‘LA BODA DE TUS MUERTOS’: LUCÍA BRAVO SOBRESALE EN LA JUNGLA FAMILIAR PLANTEADA POR CANOSALES QUE EMPIEZA EN TONO DE COMEDIA Y DESEMBOCA EN UN GRAN DRAMA

CALIFICACIÓN.- CORRECTA:  6’5

Los viernes, a las 20:15, los Teatros Luchana acogen el último trabajo como autor y director de Pablo Canosales, ‘La boda de tus muertos’, una historia transgresora y muy arriesgada en la que el dramaturgo andaluz combina el género de la comedia surrealista con el drama familiar y, como resultado , tenemos una obra totalmente inclasificable y que, desde luego, no deja indiferente a nadie.  En el montaje destaca la brillante dirección de Canosales y las magníficas interpretaciones de todo el elenco, entre las que sobresale una maravillosa Lucía Bravo dando vida a la madre.
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Cartel de la obra en el que vemos a Lucía Bravo y Mauricio Bautista (en la parte de arriba) y a Víctor Nacarino, César Sánchez y Sara Mata, abajo.

Creo que uno de los mayores errores de ‘La boda de tus muertos’ es, precisamente, haberla vendido como una comedia surrealista, porque a mucha gente le puede ocurrir lo que a nosotros y es que, de pronto, cuando la comedia gira bruscamente al drama, nos quedamos sin suficientes recursos para justificar tal cambio. Es más, desde ese momento, nosotros no pudimos empatizar con la historia, produciéndose una inevitable desconexión. Y no lo decimos en tono peyorativo hacia el trabajo de Canosales, en absoluto. Sigo diciendo que este hombre está predestinado a hacer cosas muy grandes en la escena madrileña. Sin embargo, con ‘La boda de tus muertos’, aún reconociendo su tremenda valentía y ese componente de riesgo, nos ha dejado bastante descolocados. Y es que nosotros pensábamos que íbamos a ver una comedia surrealista -como nos la habían vendido- y luego todo se transforma en un profundo drama familiar. Quizás, la transición entre la comedia y el drama debería haber sido más progresiva y no tan brusca. Es más, la original primera escena, en la que los cuatro miembros de la familia se dirigen en coche hacia el banquete, no hacía más que corroborar esa idea previa de comedia que nosotros llevábamos tan definida.

El argumento de  ‘La boda de tus amigos’ es bien sencillo. El hijo mayor de esta familia se casa, y cuando sus padres y sus dos hermanos llegan al banquete, se dan cuenta de que han sido relegados a la mesa número 13. Y, para más inri, están apartados del resto de invitados de la ceremonia. Esto provoca un monumental cabreo, sobre todo, en el padre del novio y, a medida, que va transcurriendo el banquete, los cuatros miembros de la familia irán sacando los trapos sucios, en un constante cruce de reproches. Eso no parece una boda, por momentos parece una batalla campal donde se desatan las tormentas y las tempestades. 

A pesar de nuestra opinión -puramente personal- y que también compartían algunos espectadores al final de la función, tengo que confesar que otra gran parte del público no estaba de acuerdo, para nada. Es más, salían encantados con el resultado final. Aquello parecía una corrida de toros; opiniones para todos los gustos. Lo que es indiscutible es que ‘La boda de tus muertos’ tiene muchísimas cosas buenas, como por ejemplo, la magnífica puesta en escena de Pablo Canosales, que siempre ha sido uno de los puntos fuertes de todos sus montajes (‘La necesidad del naúfrago’ y ‘Aire siempre de viaje). Y aquí no iba a ser menos. Apoyándose en la escenografía de Tania Tajadura y en el espléndido diseño de luces de Carlos Marcos, Canosales nos brinda una excelente dirección, marca de la casa, en un montaje muy atractivo de ver. En esta puesta en escena podíamos destacar muchos momentos. Me voy a quedar, por ejemplo, con la divertida y original escena del coche; con el momentazo en que se produce esa tempestad familiar en la que todos los miembros de la familia salen volando, desapareciendo, poco a poco. Y con el cara a cara ‘madre e hija’ lanzándose reproches a la cara, mientras suena de fondo una hermosísima versión de ‘Resistiré’ del Dúo Dinámico. 

Como señalábamos al principio, este montaje destaca también por las buenas actuaciones de todos los componentes del reparto encabezado por la maravillosa Lucía Bravo, que brilla en todo su esplendor dando vida a la madre, para mí, el personaje mejor construido y el que desprende mayor verdad a lo largo de toda la obra. Lucía nos conquista con ese brillante monólogo, en el que ella va desgranando, a velocidad de vértigo, y moviéndose encima de la mesa  y en toda clase de posturas, por qué le gustan tanto las bodas. Es, sin duda, la gran escena de la obra, y la más divertida. Bravo también sobresale en el registro dramático, especialmente en el cara a cara con su hija, sin duda, otro de los momentazos de la función. Completan el reparto, un acertadísimo Mauricio Bautista dando vida a ese padre bastante histriónico y siempre de mala leche, Víctor Nacarino y Sara Marta que encarnan con solvencia a los dos hijos de la familia; y un espléndido César Sánchez que se mete en la piel de un camarero muy enigmático, que dará mucho juego.

Aldo Ruiz

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