‘EL LUNAR DE LADY CHATTERLEY’: ANA FERNÁNDEZ, EN TODO SU ESPLENDOR

CALIFICACIÓN.- EXCELENTE: 8
Hoy es el último día para disfrutar de ‘El lunar de Lady Chatterley’ en la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español, un montaje dirigido por Antonio Gil. Durante tres semanas, una espléndida Ana Fernández se ha estado metiendo en la piel de Constanza, una mujer valiente y adelantada a su época, que fue pionera en reivindicar los derechos femeninos. Roberto Santiago es el autor del texto que nació a raíz de leer ‘El amante de Lady Chatterley’ de D.H. Lawrence, una obra que estuvo prohibida más de treinta años tras el escándalo de su publicación. 

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‘El amante de Lady Chatterley’ es una novela de 1928 de D.H. Lawrence que causó un gran escándalo en la época a causa de algunas escenas que describen explícitamente relaciones sexuales. De hecho, la obra estuvo prohibida más de treinta años en Inglaterra en propio siglo XX. La historia relata la vida de Constanza, casada con un hombre de la nobleza inglesa, Clifford Chatterley, -que se quedó parapléjico por una lesión en la guerra-. Debido a su frustración sexual y al poco cariño que le profesa su marido, Constanza busca consuelo en los brazos de Oliver Mellons, el guarda del coto de Clifford y, por tanto, un hombre de la clase obrera. El escándalo fue mayúsculo. 

Partiendo de esta jugosa historia, Roberto Santiago ha escrito ‘El lunar de lady Chatterley’, un texto ficticio donde vemos a Constanza en un juicio, demandada por su marido a causa de esta infidelidad. Constanza, en un alarde de valentía y coraje, asume su propia defensa y rechaza a cualquier abogado, considerando su situación plenamente injusta. Ella se siente una víctima del poder machista y no entiende que su marido, un hombre inmensamente rico, le quiera arrebatar la pensión anual de 100 libras que le quedó a ella tras la muerte de su madre.

‘El lunar de lady Chatterley’ es una obra que habla sobre la condición femenina, sobre esas razones por las que las mujeres han luchado durante siglos; la emancipación, la independencia y la posibilidad de tomar sus propias decisiones. El texto de Roberto Santiago es magnífico y sumamente interesante, aunque creo que hay algunos momentos donde el autor se recrea y se hace un poco reiterativo, sobre todo, en la primera parte. Lo que sí es evidente es que es una obra que le toca especialmente la fibra a las mujeres. Al final de la función, podía escuchar a muchas señoras que tenía a los lados, -de cincuenta en adelante-, confesando cómo les había tocado esta historia. Y es que Constanza fue una pionera a la hora de reivindicar los derechos de la mujer. 

‘El lunar de Lady Chatterley’ tiene como protagonista absoluta a Ana Fernández -metiéndose en la piel de Constanza-, que nos regala una espléndida actuación llena de matices. Radiante y vestida maravillosamente por Montse Sancho, Ana nos seduce desde el principio con su belleza racial y su profunda mirada. Poco a poco, nos va envolviendo con su discurso. Al principio la vemos en la piel de una Constanza, llena de contención, decidida a asumir su propia defensa y explicando al juez sus razones. Poco a poco, esta mujer se va sintiendo más cómoda y empieza a lanzar dardos envenenados a todos los allí presentes con su afilado sentido del humor, típico inglés, lleno de ironía y sutileza. Ya en la parte final, Constanza saca toda la rabia y la indignación que tiene por dentro y cuenta las razones por las que le fue infiel a su marido. Es ahí cuando vemos a la Ana Fernández más dramática y conmovedora. Es en esta parte cuando se produce una escena genial, en la que, a lo largo de varios minutos y, a una velocidad de vértigo, Ana-Constanza encadena cientos de adjetivos con los que calificaría a su marido. ¡Realmente fantástica!. Es una escena muy potente y que te deja sin aliento. 

A lo largo de setenta minutos, Antonio Gil dirige con elegancia y meticulosidad este montaje sustentado en el magnífico diseño de luces de Gustavo Pérez Cruz, la genial ambientación sonora de Iñaki Rubio -que es muy importante sobre todo al principio y al final de la obra- y la original escenografía de Sean Mackaoui, minimalista pero tremendamente  efectista. En cuanto a la puesta en escena, quiero destacar el comienzo de la obra con esa iluminación preciosista, con esos fondos rosados-anarajandos, con ese juego de sombras y esa música fascinante que parece sacada de una banda sonora de cine clásico. Me entusiasma el principio y también el final, donde Antonio Gil vuelve a utilizar estos mismos recursos. 

‘El luna de lady Chatterley’ es una obra totalmente recomendable donde vemos a Ana Fernández haciendo un magnífico trabajo interpretativo, en un papel muy distinto a todo lo que había hecho hasta ahora. Es un placer ver a esta mujer en acción, con la fuerza de su mirada y con esa plenitud artística y personal que le van dando el paso de los años. Desnudando cuerpo y alma, ‘El lunar de lady Chatterley’ nos muestra a Ana Fernández en todo su esplendor. 

Aldo Ruiz

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