‘EL GRITO’: UNA POTENTE HISTORIA DE SUPERACIÓN BASADA EN HECHOS REALES LLEVADA A ESCENA DE MANERA NOTABLE

CALIFICACIÓN.- NOTABLE: 7

Hasta el 4 de abril, en el Teatro Fernán Gómez se representa ‘El Grito’, un texto de Itziar Pascual y Amaranta Osorio que está basado en una historia real que ocurrió hace unos años en España. Adriana Roffi dirige un notable montaje que está protagonizado por Nuria García, Ana Fernández, Lucía Barrado, Alberto Iglesias, Óscar Codesino, José Luis Alcobendas y Carlota Ferrer. 

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‘El Grito’ cuenta la historia de Aina Lóguez Amat, una mujer joven y luchadora que trabaja en una tienda de colchones y que se enamora de su jefe, Rubén. Él se está en pleno proceso de divorcio y también ama a Aina, entonces deciden formar una familia juntos. Ante la imposibilidad de tener hijos por medios naturales -por parte de él-, buscan una clínica de fecundación que les garantice poder engendrar un bebé. Aina se va a vivir a casa de él y viven un período de máxima felicidad que culmina con el nacimiento de dos preciosos gemelos. A partir de ese momento, él se va distanciando ante la perplejidad de ella que no entiende nada. La protagonista siente una angustia indescriptible, aunque se esfuerza por aceptar su realidad y seguir adelante con la única compañía de su madre. Desesperada y sin recursos económicos, solicita la designación de un abogado de oficio para llevar el caso a los tribunales. 

Esta es la sinopsis de la obra que han escrito Itziar Pascual y Amaranta Osorio a partir del encargo de Pilar de Yzaguirre quien, tras conocer el caso real por la prensa, quiso convertirlo en una obra de teatro. Las dos autoras han hecho un magnífico trabajo para contarnos una historia tremenda de superación y que habla de la importancia de no dejarse amilanar ante todos los obstáculos que se nos presentan en la vida y, mucho más, cuando la verdad está de nuestro lado. Pascual y Osorio abordan la trama de manera directa, centrándose en lo verdaderamente importante y no abusan del dramatismo. Además de la trama principal, también es muy interesante la secundaria, que trata la enfermedad de la madre (Ana Fernández) y la bonita relación madre-hija. El ritmo de la obra fluye en todo momento y la historia no decae en ningún instante. A esto ayuda muchísimo también la acertada puesta en escena; sencilla, fluida y elegante por la que ha optado Adriana Roffi. 

La puesta en escena de la directora está sustentada en la escenografía de Anna Tusell, que ha dividido el escenario en tres ambientes: el primero, que recrea el salón de la casa de la madre de la protagonista; el segundo, que nos muestra el dormitorio del piso de ella y su novio, y el tercero, en la parte central, que se convierte en la consulta de una clínica o en un juzgado -en función de la trama-. Además, en esta última estancia se proyectan unos audiovisuales, muy importantes en la parte crucial del montaje, -creados por Elvira Ruiz-. Paloma Parra ha hecho también un excelente trabajo en el diseño de luces, mientras que Guadalupe Valero es la responsable del vestuario. En las transiciones, Roffi utiliza unas ráfagas musicales compuestas de instrumentación de trompeta y la voz de Carlota Ferrer, que le dan un toque muy especial al montaje.  

En el apartado interpretativo hay que destacar la gran actuación de la protagonista, Nuria García, fantástica de principio a fin dando vida a Aina Lóguez Amat. Una interpretación que tiene mucho mérito y una enorme credibilidad teniendo en cuenta, además, que está basada en una historia real. Maravillosa también Ana Fernández en la piel de Amparo, la madre de la protagonista, que construye un personaje lleno de fuerza y, al mismo tiempo, de fragilidad. Como en ella es habitual, la actriz está impecable y nos brinda una actuación realmente entrañable.

Completan el reparto José Luis Alcobendas, excelente dando vida al malo de la historia (el director de la clínica de fecundación), Lucía Barrado, perfecta en la piel de la abogada defensora de Aina, Alberto Iglesias (Agustín Becerro, el abogado de la clínica), Carlota Ferrer (interpreta a la jueza del caso y está especialmente bien en su veredicto final, lleno de fuerza) y Óscar Codesino, el punto débil del elenco, muy sobreactuado en todo momento y que, desde luego, no está a la altura del resto de sus compañeros. 

En definitiva, ‘El Grito’ es una obra muy recomendable y necesaria, todo un acierto dentro de la programación de Laila Ripoll. Se representa en la sala principal del Teatro Fernán Gómez hasta el próximo 4 de abril. 

Aldo Ruiz

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