‘DOÑA ROSITA, ANOTADA’: PABLO REMÓN FIRMA UNA BRILLANTE Y PERSONALÍSIMA ADAPTACIÓN DE LA FAMOSA OBRA DE LORCA

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9’3

Hasta el 29 de diciembre, en los Teatros del Canal se representa ‘Doña Rosita, anotada’, el último trabajo de Pablo Remón. Una adaptación totalmente libre de ‘Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores’ de Federico García Lorca. Nos encontramos, sin duda, ante uno de los mejores montajes de 2019. Hay que aplaudir el talento y la valentía de Remón a la hora de enfrentarse a un Lorca de manera tan arriesgada, llevándoselo completamente  a su terreno. Francesco Carril, Fernanda Orazi y Manuela Paso interpretan, de forma sensacional, a todos los personajes de este montaje, que es una verdadera delicia.   

Pablo Remón vuelve a demostrar en ‘Doña Rosita, anotada’ que estamos ante uno de los creadores más brillantes de la actualidad como así lo atestiguan algunos de sus últimos trabajos; ’40 años de paz’, ‘El Tratamiento’ o ‘Los Mariachis’. Tres montajes sobresalientes, muy distintos entre ellos, pero con un denominador común: todos tienen el sello reconocible de un autor excepcional, Pablo Remón. 

En ‘Doña Rosita, anotada’, Remón se enfrenta a un nuevo reto en su carrera. Y es que, es la primera vez que dirige un texto no escrito por él. Y, para más inri, ‘Doña Rosita la soltera’ de Lorca, nada más y nada menos. Al principio, cuando la Comunidad de Madrid le hizo el ofrecimiento, Remón lo rechazó porque no veía ninguna conexión con la obra. Sin embargo, pasados los días, Pablo reflexionó y aceptó la oferta, encontrando más vínculos de los que él mismo podía imaginar: “Lorca tarda muchos años en escribir ‘Doña Rosita’ y la termina en 1935, pero sitúa la acción a principios de los años 20, que es cuando él era niño. La mirada que tenía hacia las mujeres que aparecen en la obra, fundamentalmente la tía, el ama y Rosita, era la de un niño, un testigo, como cuando los adultos hablan delante de los niños como si no estuvieran. Me dio la sensación de que yo tenía que hacer lo mismo y, así, me servía para hablar de mi infancia, desde mi infancia y de las mujeres de mi infancia”.

De esta manera nace ‘Doña Rosita, anotada’, una Rosita totalmente transgresora que Remón renueva, anota y depura para llevársela a su terreno. Habrá muchos defensores de la obra original de Lorca que no estén de acuerdo con esta adaptación pero, a nuestro juicio, Remón ha hecho un trabajo realmente brillante porque, no solo mantiene mantiene el espíritu de Lorca, sino que además añade a la historia una visión totalmente personal y biográfica que la hace más interesante aún si cabe. Sobre todo, en 2019, cuando ya se han hecho múltiples adaptaciones de la obra original que, por supuesto, sigue siendo una joya. Pero la aproximación que hace Remón a ‘Doña Rosita’ desborda talento y creatividad.

Y, ¿qué tiene de especial esta adaptación que ha hecho Remón de ‘Doña Rosita’?. Lo primero y, más singular, es que es una versión anotada. Uno de lo actores -Francesco Carril, absolutamente genial- asume el papel de anotador y va relatando las razones -y también las dudas- que lo han llevado a realizar esta adaptación de Doña Rosita. En todo momento se dirige al público dando las pertinentes explicaciones, divagando sobre las notas que han hecho de la obra original algunos estudiosos de Lorca y contándonos que va a escenificar la obra con solo tres actores que darán vida a todos los personajes. De hecho, él mismo se desdoblará en varios. Como hemos señalado anteriormente, solo tres actores darán vida a todos los personajes de la historia. 

Otro rasgo diferenciador de la versión de Ramón es que tiene lugar en el siglo XXI, concretamente en el año 2008, aunque el origen se remonta a 1988 cuando Rosita se promete con su primo y éste tiene que emigrar a Argentina para buscarse la vida. Él le dice que la espere… y veinte años después, ella le sigue esperando, aunque sabe que él ha rehecho su vida con otra mujer y ha formado una familia. Remón no cuenta la historia de manera lineal sino que ha cambiado la estructura de la misma, alternando las partes de la trama original. Y, además, y aquí viene otro de los elementos cruciales de la adaptación, Remón introduce una trama paralela con vinculaciones personales, que es de vital importancia en la historia y que le da un toque de gran originalidad. Como señalaba antes el autor, y así lo cuenta el anotador -que es claramente el alter ego de Remón-, en ‘Doña Rosita’ Lorca hablaba de su infancia y de las mujeres de su infancia. Por tanto, Remón introduce en esa trama paralela a dos tías suyas -ya fallecidas- con las que él pasaba todos los veranos de su niñez, y que hacían unas croquetas riquísimas: La tía Carmen y la tía Pilar, a las que interpretan de manera genial, Manuela Paso y Fernanda Orazi. 

Doña-Rosita-Anotada-11-©-Vanessa-Rabade

Fernanda Orazi y Francesco Carril en una de las escenas más hermosas de todo el montaje. Fotografía: Vanessa Rábade

A lo largo de los noventa minutos que dura el montaje, Remón hace continúas referencias a las mujeres de su infancia, a sus tías, y a su propia madre -que tiene un papel destacado en el desenlace de la obra-. Todo ello sin descuidar la historia de Rosita. Una de las mejores escenas del montaje es, precisamente, aquella en la que están la tía de Rosita (interpretada por Orazi), el ama, Petra, -que Ramón ha convertido en una asistenta rumana y a la que da vida Manuela Paso- y la propia Rosita. En un momento de la escena, al aparecer esta última, Carril asume el rol de la tía mientras Fernanda Orazi se transforma en Rosita. Y es ahí cuando escenifica el mítico monólogo de la obra (Aquel que Nuria Espert recitó magistralmente al recibir el Premio Príncesa de Asturias). Es, sin duda, uno de los momentos más hermosos de este montaje al igual que el encuentro en el banco del bosque entre Rosita y su novio, antes de que éste parta a Argentina.

Aparte del texto, desbordante de ingenio y frescura, ‘Doña Rosita, anotada’ brilla por su magnífica puesta en escena. Como hombre de cine, Pablo Remón sabe perfectamente convertir en imágenes todo aquello que está contando y, aquí, lo hace de manera magistral. Al principio del montaje, cuando el anotador empieza a contar su historia personal, hay en escena tres módulos grises que, en un momento dado, se desploman sobre el escenario y aparecen tres ambientes donde se desarrolla la trama de Rosita. Remón nos brinda una espléndida puesta en escena sustentada en la magnífica escenografía de Mónica Boromello -remando siempre a favor de obra- y en el fantástico diseño de luces de David Picazo. Fabulosa, también, es la ambientación sonora creada por Sandra Vicente. De hecho, la elección de las músicas es uno de los elementos que más nos han gustado de este montaje.

Hemos dejado para el final el maravilloso trabajo que hace el trío protagonista, empezando por un sensacional Francesco Carril. Las partes en las que interpreta al anotador -el alter ego de Remón- son realmente geniales -seguramente, de lo mejor de la obra-. Al igual que sucediera en ‘El Tratamiento’, Carril dota a su interpretación de VERDAD y eso se transmite -como un cañón- al patio de butacas. Es un actor con un gran carisma, con mucha gracia innata y que, además, cuenta con múltiples registros, como así demuestra a lo largo de todo el montaje. 

Acompañan a Carril dos grandísimas actrices, Manuela Paso y Fernanda Orazi, que también dejan patente su enorme versatilidad interpretando a todo tipo de personajes. Ambas derrochan vis cómica dando vida a las tías de Remón, la tía Carmen y la tía Pilar. Por su parte, Orazi está divertidísima interpretando a la tía de Rosita al igual que Paso, en la piel de Petra, la asistenta, con ese marcadísimo acento rumano. Son dos actrices todoterreno que se desenvuelven igual de bien en la comedia que en el drama. En este registro, Manuela Paso brilla en la escena final interpretando a la madre de Remón, mientras que Fernando Orazi demuestra sus dotes dramáticas en el famoso monólogo en el que Rosita expresa su dolor por la espera en vano, y que refleja el paso del tiempo. 

En definitiva, ‘Doña Rosita, anotada’ nos ha dejado un grandísimo sabor de boca. Ya deseando ver los nuevos trabajos de Pablo Remón que prometen… y mucho. En marzo regresa al Kamikaze con la adaptación de ‘Traición’, de Harold Pinter, a las órdenes de Israel Elejalde. Y en junio estrena ‘Las ficciones’, un texto propio que interpretarán Bárbara Lennie, Irene Escolar y Carmen Machi. Ahí es nada. 


 

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