‘EL VIENTO ES SALVAJE’: LAS NIÑAS DE CÁDIZ PROTAGONIZAN UNA DIVERTIDÍSIMA TRAGICOMEDIA QUE GANABA EL PREMIO MAX A MEJOR ESPECTÁCULO REVELACIÓN EN 2020

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9

Hasta el 15 de mayo, en la sala Cuarta Pared se representa ‘El viento es salvaje’, una divertidísima tragicomedia de Las Niñas de Cádiz. Ana López Segovia firma (y dirige) un texto genial que aborda, de forma libérrima, la historia de dos de los personajes femeninos más apasionantes de la historia de la cultura universal, Fedra y Medea. Alejandra López, Rocío Segovia, Teresa Quintero y la propia Ana López Segovia protagonizan este montaje sobresaliente que se alzaba con el Premio Max en 2020 a Mejor Espectáculo Revelación. 

Las Niñas de Cádiz regresan a Madrid, concretamente a la sala Cuarta Pared, con ‘El viento el salvaje’, uno de sus espectáculos más redondos. Ana López Segovia ha hecho una adaptación libérrima de dos de los personajes femeninos más apasionantes de la historia de la cultura universal: Fedra y Medea. Eurípides, el autor por el cual las conocimos, ha sido considerado tradicionalmente un experto retratista de las pasiones femeninas. Por tanto, para una compañía integrada por mujeres, la tentación de bucear en estos seres humanos era casi imposible de resistir. López Segovia ha hecho un trabajo sensacional, trayéndose estas dos heroínas a Cádiz y relatando la historia con su particular sentido del humor. El texto está contado a través de composiciones poéticas y humorísticas en forma de sonetos, tercetos, pareados y décimas que se alternan con el romancero típico del carnaval gaditano. 

No era nada fácil despojar despojar a Fedra y Medea de sus peplos y traerlas hasta la realidad de nuestros días. Pero, López Segovia lo hace, además, de una manera brillante convirtiendo a estas dos heroínas en dos seres aparentemente grises. «Solo cuando surja el conflicto asumirán de pronto una fatalidad antigua, un sino trágico bajo cuya influencia arrasarán con cuanto se interponga en su camino. De fondo, Cádiz, una ciudad de perfil macondiano, donde todos los elementos cotidianos adquieren una dimensión mágica que presagia la tragedia: el perturbador viento de levante, anunciado por la flauta del afilador y por la presencia del circo en las afueras de la ciudad, el trino de los pájaros, el comentario en voz alta de los vecinos, repetido como una letanía…»

El lema de López Segovia para llevar a cabo esta adaptación es muy sencillo en la teoría pero muy complejo a la hora de llevarlo la práctica. Todo se basa en un dicho que lleva interiorizado desde pequeña por la gracia innata gaditana: «Lo que está contando es una tragedia, pero te tienes que reír» y eso lo consigue desde el minuto con la presentación de los personajes: dos amigas, tan amigas que son como hermanas. Ambas están unidas desde su infancia por un amor y una fidelidad inquebrantables. Solo una sombra las separa: una tiene mucha suerte desde que nació, y la otra no. A una le ocurre desgracia tras desgracia mientras que la otra tiene una flor en el culo. Pero, ¿qué ocurrirá cuando se cambien las tornas y sus vidas den un vuelvo de 180 grados? ¿Cómo asumirán su nuevo destino las dos amigas?. 

Uno de los puntos fuertes del montaje es, sin duda, la actuación de sus cuatro protagonistas, que no pueden ser más graciosas. Alejandra López y Teresa Quintero, magníficas ambas, se meten en la piel de estas dos amigas íntimas desde la infancia. Alejandra borda el papel de la amiga que nació con una flor en el culo, mientras que Quintero, absolutamente genial, interpreta a la amiga caída en desgracia. Los relatos de la una y la otra desde el comienzo están llenos de comicidad y de diálogos y situaciones delirantes. A pesar de las tragedias que les ocurren, ellas interpretan todo con tanta guasa que las risas y las carcajadas inundan el patio de butacas de la Cuarta Pared durante toda la función. Rocío Segovia nos deja algunos de los momentos más divertidos de ‘El viento es salvaje’. Ella interpreta a la prima de una de una de ellas, la correveidile de la historia, que se dedica a traer y llevar malas noticias. Pero lo mejor es que lo cuenta todo de una manera jocosa y totalmente desternillante, ¡para mearse de risa!. Completa el reparto Ana López- Segovia, una artista 360, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido con su gracia y su infinito talento. 

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Ella también es la encargada de dirigir el montaje, en colaboración con José Troncoso (Se nota mucho la mano del director de ‘La princesas del pacífico’). La puesta en escena es sencilla, minimanista en su escenografía, pero brillante en su ejecución. En una obra como ésta, lo fundamental es el texto y las interpretaciones, y la puesta en escena tiene que estar al servicio de la historia. Menos es más. Y López Segovia, en connivencia con Troncoso, han seguido esta premisa y han realizado un trabajo sobresaliente. Destacar el magnífico espacio sonoro -obra de Mariano Marín-, el diseño de luces de Agustín Maza y el vestuario, muy acertado, de Miguel A. Milán. 

En definitiva, ‘El viento el salvaje’ es uno de los mejores montajes que puedes encontrar actualmente en la cartelera madrileña. Un espectáculo tronchante y carnavalesco, contado en verso de manera espléndida y que está plagado de diálogos y situaciones desternillantes, ¡pura tragicomedia gaditana!. 

Aldo Ruiz

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