‘EL ÁNGEL EXTERMINADOR’: DESLUMBRANTE PUESTA EN ESCENA PARA UN CONTROVERTIDO MONTAJE, MUY ATRACTIVO VISUALMENTE, PERO EXCESIVAMENTE LARGO Y CARENTE DE RITMO

CALIFICACIÓN.- CORRECTA: 6’5

Hasta el 25 de febrero se puede ver en el Teatro Español, ‘El ángel exterminador’ de Luis Buñuel, una adaptación contemporánea que lleva la firma de Fernando Sansegundo y está dirigida por Blanca Portillo, una de las más relevantes y prestigiosas figuras con las que cuenta la escena española. Portillo se pone al frente de este ambicioso proyecto en el que dirige a una veintena de actores, entre los que destacan Inma Cuevas, Juan Calot, Alberto Jiménez, Cristina Plazas, Alex O´Dogherty, Francesca Piñón, Mª Alfonsa Rosso y Víctor Massan.

Era la gran apuesta del Teatro Español para este 2018: Blanca Portillo dirigiendo la adaptación de una de las cumbres de nuestro cine, ‘El ángel exterminador’ de Luis Buñuel. ¡Ahí es nada!. Veinte actores encima del escenario, una portentosa puesta en escena que, por momentos, nos recuerda a Tomaz Pandur, y muchas expectativas depositadas sobre ella. Sin embargo, el montaje resulta tan cuestionable como grandioso. No se puede negar que estamos ante una obra muy atractiva visual y estéticamente, y que nos ofrece imágenes muy potentes, pero la adaptación de Fernando Sansegundo no nos termina de convencer. El Teatrero ha analizado el controvertido montaje de Blanca Portillo y explica las causas por las que no funciona su ángel exterminador.

1.- Es una historia muy difícil de adaptar al teatro

El argumento de la película es de sobra conocido. En el Méjico de los años 60, un grupo de burgueses, tras asistir a la Ópera, va a cenar a la mansión de una pareja del grupo. Antes de que comience la cena propiamente dicha, los sirvientes y los cocineros se van marchando alegando extrañísimas razones, quedándose allí solo el mayordomo al servicio de todos los señores. Con el paso de las horas, los invitados descubren que no pueden abandonar la sala, aunque aparentemente no hay nada que se lo impida. A medida que transcurren los días, el encierro les va poniendo en situaciones límite que les llevan a descubrir el lado salvaje que todos llevan dentro. La adaptación hecha por Fernando Sansegundo trae la historia a la España de nuestros días y, en lugar de la burguesía mejicana, el autor pone en la diana a esos sectores de nuestra sociedad que ostentan el poder actualmente. 

Aún reconociendo la valentía de Blanca Portillo para llevar a cabo un montaje de tal envergadura, yo parto de la base de que hay películas que son un tanto ‘intocables’ para hacer una adaptación teatral -a no ser de que se tenga un proyecto brillante y realmente madurado-. Y una de ellas es, precisamente, ‘El ángel exterminador’, no ya por la figura de Buñuel en sí, sino por la temática surrealista que se aborda y por el estilo tan inconfundible del genio aragonés. Si ya de antemano, a muchísima gente, la película le parece una auténtica rayadura, pues imaginaros trasladar esa ida de olla a una sala de teatro, con la complejidad que eso conlleva. Por tanto, de entrada hay que decir que se trataba de un proyecto arriesgadísimo y muy osado. También estoy convencido de que si el resultado hubiera sido otro bien distinto, en estos momentos estaríamos hablando en términos de ‘talento’ y no de osadía. 

2.- ‘El Teatro Español’ no es el lugar más idóneo para este montaje

Cualquiera que vea ‘El Ángel Exterminador’ se dará cuenta de que El Teatro Español no es el lugar más idóneo para llevar a cabo un montaje de tales características. La puesta en escena que demanda un proyecto así encajaría perfectamente en las naves del Español. En montajes así es, cuando nos damos cuenta, más si cabe aún, de lo necesario que es el Matadero para la escena madrileña. Blanca Portillo ha recreado en el escenario un gran salón de lujo decorado con mármoles y algunos elementos surrealistas y, al fondo, una bonita escalera. La espectacular escenografía -obra de Roger Orra-, es, sin duda, uno de los puntos fuertes de este montaje pero, a pesar de esta, incluso, la puesta en escena queda bastante diluida. 

Es, en este salón, donde se produce el encierro de la mayoría de los personajes. Y, mientras, en el pasillo del patio de butacas, se producen continúas salidas y entradas a lo largo del montaje. En la platea también hay un par de sillas insertadas en sentido contrario al que están sentados los espectadores, que se usan como elementos escenográficos y en las que se van sentando distintos personajes a lo largo de la historia, con la consecuente pérdida de ritmo que esto conlleva. De hecho, cada vez que tienen que pasar por allí esos personajes, se tienen que levantar los espectadores. ¿Os imagináis lo que hubiera sido esta puesta en escena en el Matadero con el salón situado justo en el centro del escenario y con los espectadores a los cuatro lados?. Estaríamos hablando de otra cosa totalmente distinta. La atmósfera que se hubiera creado allí, sería totalmente diferente y, por supuesto, más acorde al ambiente reflejado por Buñuel en su película. De hecho, en el Teatro Español había determinadas partes que se ‘perdían’ y, la acción desarrollada en el patio de butacas, ‘costaba’ mucho de ver. Esto no quiere decir que el montaje de Portillo no nos haya dejado imágenes de una gran potencia visual y estética. 

3.- Es un montaje excesivamente largo y falto de ritmo

Otro de los grandes hándicaps de esta obra es su excesiva duración; dos horas y diez minutos aproximadamente. Creo que no era necesario ni mucho menos. De hecho, cuando se llega a la parte de la Iglesia, -en el tramo final de la obra-, que escenográficamente es majestuosa y muy potente, -con botafumeiro gigante incluido-, el público ya se encuentra al límite. Creo que Fernando Sansegundo -con la ayuda de Portillo- deberían haber metido la tijera antes y haber hecho una adaptación más corta. Ya lo dice el refrán, ‘lo breve y bueno, dos veces bueno’. Pues aquí pasa justo lo contrario. Por ejemplo, no entiendo el personaje de la tejedora -interpretado por Raquel Varela- que no aporta nada a la historia y ralentiza muchísimo el ritmo. Tampoco entiendo las repeticiones del principio que, aunque usadas por Buñuel en su obra original, creo que en una adaptación actual no nos llevan a nada. Y no me parece tampoco demasiado acertado que se use tanto el pasillo y el patio de butacas cuando es un espacio que no está preparado para eso; no hay buena visión desde determinadas partes del teatro y, ademas, se pierde muchísimo tiempo. 

4.- Blanca Portillo tampoco es infalible 

Había muchas expectativas depositadas en esta obra por muchas razones, entre ellas, porque está dirigida por Blanca Portillo, una de las personas más prestigiosas con las que cuenta la escena española y que, hace unos años, nos deleitaba dirigiendo ‘La avería’, uno de los montajes mas increíbles que he visto nunca en una sala de teatro. Sin embargo, el resultado de ‘El Ángel Exterminador’ dista mucho de esa obra maestra que, quizás, todos esperábamos. Esto demuestra que nadie es infalible en esta profesión, ni siquiera Blanca Portillo. Yo creo que tampoco la adaptación de Sansegundo ni, por supuesto, el espacio del Teatro Español le han ayudado demasiado. Me encantaría ver cómo habría sido este montaje si se hubiera podido hacer en el Matadero. Estoy convencido de que estaríamos hablando de una obra mucho más brillante. 

5.- Problema importante con el sonido dentro del salón acristalado

En este montaje –además de la espectacular escenografía de Roger Orra- hay otros dos apartados en los que me gustaría hacer especial hincapié – que son el magnífico diseño de luces de Juan Gómez-Cornejo y el maravilloso vestuario a cargo de Marco Hernández. Más cuestionable, sin embargo, es el diseño de sonido; en la mayoría de escenas que transcurren en el interior del salón acristalado, el sonido que llega al patio de butacas es de muy baja calidad. De hecho, en muchos  de los diálogos, apenas se entiende lo que están diciendo los personajes. Espero que, con el transcurso de funciones, se pueda subsanar este importante problema. 


Por último, quiero destacar el trabajo realizado por todo el elenco. A mí, especialmente, me ha gustado Cristina Plazas -radiante dando vida a ‘La Valquiria’-, Juan Calot, Inma Cuevas, Víctor Massan -magnífico como Julio, el mayordomo-, Juanma Lara, Alex O’Dogherty, Camilo Rodríguez -fantástico como Monseñor- y las estupendas Francesca Piñón y Mª Alfonsa Rosso. Completan el reparto; Hugo Alcaide, Abdelatif Hwidar, Ramón Ibarra, Alberto Jiménez, Anabel Maurín, Manuel Moya, Dani Muriel, Alfredo Noval, Irene Rouco, Mar Sodupe y Raquel Varela.

Aldo Ruiz

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2 comentarios en “‘EL ÁNGEL EXTERMINADOR’: DESLUMBRANTE PUESTA EN ESCENA PARA UN CONTROVERTIDO MONTAJE, MUY ATRACTIVO VISUALMENTE, PERO EXCESIVAMENTE LARGO Y CARENTE DE RITMO

  1. La ví ayer… ¡¡¡ que gran decepción!!. Mucha gente salía diciendo que le había sobrado la mitad de la obra, a mí me sobró entera. Y no han arreglado el problema del sonido, sigue oyéndose faltal debido a los cristales del escenario.
    Y me pareció una falta de respecto para los espectadores que tuvieron que levantarse unas 10 veces para dejar pasar a algunos personajes a las butacas que estaban vacias en la fila 8.

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