‘EL GATO MONTÉS’ SALE POR LA PUERTA GRANDE CON UN ESPECTÁCULO SENSACIONAL EN EL QUE JOSÉ CARLOS PLAZA NOS DESLUMBRA CON LA PUESTA EN ESCENA DEL SEGUNDO ACTO

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9’3

Del 23 de noviembre al 2 de diciembre, el Teatro de la Zarzuela ha acogido uno de los grandes espectáculos del último trimestre, ‘El Gato Montés’, la ópera popular compuesta por Manuel Penella, que se estrenó hace justo un siglo. José Carlos Plaza dirige magistralmente un montaje extraordinario, dotado de una enorme belleza y con una gran carga emocional en el que destacan la dirección musical de Ramón Tebar y las espléndidas actuaciones de Carmen Solís, Alejandro Roy y César San Martín -en la piel de ‘El Gato Montes’-. 

¿Quién no ha escuchado alguna vez los acordes de ‘El Gato Montes’, uno de los pasodobles más famosos que se han compuesto nunca y que más se interpreta en las plazas de toros?. Precisamente, la inmensa fama del pasodoble ha ‘ocultado’ la existencia de la maravillosa ópera popular -del mismo nombre- de cuyo estreno se cumplen ahora 100 años y cuyo autor es el maestro Manuel Penella. Según el director musical, Ramón Tebar, “se trata de una obra maestra de la lírica: una partitura abrumadora por la exuberancia de colores, armonías y contrastes”. Y nosotros así lo hemos podido comprobar tras asistir, la semana pasada, a una de las representaciones en el teatro de la Zarzuela. Estamos ante un espectáculo dotado de una enorme belleza en el brilla, por supuesto, la música de Penella y también la espléndida puesta en escena realizada por otro maestro, José Carlos Plaza. 

La historia de ‘El Gato Montés’ nos lleva a la España profunda y está centrada en la rivalidad entre un torero de mucho éxito, Rafael Ruíz “El Macareno”, y Juanillo, un bandolero al que todos conocen como “El Gato Montés”. Los dos se debaten -a vida o muerte- por el amor de Soleá, una gitanilla que trae locos a los dos. Ella ama al bandolero que ha sido el gran amor de su vida, pero también siente devoción por el torero que la ha acogido y la ha sacado de la pobreza. Pasión, odio, amor y muerte. Todos estos elementos son esenciales en esta ópera popular compuesta por Manuel Penella y que, a día de hoy, sigue provocando un gran impacto emocional. 

Para llevar a cabo esta historia, el Teatro de la Zarzuela ha escogido un cartel de primeras espadas. Aparte de Ramón Tebar que hace un fantástico trabajo como director musical, sobresale el nombre de José Carlos Plaza, uno de los grandes de nuestro teatro. Plaza nos brinda una exquisita puesta en escena, muy cuidada, hecha con muchísimo gusto y elegancia, que tiene su punto álgido en un extraordinario segundo acto, que es una verdadera delicatessen. Este acto transcurre en una casa sevillana y en la plaza de toros de la Maestranza. Con una gran dosis de emoción, y muchísimo arte, José Carlos Plaza nos ‘restransmite’ la corrida de toros de ‘El Macareno’ que se enfrenta a seis Mihuras en la Maestranza. En primer plano, y difuminado por una tela de gasa que cae desde arriba, un grupo de señoras con mantilla. En la parte de atrás, un cuadro negro donde vemos volar el capote, las banderillas o la muleta. Y de fondo suenan los inconfundibles acordes de ‘El Gato Montés’. El resultado produce imágenes de una gran belleza, de una estética sublime y una emoción desbordante. Pocas veces en un teatro se puede disfrutar de este ARTE en mayúsculas. El artífice de todo esto, además de Plaza, es Francisco Leal, responsable de la escenografía y del diseño de luces del montaje, que aquí en este segundo cuadro corta las dos orejas y el rabo. No se puede hacer una faena mejor. En general, para recrear la historia de ‘El Gato Montés, Leal ha diseñado una escenografía que simboliza un rincón árido de la sierra andaluza, sin apenas folclorismos ni colorido alguno.

En este sensacional montaje, donde todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, otra figura en su terreno, Pedro Moreno, se ha encargado de diseñar el vestuario y la gran Cristina Hoyos ha creado la coreografía. Como ven, no se ha escatimado lo más mínimo para poder contar con los mejores de cada campo. Y rematando la faena, un conjunto de intérpretes que logran dar el do de pecho, empezando por el tenor Alejandro Roy que, en la piel de ‘El Macareno’, nos deleita con su maravillosa voz. También está espléndida Carmen Solís encarnando a Soleá. La soprano nos brinda algunas de las piezas más hermosas del repertorio. Cierra el trío protagonista César San Martín, fantástico dando vida a ‘El Gato Montés’. Lo cierto es que el reparto es de un altísimo nivel. La mezzosoprano Itxaro Mentxaka también brilla como Frasquita, la madre del torero, al igual que Milagros Martín encarnando a la gitana, uno de los personajes más representativos de esta historia. Y en medio de tanto drama, ‘El Gato Montés’ también nos deja algunos momentos y diálogos para el humor. La nota alegre la ponen, precisamente, dos intérpretes fabulosos; Miguel Sola dando vida al Padre Antón y Gerardo Bullón, a ‘Hormigón’, el picador de ‘El Macareno’. Ellos dos protagonizan las escenas más divertidas de esta grandiosa obra con la que ‘El Gato Montés’ logra salir por la puerta grande del complicado coso de la Zarzuela. 

Aldo Ruiz

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