‘FEDRA’: MÁS FLORES QUE NUNCA, LOLITA SE DESMELENA ENTREGÁNDOSE, CON PASIÓN Y DESENFRENO, AL TRÁGICO PERSONAJE DE EURÍPIDES

CALIFICACIÓN.- EXCELENTE: 8

Tras triunfar en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, Lolita Flores asalta el Teatro de La Latina con ‘Fedra’, una magnífica adaptación del famoso clásico de Eurípides firmada por Paco Bezerra y dirigida por Luis Luque, uno de los tándems más prolíficos del teatro español. La mayor de las Flores realiza una contundente interpretación metiéndose en el bolsillo al público que llena cada tarde el Teatro de La Latina. Juan Fernández, Críspulo Cabezas, Eneko Sagardoy y Tina Sainz completan el fantástico elenco de este montaje que se representa en Madrid hasta el próximo 30 de septiembre.

Lolita sigue consolidando su carrera como actriz a pasos agigantados, por si a alguno le cabía alguna duda después de ver su espléndida actuación en ‘La Plaza del Diamante’. El año pasado la pudimos disfrutar en ‘Prefiero que seamos amigos’, una comedia romántica en la que la cantante nos dejó también un gran sabor de boca. Y ahora, de la mano de Bezerra y Luque, se enfrenta a uno de los mayores retos para cualquier actriz; meterse en la piel de Fedra, un personaje mítico del teatro universal. Y Lolita supera el reto con nota. Te puede gustar más o menos su interpretación comparándola con la de otras grandes que han dado vida a la reina griega, pero es incuestionable que la mayor de las Flores está a la altura del personaje. Es más, lo hace completamente suyo. Más Flores que nunca, la hija de la Faraona saca a relucir la fuerza y la garra de la extirpe de la que proviene. Racial, desenfrenada, muy sensual y totalmente desmelenada, Lolita encandila al público desde su primera e impactante aparición hasta el no menos sorprendente final. Ya sabíamos de sus dotes como actriz pero, aquí, ella da un paso más en su trayectoria, integrando el arte que le corre por las venas a un personaje tan arriesgado como el de Fedra. El resultado es una actuación sobresaliente y totalmente personal. Lolita logra llevarse a Fedra a su terreno, convenciendo y cautivando a la mayor parte de los asistentes que, al final de la representación, la premian con una cerradísima ovación. 

Muy poca gente sabe que Eurípides escribió una primera versión de ‘Fedra’ que no ha llegado a nuestros días, en la que ella, por encima de lo que dicta su razón, se atreve a darle rienda suelta a su pasión y amar a Hipólito, el hijo del rey Teseo. En esta versión se ha basado, precisamente, Paco Bezerra para confeccionar su texto en el que nos muestra a una Fedra desenfrenada que lleva su deseo hasta las últimas consecuencias. Siguiendo el estilo que le caracteriza, Bezerra es el artífice de un texto muy preciso y directo, en el que no hay lugar para las florituras. Una adaptación, por otra parte, capaz de llegar a todos los públicos y cuyo mensaje es claro y rotundo. La acción comienza ya con una Fedra muy enferma que ni habla ni come ni duerme. Nadie es capaz de averiguar el origen de su ‘enfermedad’ y el país entero anda preocupado por su reina. Algunos dicen que se ha vuelto loca. Otros, que las largas ausencias de su esposo Teseo han terminado por destrozar su corazón, pero nadie conoce realmente la verdad. Y es que la responsable de la dolencia de Fedra no es otra que la pasión que la atormenta y que ya no puede reprimir más; el amor prisionero, indecente e indómito que siente por Hipólito, el hijo mayor de su actual marido. La tragedia, por tanto, está servida. 

Partiendo del material de Bezerra, Luis Luque realiza una dirección magnífica y muy depurada. Una adaptación impactante, cargada de rotundidad, en la que sobresalen todos los apartados técnicos empezando por la sencilla -y hermosa- escenografía de Mónica Boromello, continuando con la iluminación de Juan Gómez-Cornejo, y terminando con las fabulosas videoproyecciones de Bruno Praena y la música original de Marino Marín -espléndida-, que crean una atmósfera realmente inquietante. Luque nos regala momentos maravillosos en este montaje que destaca también por su excelente dirección de actores. Aparte de Lolita, los otro cuatro miembros del reparto rayan a un gran nivel. Muy bien Eneko Sagardoy encarnando a Acamante, el hijo menor de Tseo, al igual que la veterana Tina Sainz en la piel de Enone. Fantástico Críspulo Cabezas que brilla dando vida a Hipólito, especialmente en sus cara a cara con Lolita y con su padre en la ficción, Juan Fernández, sensacional dando vida a Teseo, que derrocha fuerza y presencia escénica en cada una de sus intervenciones. 

En definitiva, la ‘Fedra’ de Lolita nos gusta y nos convence, si bien nos deja con ganas de más. Los noventa minutos que dura la concisa adaptación de Bezerra y Luque se nos hacen cortos. Quizás el desenlace, cuando estalla la tragedia y se encuentra en todo lo alto, podría haberse resuelto a un ritmo más pausado. De esta forma, la sensación final sería mucho más redonda. Esto, sin embargo, no le resta méritos a un montaje que, tras arrasar en Mérida, está cosechando un enorme éxito en el Teatro de La Latina.

Aldo Ruiz

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