‘LOS NOCTURNOS’: MARTA ETURA Y JORGE BEDOYA NOS DELEITAN EN UNA PIEZA VIBRANTE, INTIMISTA E IMPREGNADA DE BELLEZA Y EMOCIÓN

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9

‘Los nocturnos’, -en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español- es una de las piezas más hermosas y vibrantes que hemos visto en este 2022. Irma Correa ha compuesto un texto magnífico, lleno de emoción y romanticismo en el que, a lo largo de 75 minutos, aborda la apasionada historia de amor entre Frédéric Chopin -genial pianista y compositor polaco- y la novelista francesa George Sand, cuyo verdadero nombre era Amandine Aurore Lucile Dupin. El texto, que es una auténtica maravilla, no obedece a una estructura narrativa lineal sino que está compuesto, como si fuera un lienzo, por intensas pinceladas, a través de las cuales vamos conociendo -a trazos- la tormentosa relación entre ambos artistas. 

A Aurora (Marta Etura) le encantó Chopin (Jorge Bedoya) desde el primer momento que lo vio, y lo siguió y persiguió hasta que consiguió enamorarle. El pianista, sin embargo, no se sintió inmediatamente atraído hacia ella, pero al final acabaría rendido. Ella, preocupada por la tuberculosis del Frédéric, decidió llevárselo a su residencia de Mallorca, a ver si allí mejoraba con el clima. Sin embargo, el estado del compositor empeoró por lo que regresaron a París. Las personalidades diametralmente opuestas de ambos chocaban cada vez más. Sus roces se hacían cada vez más dañinos lo que acabaría provocando su separación. Una ruptura traumática que dejaba a Chopin roto en mil pedazos. A pesar de todo, hay que reconocer la enorme influencia de Aurora en la obra de Chopin: le proporcionaba una enorme tranquilidad y una atmósfera apacible para su creación. Eso es incuestionable. El compositor polaco murió el 17 de octubre de 1849. Se dice que Aurora y él se encontraron por última vez en mayo del año anterior.

El precioso y poético texto de Irma Correa es llevado a escena por Magüi Mira con una apabullante belleza y un gusto exquisito. Un piano, situado a la izquierda, preside todo el espacio escénico que está cubierto de papel negro plastificado (paredes incluidas). La elegancia y la sencillez se apoderan de la sala Margarita Xirgu bajo las directrices de Mira. Curt Allen Wilmer y Leticia Galán son los (magníficos) responsables de la concepción del espacio escénico que, junto al espléndido diseño de luces de José Manuel Guerra y al diseño de sonido de Jorge Muñoz -brillante el recurso de las carcasas- logran crear una atmósfera totalmente fascinante. Todo ello no sería posible sin la extraordinaria música de Chopin, gran protagonista en este montaje, que es interpretada al piano por Jorge Bedoya de una manera vibrante. Desde luego, ‘Los nocturnos’ es una de las obras más hermosas y redondas de este 2022, dejándonos imágenes de una belleza estética arrebatadoras. No nos podemos olvidar, por supuesto, del maravilloso vestuario de Helena Sanchis y del diseño de movimiento de Mónica Runde. La danza y el trabajo corporal también está muy presente en ‘Los nocturnos’.

Hemos dejado para el final la actuación de los dos intérpretes, que están fabulosos. Jorge Bedoya nos ha impresionado por su inmenso talento al piano y su increíble capacidad para transmitir todo el tormento del personaje a través de las notas musicales. Genial en su faceta como músico, destacar también su notable actuación -en la piel de Chopin- dándole la réplica perfecta a una soberbia Marta Etura.

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La actriz donostiarra de 44 años nos brinda en ‘Los nocturnos’ una sensacional interpretación dando vida a George Sand, cuyo verdadero nombre era Aurora. Desde su primera aparición encima del piano, -rebosante de sensualidad- hasta el potente y dramático desenlace, Etura logra transmitir a la perfección todos matices del personaje (la fuerza, su vitalidad, el tormento, su valentía, el descaro…) y nos brinda una interpretación emocionante y llena de luz. Vestida de forma espectacular por Helena Sanchis, Etura demuestra además sus grandes dotes para la danza. Un talento que ya exhibió en aquel maravilloso montaje en 2013 junto a Chevi Muraday, ‘Return’, que pudimos ver en el Matadero.

En definitiva, ‘Los nocturnos’ es un montaje totalmente imprescindible. No se lo debería perder ningún buen aficionado al teatro ni tampoco los melómanos. Es una obra de arte en toda regla que, además, nos cuenta de una manera hermosísima la tormentosa historia de amor entre dos artistas geniales: Frédéric Chopin y George Sand. 

Aldo Ruiz

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