‘LOS FARSANTES’: JAVIER CÁMARA Y BÁRBARA LENNIE BRILLAN EN LA NUEVA COMEDIA DE PABLO REMÓN SECUNDADOS POR UNOS GENIALES FRANCESCO CARRIL Y NURIA MENCÍA

CALIFICACIÓN.- EXCELENTE: 8

Hasta el 12 de junio, en el Teatro Valle Inclán se representa ‘Los Farsantes’, el último trabajo de Pablo Remón, uno de los creadores más brillantes de los últimos años y ganador del Premio Nacional de Literatura Dramática en 2021 por la maravillosa ‘Doña Rosita, anotada’. En ‘Los Farsantes’, Remón sigue la línea iniciada en ‘El Tratamiento’ y nos cuenta la historia de dos personajes relacionados con el cine y el teatro. Javier Cámara, Bárbara Lennie, Nuria Mencía y Francesco Carril protagonizan de forma espléndida esta comedia, que aunque no llega a la altura de las mejores obras de Remón, está cargada de momentos geniales e hilarantes que llevan su sello inconfundible.

En la última década, Pablo Remón se ha convertido en uno de los creadores más brillantes de nuestro teatro y, además, posee una voz propia y muy personal de contar y dirigir historias. El año pasado, se alzaba con el Premio Nacional de Literatura Dramática por esa joya llamada ‘Doña Rosita, anotada’. Una obra a la que precedieron otras tres maravillosas como son ’40 años de paz’, ‘El Tratamiento’‘Los Mariachis’. Cuatro montajes sobresalientes, muy distintos entre ellos, pero con un denominador común: todos tienen el sello de un autor excepcional, Pablo Remón.  El pasado 29 de abril, Remón estrenaba su nuevo trabajo, ‘Los Farsantes’, en el Teatro Valle Inclán. Sin duda, una de las obras que más expectación había despertado en este 2022. Una comedia llena de momentos geniales y de gran hilaridad pero que, sin embargo, no alcanza la solidez de sus anteriores montajes.

‘Los Farsantes’, que nos recuerda inevitablemente a ‘El Tratamiento’ -salvando las distancias-, aborda la historia de dos personajes vinculados al cine y al teatro. Por un lado, Ana Velasco (Bárbara Lennie) es una actriz cuya carrera está estancada. Después de actuar en pequeños montajes de obras clásicas, ahora trabaja de profesora de Pilates y los fines de semana hace infantiles. Entre culebrones de televisión y obras alternativas, Ana busca el gran personaje que la haga, finalmente, triunfar. Por otra parte, Diego Fontana (Javier Cámara) es un director de películas comerciales, de mucho éxito, que ahora está embarcado en una gran producción: una serie que se rodará en todo el mundo, con estrellas internacionales. Un accidente hará que se enfrente a una crisis personal y que se replantee su carrera. Ambos representan, aparentemente, los dos extremos de la profesión artística: el éxito y el fracaso. Ambos están, además, atravesando una situación de crisis personal, y sus historias están conectadas por una figura común: el padre de Ana, un director de cine de culto en los 80, que ha jugado un rol importante y muy diferente en la vida de ambos.

Bajo este argumento, Pablo Remón despliega una obra por capítulos, de una estructura más próxima a la novela que al teatro, donde las historias de Ana y Diego se van desarrollando en paralelo y se convierten en espejos de los mismos temas: la autenticidad, el plagio, la identidad, el éxito y el fracaso, la actuación, los oficios del cine y el teatro. Según el propio dramaturgo y director, ‘Los Farsantes’ tiene una narración eminentemente teatral, pero de aspiración novelesca y cinematográfica. Pero Remón va más allá y asegura que en su último trabajo «ha hecho varias obras en una: cada una de las historias tiene un estilo, un tono y una forma particular”. Por ejemplo, historia de Ana tiene un estilo eminentemente cinematográfico, con un narrador que nos va guiando, y en la que sueño y realidad se confunden. Por su parte, la historia de Diego es una obra de teatro más clásica, representada en espacios más realistas.

Lo que está claro es que, aunque no sea la mejor obra de Remón -a nuestro juicio-, ‘Los Farsantes’ dejan patente, una vez mas el sello personal de un autor extraordinario y habituado a jugar con los lenguajes narrativos. El resultado es una comedia de tono satírico que nos deja grandísimos momentos a lo largo de sus dos horas y medias de duración. Nosotros nos quedamos especialmente con la escena que arranca la segunda parte de la obra (absolutamente genial) donde se aborda el tema del plagio y donde Francesco Carril nos deleita con su extraordinaria (y particularísima) vis cómica. Nos fascina también la escena final entre Javier Cámara y Bárbara Lennie en la que él da vida a un camarero de pueblo, de origen kazajo, con grandes conocimientos de filosofía y que, para más inri, tiene un perro que se llama Byung-Chul Han, como el filósofo coreano. Es totalmente surrealista la conversación entre ambos. Tenemos que recordar que ‘Los Farsantes’ supone la vuelta de Cámara al teatro doce años después de su última actuación sobre las tablas, en la obra ‘Realidad’, de Tom Stoppard, dirigida por Natalia Menéndez y estrenada en el Teatro María Guerrero en 2010.

Aunque el texto de Remón, no sea lo sólido y compacto que los de sus mejores obras, es incuestionable que ‘Los Farsantes’ tiene partes cómicas de muchos quilates. Nos encantan, por ejemplo, las escenas en las que Carril -dando vida al productor de una película- va al hospital a visitar a Cámara (el director Diego Fotana), que ha tenido un accidente, ¡son un auténtico delirio! Y, por supuesto, nos gustan todas y cada una de las intervenciones de Nuria Mencía, que destilan humor soterrado (Su escena de la grabación de la telenovela con Bárbara Lennie es maravillosa). Sin lugar a dudas, el reparto formado por estos cuatro grandísimos (y tan diferentes) actores es uno de los platos fuertes de ‘Los Farsantes’, una obra que está llenando desde su estreno el pasado 29 de abril y de la que prácticamente no quedan entradas. 

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Además del espléndido trabajo de los cuatro intérpretes, ‘Los Farsantes’ también destaca por su brillante puesta en escena. Pablo Remón se ha rodeado de un fantástico equipo formado por Mónica Boromello (autora de la espectacular escenografía -compuesta por varios espacios- y que tiene un aire muy cinematográfico, como si hubiera distintos sets); David Picazo, que ha hecho un magnífico trabajo en el diseño de luces, Sandra Vicente (responsable del diseño de sonido) y Ana López Cobos, encargada del vestuario. 

Aldo Ruiz

 

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