‘DOÑA ROSITA, ANOTADA’: PABLO REMÓN FIRMA UNA BRILLANTE Y PERSONALÍSIMA ADAPTACIÓN DE LA FAMOSA OBRA DE LORCA

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9’3

Hasta el 29 de diciembre, en los Teatros del Canal se representa ‘Doña Rosita, anotada’, el último trabajo de Pablo Remón. Una adaptación totalmente libre de ‘Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores’ de Federico García Lorca. Nos encontramos, sin duda, ante uno de los mejores montajes de 2019. Hay que aplaudir el talento y la valentía de Remón a la hora de enfrentarse a un Lorca de manera tan arriesgada, llevándoselo completamente  a su terreno. Francesco Carril, Fernanda Orazi y Manuela Paso interpretan, de forma sensacional, a todos los personajes de este montaje, que es una verdadera delicia.   

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‘ENSAYO’: MARÍA MORALES ALZA SUS MANOS Y RESPLANDECE EN MEDIO DE LA VORÁGINE DIALÉCTICA Y FILOSÓFICA PROVOCADA POR RAMBERT

CALIFICACIÓN.- NOTABLE: 7

Tras triunfar con ‘La Clausura del Amor’, Pascal Rambert regresa a los escenarios españoles con ‘Ensayo’, obra de la que es autor, director y escenógrafo. Hasta el próximo domingo, en el Teatro Kamikaze, los espectadores pueden disfrutar de este complicadísimo texto que está cosechando un gran éxito de crítica y publico, y que está protagonizado por cuatro grandes de nuestra escena; Fernanda Orazi, María Morales, Jesús Noguero e Israel Elejalde. 
Ensayo escena 1 © vanessa rabade

Israel Elejalde, Fernanda Orazi, Jesús Noguero y María Morales, los cuatro protagonistas de ‘Ensayo’. Fotografía: Vanessa Rábade.

Reconozco que Pascal Rambert no es santo de mi devoción. Ya me ocurrió en ‘La Clausura del Amor’ y me ha vuelto a pasar en ‘Ensayo’. No me gusta su estilo. Se me atraganta. El dramaturgo francés escribe unos textos densísimos, farragosos y desbordantes de contenido en los que cada palabra, cada frase o cada párrafo contienen una carga filosófica tremenda. De hecho, antes de digerir una frase, ya te viene otra de golpe, -aún más profunda si cabe-, y a una velocidad vertiginosa. El teatro de Rambert no es fácil de ver ni de digerir. Solo había que ver las caras de los espectadores que el sábado 30 de septiembre llenaban el patio de butacas del Kamikaze. La mayoría ponían cara de poker ante lo que se les estaba viniendo encima. 

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