‘SIX, EL MUSICAL’: LAS SEIS MUJERES DE ENRIQUE VIII TOMAN LA PALABRA AL RITMO DEL POP EN UN ESPECTÁCULO GAMBERRO Y ARROLLADOR

CALIFICACIÓN: EXCELENTE — 8

El Teatro Gran Vía acoge SIX, el musical, que llegó a España a mediados de septiembre de la mano de Julia Gómez Cora y Stellar Theatre. Creado por Toby Marlow y Lucy Moss, el espectáculo se estrenó en el Festival Fringe de Edimburgo en 2017 y, desde entonces, ha conquistado escenarios internacionales como el West End londinense y Broadway.

El montaje reúne a las seis esposas de Enrique VIII —Catalina de Aragón, Ana Bolena, Juana Seymour, Ana de Cléveris, Catalina Howard y Catalina Parr—, que se presentan como integrantes de una girl band dispuestas a competir para demostrar quién tuvo el destino más desafortunado junto al monarca. A partir de sus historias, SIX revisita el pasado desde una perspectiva contemporánea, irreverente y gamberra, transformando un episodio histórico en un concierto pop que reivindica la identidad de cada una de estas mujeres, con referencias a las grandes divas de la música actual y una duración aproximada de 80 minutos.

Una revisión de la historia al ritmo del pop

Uno de los principales atractivos de SIX es su capacidad para acercar la historia a nuevos públicos mediante un lenguaje musical actual. Las seis reinas dejan atrás el relato histórico convencional para tomar la palabra y contar sus propias vivencias, cada una con una personalidad y un estilo reconocibles. La competición inicial sirve para cuestionar quién tiene derecho a contar la historia y cómo se recuerda a estas mujeres, hasta desembocar en una reivindicación colectiva de sus identidades.

La estructura de concierto, las referencias a la cultura pop y el carácter desenfadado de la obra la hacen accesible sin renunciar a su trasfondo. La combinación de historia, humor y música contemporánea es uno de sus mayores aciertos, especialmente por su capacidad para conectar con espectadores jóvenes que quizá no se acercarían a estos personajes a través de otros formatos.

Un libreto mordaz y un humor muy british

Toby Marlow y Lucy Moss firman el libreto, la música y las letras de una obra que destaca por su humor ácido, corrosivo y, en ocasiones, negro, muy característico de la comedia británica. La ironía es una de sus principales señas de identidad: las reinas se burlan de su propia historia, del monarca y de los tópicos asociados a sus vidas, convirtiendo episodios dramáticos en material para la comedia.

En este sentido, la adaptación al español, a cargo de Daniel Anglès, Marc Gómez y Gara Roda, resulta especialmente acertada. No se limita a trasladar literalmente los diálogos y las canciones, sino que adapta los juegos de palabras, las bromas y las referencias para que funcionen dentro de nuestra cultura y nuestro contexto actual. El resultado conserva el espíritu mordaz del original y consigue que el humor conecte con el público español, sin perder el ritmo ni la frescura que exige una propuesta de estas características.

 

La fuerza de los números musicales y la brillantez coreográfica

La música es uno de los grandes pilares de SIX. Con una base pop y pop-rock, melodías pegadizas y ritmos contundentes, los números musicales destacan por su fuerza, su energía y una ejecución brillante, tanto en el plano vocal como en el coreográfico. Predominan los temas dinámicos, vibrantes y cargados de ritmo, que sostienen el carácter de concierto de la propuesta y mantienen la intensidad durante prácticamente toda la función. Frente a ellos, un par de baladas introducen momentos más íntimos y emotivos que aportan un necesario contraste al conjunto.

Más allá de las voces privilegiadas de sus seis protagonistas, la brillantez de las coreografías es otro de los grandes atractivos de los números musicales. Carrie-Anne Ingrouille firma un trabajo exigente, con movimientos complejos, mucho ritmo y una sincronización constante entre las intérpretes. Cantar y bailar simultáneamente durante prácticamente toda la función supone un importante desgaste físico, pero las seis mantienen la energía, la precisión y la coordinación a lo largo del espectáculo. El resultado es un conjunto de números muy trabajados, en los que la ejecución musical y la coreográfica se refuerzan mutuamente.

Los distintos números musicales contribuyen a construir las personalidades de las seis reinas y a sostener el carácter pop de la propuesta, combinando humor, fuerza y reivindicación. Desde la contundencia de «Las Ex» y «No, Rey» hasta la sensibilidad de «Mi corazón» o la potencia vocal de «Su única obsesión», las canciones mantienen el interés y culminan en «Seis», un número colectivo en el que las protagonistas dejan atrás la competición para reivindicar su identidad y su legado de manera conjunta.

Entre los más destacados se encuentra «Casa Holbein», uno de los números más divertidos, potentes y originales del espectáculo. Las seis protagonistas bailan con una marcada estética y un acento alemán que llevan la parodia al extremo, en una combinación de ritmo, humor y una coreografía tan llamativa como efectiva. El resultado es un número vibrante, de gran fuerza visual y con una personalidad arrolladora, que demuestra hasta qué punto SIX sabe combinar el trabajo coreográfico con su particular sentido del humor.

En una propuesta que va ganando intensidad número tras número, «Paso de tu amor», interpretado por Alba Egilo como Catalina Parr, es el que menos nos convence. Ella tiene una voz preciosa, de un timbre cristalino y muy diferente al de sus compañeras, y defiende la canción con mucha delicadeza. Sin embargo, frente a la originalidad y el efecto sorpresa que caracterizan al resto de los números, este no termina de aportar algo nuevo ni de mantener el mismo nivel de impacto. Más que un problema de interpretación, lo que echamos en falta es esa capacidad de sorprender que hace que el musical vaya siempre un paso más allá. La canción supone así un pequeño paréntesis en el crescendo del espectáculo, que pierde momentáneamente parte de su impulso.

Una banda en directo que eleva el espectáculo

La banda en directo, Las Damas de Compañía, es también una pieza fundamental del espectáculo. Formada por cuatro mujeres, aporta toda la fuerza y la contundencia que necesitan los números musicales. Al frente de la dirección musical está Sofía Kherroubi, que también toca el teclado, junto a Bea Lacher a la guitarra, Mónica Vicente a la batería e Iranzu García al bajo. El papel de la banda va mucho más allá del acompañamiento: la complicidad que mantienen con las seis protagonistas las convierte en parte activa de la función, reforzando su carácter de concierto en directo y contribuyendo decisivamente a la energía del conjunto.

Una puesta en escena cuidada y de gran fuerza visual

La dirección de Lucy Moss y Jamie Armitage apuesta por una estética de concierto que convierte el escenario en un espacio dinámico, pensado para que las seis protagonistas sean el centro de atención. La música en directo, la iluminación y el movimiento se combinan con una marcada estética pop. La puesta en escena es otro de los puntos fuertes de la función, tanto por su capacidad para atrapar al público como por la manera en que acompaña a las intérpretes.

En el apartado escenográfico destaca el trabajo de Emma Bailey, que articula el espacio a través de nueve estructuras metálicas dispuestas en forma de semicircunferencia y provistas de decenas de focos. Delante de ellas se sitúa una plataforma para la banda, mientras que unas escalinatas completan el conjunto y amplían las posibilidades de movimiento de las artistas. La escenografía aprovecha muy bien el espacio y combina funcionalidad con atractivo visual, sin restar protagonismo a las protagonistas.

La iluminación y el diseño de sonido también juegan un papel primordial en el montaje. Una iluminación potente, dinámica y llena de matices transforma el escenario en un auténtico concierto pop, acompañando cada número y reforzando su energía. A ello se suma un diseño de sonido especialmente preciso, que se integra con los movimientos y las coreografías de las intérpretes, con efectos perfectamente sincronizados que acentúan cada gesto y cada desplazamiento. La orquestación termina de dar forma al universo musical de la obra, mientras que el vestuario refuerza la identidad de cada reina con una estética contemporánea, vinculada al pop y al espectáculo musical. El resultado es una propuesta visual y sonora muy bien articulada, en la que cada elemento contribuye a mantener la intensidad y el ritmo del conjunto.

Hay, no obstante, un aspecto que, a nuestro juicio, convendría pulir a nivel de dirección: la naturalidad en algunos momentos hablados, especialmente al enunciar las bromas y dirigirse al público. Desde las primeras intervenciones de las reinas, con frases como «¿Cómo estáis, Madrid?», algunas intervenciones resultan algo forzadas y restan espontaneidad. Es cierto que el espectáculo se apoya en un humor ácido y corrosivo muy marcado, y que encontrar el tono adecuado para trasladar ese tipo de humor a los diálogos no siempre resulta sencillo.

Sin embargo, un mayor equilibrio entre la ironía y la naturalidad permitiría que las bromas y las intervenciones dirigidas al público fluyeran con mayor soltura. En general, las seis protagonistas nos convencen mucho más en el registro cantado que en los pasajes hablados. No sucede siempre, pero sí lo hemos percibido en varias ocasiones a lo largo de la función. Más que una cuestión de interpretación individual, creemos que se trata de encontrar un tono más natural y cohesionado entre las seis en esos momentos, evitando cierta rigidez sin perder el carácter irreverente que define la propuesta.

Un reparto de primer nivel

Uno de los grandes valores de SIX es el trabajo de sus seis protagonistas. La exigencia va mucho más allá de cantar bien: deben bailar, interpretar, interactuar constantemente y sostener una energía muy alta durante aproximadamente 80 minutos. Las seis se dejan la piel sobre el escenario y demuestran estar a la altura de un montaje que exige muchísimo tanto física como vocalmente.

Clara Lanzani está genial como Catalina de Aragón. Su presencia escénica y la fuerza con la que defiende a su personaje transmiten a la perfección el carácter decidido de una mujer que se niega a quedar relegada a un segundo plano. En el registro vocal demuestra una gran seguridad y una energía que encajan con la personalidad desafiante de la reina. Udara Zubillaga, en la piel de Ana Bolena, brilla especialmente por su vis cómica. Sus gestos, su descaro y la manera de abordar las bromas sobre la decapitación convierten a su personaje en uno de los más divertidos de la función. Su capacidad para explotar el lado más gamberro de Ana Bolena aporta algunos de los momentos más hilarantes del espectáculo, sin perder la frescura ni la actitud desenfadada que exige el personaje.

Beatriz Santana sobresale como Juana Seymour en «Mi Corazón», la balada más bonita de la función. Su preciosa voz y la emoción con la que aborda la canción consiguen conmover y ofrecer un contraste especialmente agradecido frente a la energía predominante del espectáculo. La intérprete sabe encontrar el tono íntimo que requiere el tema y demuestra una sensibilidad que permite conectar con el lado más vulnerable del personaje. Liz Tatis, por su parte, destaca por su arrolladora presencia escénica, la fuerza con la que construye a Ana de Cléveris y su gran sentido del humor. La artista maneja con naturalidad la comicidad del personaje, aportando frescura y desparpajo sin perder intensidad, y se exhibe en gran medida en su número individual, que resuelve con una gran seguridad y un dominio escénico impecable.

Arianna Galletti derrocha una potencia vocal extraordinaria como Catalina Howard, especialmente en «Su única obsesión», uno de los números más exigentes y contundentes de todo el musical. La intérprete afronta las dificultades vocales de la canción con una fuerza y un control que elevan la intensidad del tema, convertido además en uno de los más pegadizos de la función. Un número de gran impacto musical que permite a Galletti lucir su voz y dejar uno de los momentos más potentes SIX. Alba Egilo, como Catalina Parr, destaca por su voz y por su capacidad interpretativa, que le permite aportar matices al personaje más allá del apartado estrictamente musical. Aunque «Paso de tu amor» nos parece el número menos logrado en el conjunto, nuestra valoración de la intérprete no se limita a ese momento. Ella está estupenda, nuestra objeción tiene que ver más con el encaje de la canción en la estructura de la función, no con la falta de cualidades vocales de la actriz.

Más allá de los méritos individuales de cada intérprete, el reparto destaca por la personalidad que cada una imprime a su personaje y por el equilibrio que consigue mantener como conjunto. El talento de las seis actrices es indudable, pero lo que termina de elevar la propuesta es la complicidad que muestran sobre el escenario y su capacidad para funcionar como un auténtico sexteto.

Uno de los mejores espectáculos de la cartelera madrileña

Lo cierto es que SIX, el musical es uno de los mejores espectáculos que pueden verse ahora mismo en la cartelera madrileña. Una propuesta que rompe con todo lo establecido en el género, con una personalidad arrolladora y una identidad propia que lo hacen diferente a cualquier otro musical. Su fuerza, su actitud gamberra e irreverente y su apuesta por el pop convierten la historia de las seis esposas de Enrique VIII en una celebración llena de humor, energía y carácter, que les devuelve el protagonismo y las reivindica más allá de su relación con el monarca. SIX es, en definitiva, un espectáculo fresco, descarado y lleno de ritmo, que demuestra que la historia también puede contarse de una forma radicalmente distinta, conectando con nuevas generaciones sin renunciar a la inteligencia ni a la personalidad.

 

 

Lo mejor

SIX destaca por la potencia vocal de sus seis protagonistas, la energía de sus temas pop y unas coreografías exigentes, vibrantes y ejecutadas con gran precisión. A ello se suma la complicidad del reparto y la energía de la banda en directo.

Lo que menos nos ha gustado

La falta de naturalidad en determinados pasajes hablados. Algunas intervenciones dirigidas al público resultan algo forzadas y restan espontaneidad a un humor que funciona mejor cuando fluye con naturalidad. Por otro lado, el número «Paso de tu amor» rompe momentáneamente la intensidad del conjunto y no aporta la sorpresa que sí encontramos en otros números.

 

Aldo Ruiz

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