‘LA GOLONDRINA’: FÉLIX GÓMEZ SE DOCTORA ANTE CARMEN MAURA EN UNA HERMOSA Y CONMOVEDORA HISTORIA ESCRITA POR GUILLEM CLUA

CALIFICACIÓN.- EXCELENTE: 8

Anoche tuvo lugar, en el Infanta Isabel, uno de los grandes estrenos de la temporada, el de ‘La Golondrina’. Un montaje con el que Carmen Maura regresa a los escenarios cinco años después de protagonizar ‘Carlota’ en el María Gerrero.  En esta ocasión, la chica Almodóvar por excelencia está acompañada por Félix Gómez, espléndido durante toda la obra, en un papel que le permite dar lo mejor de sí mismo. La Maura, sin embargo, no está tan afinada sobre las tablas como acostumbra en la gran pantalla, aunque es innegable el interés que despierta verla ahí arriba. Guillem Clua firma una conmovedora historia que tiene el terrorismo como telón de fondo, y que está dirigida por Josep María Mestres. 
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Carmen Maura y Félix Gómez en una escena de ‘La Golondrina’. Fotografía: Javier Naval

Ver a Carmen Maura encima de un escenario no es algo habitual salvo que sea para recoger un premio. Al principio, impresiona; su leyenda es alargada. Pero las tablas del teatro no respetan a nadie y, pasados los primeros minutos, ponen a cada uno en su sitio, aunque se llame Carmen Maura. Es curioso, pero estamos tan acostumbrados a verla en decenas de películas que nos han marcado, que cualquier gesto suyo sobre las tablas lo analizamos con lupa y, en esta comparativa, sale claramente perdiendo. Quizás esperábamos un registro suyo diferente al cambiar del cine al teatro y, mucho más, dada la emotividad de la historia y del personaje. Sin embargo, el icono y el mito creado en la gran pantalla se comen a la actriz teatral. Para bien y para mal, la Maura sigue siendo la Maura aunque esté encima de un escenario, con sus gestos típicos, con esa forma tan especial de emocionarse e, incluso, de caminar… Nada nos sorprende en ella.

En el cine, sus primeros planos y su tremenda expresividad la han convertido en una diosa. El teatro, por contra, nos la devuelve a la tierra. El personaje que aquí interpreta, además, requiere de un peso dramático que ella no consigue en su totalidad, aunque sea Carmen Maura, tenga cuatro Goyas y una infinidad de premios tanto a nivel nacional como internacional. (Tampoco debe ser fácil dirigir a esta mujer, nos referimos a ‘dirigirla’ en todo el sentido de la palabra). Esto no significa que no nos deje buenos momentos. Carmen brilla, especialmente, en los toques de humor que Clua introduce -con gran acierto- para desdramatizar, y también en la recta final, sobre todo en esa escena donde ella se derrumba, sentada, y podemos verla en (casi) todo su esplendor. Pero, es realmente su compañero de reparto, Félix Gómez, quien se lleva la palma en ‘La Golondrina’ con una espléndida actuación que desgranaremos al final de este artículo. 

‘La Golondrina’ se sustenta en un excelente texto de Guillem Clua, autor -entre otras- de ‘La Piel en llamas’, ‘El sabor de las cenizas’,  ‘Smiley’ o la maravillosa adaptación de ‘La Ilíada’ que hizo para ‘La Joven Compañía’. Clua ha confeccionado una historia muy potente (al igual que su mensaje) -que te atrapa desde el principio hasta el final- y que está protagonizada por dos grandes personajes unidos por un vínculo secreto. Una historia realmente conmovedora, dotada de una gran carga emocional, y que tiene el terrorismo islámico como telón de fondo. En ella, Carmen Maura interpreta a Amelia, una prestigiosa profesora de canto que, un día, recibe en su casa la visita de Ramón (Félix Gómez), un hombre que desea mejorar su técnica vocal. Tras hacerle una prueba, ella se niega a darle clases dada su escasa formación. Amelia únicamente imparte clases a gente con una determinada preparación. Sin embargo, al final acaba accediendo conmovida por las razones que han llevado al joven a su casa aquella tarde. Ramón ruega a la profesora que le de clases porque desea cantar en el funeral de su madre fallecida en un accidente. Además, la canción elegida, ‘La Golondrina’, tiene un significado muy especial para él, pero también para ella. A medida que va transcurriendo el encuentro entre ambos, vamos entendiendo el significado de la canción y comprendemos el dolor que inunda el alma de esas dos personas, un dolor marcado por un atentado terrorista que sufrió la ciudad el año pasado. 

El texto es magnífico; 80 minutos cargados de intensidad y tensión que desembocan en un desenlace muy emotivo. Quizás, lo único que podríamos cuestionar es que toda la acción se desarrolla en un solo encuentro entre los dos personajes. A nuestro juicio, hay tantas barreras entre ambos que, puede resultar un tanto inverosímil, que lleguen a derribarse en una sola cita. Probablemente, un mayor número de encuentros, espaciados en el tiempo, le darían más solidez al relato. Pero esto no resta ni un ápice de brillantez al texto. Clua demuestra, una vez más, el talento y la solvencia que atesora. 

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Preciosa imagen de ‘La Golondrina’ donde apreciamos la bonita escenografía de Alessio Meloni. Fotografía: Javier Naval.

Toda la acción transcurre en la casa de Amelia, concretamente en el salón. Una habitación presidida por un enorme piano negro. A la derecha, una estantería con libros y fotografías. Y, al fondo, un gran ventanal con vistas al cielo. Una coqueta y elegante escenografía creada por Alessio Meloni. La escenografía es, precisamente, el elemento más destacado de la puesta en escena realizada por Josep María Mestres. Una puesta en escena sin apenas cambios de luces y en la que todo el peso recae en la dirección de los actores y en el trabajo interpretativo de estos. 

Y, si antes hemos hablado de que Carmen Maura no esta todo lo ‘afinada’ que esperábamos, el que sí da el do de pecho es Félix Gómez, que nos brinda una grandísima actuación. Bien es cierto que Clua le ha hecho un valiosísimo regalo con este papel, pero también es verdad que el actor supera el reto con sobresaliente. Bien dirigido, Gómez clava cada uno de los matices de su personaje plasmando a la perfección toda la amplitud del arco. Nos convence con la simpatía y la frescura del principio -contando anécdotas y ‘seduciendo’ a la profesora con su particular verborrea- y nos conmueve también a medida que va transcurriendo la historia y nos vamos acercando al dramático desenlace. A lo largo de la obra, tiene momentos realmente poderosos en los que derrocha fuerza y sensibilidad. Se emociona y nos emociona, además de sorprendernos con su bonita voz. Podríamos decir que, en ‘La Golondrina’, Félix Gómez se doctora ante la Maura, una de las catedráticas de esta profesión. Ahí es nada.  

Aldo Ruiz

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