‘LA VIDA IMPOSIBLE DE OLIVERIO FUNES’: UNA PROPUESTA NOVEDOSA Y MUY ORIGINAL EN LA QUE BRILLA INMA GAMARRA QUE REALIZA UN ALARDE DE VERSATILIDAD INTERPRETATIVA

CALIFICACIÓN.- NOTABLE: 7’8

Los sábados por la tarde, en los Teatros Luchana se representa ‘La vida imposible de Oliverio Funes’ de ‘Teatro en Serie’, un montaje pionero en la cartelera madrileña, que cuenta con la dramaturgia de Luis López de Arriba y Caridad Fernández, quienes han creado una obra de teatro por capítulos. Una propuesta novedosa y tremendamente original a la que se encargan de dar vida tres polifacéticos actores; Antonio Gómez, Antonio Velasco y una espléndida Inma Gamarra que hace un ejercicio increíble de versatilidad interpretativa. 
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Cartel de la obra con Inma Gamarra, Antonio Velasco y Antonio Gómez.

¿Que pasaría si cada día nos levantásemos en el cuerpo de una persona diferente?. Este el sorprendente planteamiento que nos hace ‘Teatro en Serie’ en ‘La vida imposible de Oliverio Funes’, una propuesta pionera en nuestro país. Y es que, por primera vez, podemos ver una obra de teatro por capítulos. Concretamente, este montaje se compone de tres episodios: ‘Si yo fuera presidente’, ‘El faro’ y ‘El Penúltimo Día’, en cada uno de los cuales Oliverio Funes amanece en el cuerpo de una persona distinta. En el primero, en el del presidente del gobierno. En el segundo, en el cuerpo de una mujer que está secuestrada en un faro. Y en el tercero; en el de un hombre que tiene una enfermedad terminal y está a punto de morir. 

Partiendo de este planteamiento novedoso y tremendamente original, Luis López de Arriba y Caridad Fernández han escrito tres historias en las que se mezclan la comedia, el suspense y el drama, y en las que fusionan realidad y ficción. Tres historias sumamente interesantes pero bastante desiguales. Y aquí es donde radica, precisamente, la vulnerabilidad del montaje; en la desigualdad de los textos. El primer capítulo, ‘Si yo fuera presidente’ dirigido por Roberto Cerdá es el más redondo de los tres, siendo muy divertido, ocurrente y disparatado. Sin embargo, ‘El Faro’- con dirección de Juan Vinuesa, resulta mucho menos convincente y, no por el cambio de género en sí (pasamos de una historia de humor a una muy dramática), sino por el texto que es poco original, el ritmo resulta lento y parece que no ocurre nada. A pesar de todo, el capítulo se salva por las excelentes interpretaciones de sus protagonistas, unos fantásticos Inma Gamarra y Antonio Velasco. El montaje concluye con ‘El Penúltimo Día’ dirigido por Pilar G. Almansa y Luis López de Arriba, una buena historia, quizás no tan brillante como la primera, pero que nos deja un buen sabor de boca. 

Respecto a la dirección, todos los capítulos siguen una línea muy homogénea. No se notan grandes diferencias entre las tres historias a pesar de que están dirigidas por distintas personas y esto, sin duda, es todo un acierto. Me gusta especialmente la estética del montaje, su diseño de luces, la ambientación sonora de Enrique Mingo y el juego que se le saca a la escenografía que, con muy pocos elementos, se logra crear la atmósfera más idónea en cada uno de los capítulos. 

Aparte de por el concepto en sí, ‘La vida imposible de Oliverio Funes’ sobresale por el excelente nivel interpretativo. Los tres actores poseen una calidad enorme y, además, son muy polifacéticos. Inma Gamarra está sensacional y da una auténtica exhibición de versatilidad interpretativa bordando todos y cada uno de los personajes a los que se tiene que enfrentar; desde la secretaria del presidente -mostrando una enorme vis cómica- pasando por la esposa de dicho político o la periodista que hace de hilo conductor de la historia, hasta llegar a la secuestrada del faro o la mujer de un enfermo terminal. Papeles completamente diferentes a los que Inma les da su sello propio y los hace completamente suyos, realizando un asombroso ejercicio de versatilidad al alcance de muy pocas actrices. A Gamarra no hay registro que se le resista y, para nosotros, es la gran sensación de ‘La vida imposible de Oliverio Funes’. 

Sus dos compañeros de reparto también hacen un trabajo magnífico. Antonio Velasco está especialmente acertado en el primer episodio dando vida al jefe de la Casa del Rey. Suyos son los momentos más divertidos de la obra en los que las risas y las carcajadas de adueñan de la sala 1 de los Luchana. Velasco, además, raya a gran nivel en el registro dramático encarnando al secuestrador del segundo capítulo, o al amante de la protagonista de la tercera historia. Por su parte, Antonio Gómez también hace alarde de su versatilidad encarnando de forma genial a Damiano, el presidente del gobierno del primer episodio, -demostrando una enorme comicidad- y al enfermo terminal de la tercera historia, en la que saca a relucir su excelente vena dramática al igual que cuando interpreta a  Oliverio Funes, el protagonista de este montaje cargado de originalidad que lo convierte en uno de los más sugerentes de la cartelera madrileña. 

Aldo Ruiz

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