CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9




David DeGea y Javier Martín dan vida a Lord Alfred Douglas y Oscar Wilde.
Reconozco que salí de ver ‘Gross Indecency’ un tanto abrumado por el montaje que ha hecho Gabriel Olivares y por esa puesta en escena tan EXCESIVA en todos los apartados. Veinticuatro horas después de haber visto la obra tengo sensaciones muy contradictorias y no paran de venirme imágenes a la cabeza. Me ha gustado, sí. Pero también hay aspectos que me han sobrecargado, y mucho. Es cierto que todo lo que rodea a la figura de Oscar Wilde me parece fascinante, pero tantos datos y tantísima información -sobre todo en el primer juicio- unido a la apabullante puesta en escena me dejó, por momentos, totalmente K.O. Lo que no cabe duda es que el texto de Moisés Kaufman es un testimonio de un valor incalculable y de máximo interés. A través de ‘Gross Indecency’ descubrimos que Oscar Wilde no solamente fue un extraordinario escritor -aspecto de sobra por todos conocido- sino que, además, personalmente, fue un auténtico pionero en el mundo homosexual y sufrió lo indecible por vivir plenamente su condición sexual.
