones- y un grupo de cámara, han logrado hacer una revoltosa fresca, muy original, divertida, gamberra, con continuas referencias a la actualidad y, por supuesto, manteniendo -en todo momento- la esencia de la obra original de finales del siglo XIX, donde el amor prevalece sobre todas las cosas. El resultado es un montaje espléndido y muy sorprendente.


Víctor de La Fuente y Juan Frendsa en una de las espectaculares batallas de ‘La Ilíada’.

Álex Villazán y Sara Sierra dan vida a Romeo y Julieta, los dos enamorados de ‘La Joven Compañía’.
Con tantas y tantas versiones que se han hecho de ‘Romeo y Julieta’ a lo largo de la historia era difícil que, a estas alturas, alguna nos pudiera sorprender. Rara vez ocurre. Pero ‘La Joven Compañía’ es experta en romper esquemas y, en ‘Hey Boy Hey Girl’, vuelve a dar con la clave del éxito y nos impresiona con esta nueva versión de la obra de Shakespeare. Original, fresca, sorprendente, transgresora y muy gamberra, así es la adaptación que ha escrito Jordi Casanovas y que sitúa la trama en un famoso reality televisivo que está arrasando en audiencia. Ante el arrollador éxito conseguido en la primera edición del concurso, para la segunda temporada, la cadena decide separar a los protagonistas en dos casas y en dos bandas distintas (‘Los Mantecas’ y ‘Los KPL’). Lo que se pretendía que fuera un nuevo éxito, una sucesión de escenas en las discotecas de verano y momentos de confrontación entre canis y chonis, se acaba convirtiendo, ante los ojos perplejos del espectador, en una auténtica tragedia.