FASCINANTE ‘LA TERNURA’: ALFREDO SANZOL HACE ALARDE DE TALENTO E IMAGINACIÓN EN LA QUE YA ES, PARA MUCHOS, LA MEJOR OBRA DEL AÑO

CALIFICACIÓN: EXTRAORDINARIA: 10

Esta noche tiene lugar en ‘La Abadía’ uno de los grandes estrenos de 2017; ‘La Ternura’ de Alfredo Sanzol, que se representará hasta el próximo 4 de junio. Inspirándose en el universo mágico de las comedias de Shakespeare, el dramaturgo pamplonés nos regala una obra realmente espléndida protagonizada por Juan Antonio Lumbreras, Elena González, Javier Lara, Natalia Hernández, Paco Déniz y Eva Trancón. Los que estuvimos ayer en el ensayo general caímos rendidos una vez más ante la genialidad de este hombre que no deja de sorprendernos en cada uno de sus trabajos.  
FOTO LA TERNURA

Una de las escenas más divertidas de ‘La Ternura’ con los seis protagonistas, apilados unos encima de otros.

Salgo de ver ‘La Ternura’ y tengo la necesidad imperiosa de plasmar sobre un papel la cantidad de sensaciones que me han hecho sentir Alfredo Sanzol y estos seis magníficos actores. Diversión, alegría, emoción, locura, fascinación, admiración y, por supuesto, mucha ternura. Es increíble lo que hace el dramaturgo en este montaje, la capacidad que tiene para crear y desarrollar la historia, el talento para ponerla en escena de una manera tan excepcional, y esa desbordante imaginación, al alcance tan solo de unos pocos elegidos. 

Inspirándose en las comedias de Shakespeare, Sanzol ha escrito una historia totalmente original que aúna las virtudes propias que lo han convertido en uno de los mayores talentos de nuestro teatro, con las características del universo de las comedias del dramaturgo inglés. El resultado es una de esas obras magistrales que habría que analizar en las escuelas de teatro. Una comedia plagada de enredos donde -valga la redundancia- todo se va enredando cada vez más a medida que transcurre la trama. Y cuando parece que ya no te puede sorprender, Sanzol introduce un nuevo giro aún, si cabe, más increíble. No voy a desvelar nada por miedo a hacer spoilers, pero el autor utiliza algunos recursos que dejan boquiabiertos a todos los espectadores. Ya en la parte final, cuando la obra parece haber alcanzado el clímax, Sanzol riza aún mas el rizo, dando una vuelta de tuerca a la historia, y provocando el éxtasis en el patio de butacas. El público cae rendido ante la maravilla que acaba de ver premiando al equipo con una cerradísima ovación. 

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Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras y Paco Déniz, los tres protagonistas masculinos de ‘La Ternura’

Pero vayamos al principio de la historia. Todo comienza con la Reina Esmeralda y sus dos hijas (La princesa Salmón y la princesa Rubí) que viajan en ‘La Armada Invencible’ obligadas por Felipe II a casarse en matrimonios de conveniencia con nobles ingleses. La Reina odia a los hombres porque siempre han condicionado su vida y le han quitado la libertad, así que no está dispuesta a que sus hijas tengan el mismo destino. Por eso, cuando la Armada pasa cerca de una isla aparentemente desierta, la Reina -que  tiene poderes mágicos- crea una tempestad que hunde el barco en el que viajan con la intención de quedarse a vivir allí con sus hijas para no volver a ver un hombre en su vida. El problema es que eligen una isla en la que desde hace muchos años viven un leñador con sus dos hijos que huyeron allí precisamente para no volver a ver una mujer en su vida. En cuanto la reina y las dos princesas descubren que no están solas se disfrazan de hombres para ocultar su verdadera identidad. Y así comienza la secuencia de enredos en esta desternillante historia plagada de líos, enamoramientos, hechizos y múltiples confusiones que tiene claras referencias a obras de Shakespeare como ‘La Tempestad’, ‘Mucho ruido y pocas nueces’, ‘Noche de Reyes’ o ‘El sueño de una noche de verano’.

Partiendo de esta infalible historia, Sanzol confecciona un texto realmente brillante e ingenioso, lleno de sentido del humor y con unos diálogos muy divertidos y ocurrentes que dan lugar constantemente a situaciones surrealistas y rocambolescas. Aunque el humor sea el gran motor de la obra, ‘La ternura’ también tiene momentos para la emoción y para la fantasía. Sanzol es un mago a la hora de empastar todos estos elementos sin apartarse del hilo conductor de la historia.

La puesta en escena es también espectacular, con continúas entradas y salidas de los personajes, y con un ritmo trepidante que va in crescendo a medida que se acerca el crucial desenlace. Destacar el espacio escénico creado por Alejandro Andújar -tremendamente sencillo-, al que Sanzol le saca el máximo rendimiento gracias a su poderosa imaginación y a ese don suyo tan especial que tiene a la hora de hacer teatro. Andújar es, además, el autor del maravilloso vestuario. 

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Eva Trancón, Elena González y Natalia Hernández, la Reina Esmeralda y sus dos hijas princesas.

He querido dejar para el final el trabajo de los actores. Lo cierto es que todos están a un excelente nivel. Se nota el toque magistral de Sanzol a la hora de dirigirlos. Hablando en términos musicales se podría decir que los seis están perfectamente afinados conducidos por la batuta del maestro. Empiezo por Juan Antonio Lumbreras que, para mí, es uno de los mejores actores cómicos de este país y, si tienen alguna duda, no tienen nada más que ver su interpretación de ‘El leñador marrón’. Sus gestos, sus miradas, y cada uno de sus movimientos responden a su alma de clown y provocan las carcajadas inevitables de los espectadores. ¡Momentazo cuando se toma la pócima… para llorar de la risa!.  Elena Gónzalez nos regala una estupenda interpretación dando vida a la Reina Esmeralda, una actuación llena de fuerza y de garra. Igual nos hace reír -genial el monólogo de los alimentos que se podía haber llevado a la isla- que nos hace llorar -con su desgarrado discurso sobre la ternura casi al final de la obra-. Elena está perfectamente secundada por sus dos hijas en la ficción; Eva Trancón y Natalia Hernández, fantásticas las dos y muy graciosas encarnando respectivamente a La Princesa Rubí y a La Princesa Salmón. Completan el reparto Paco Déniz -siempre solvente- que, en la piel del leñador Verdemar, protagoniza algunas de las escenas más desternillantes de la obra -que no puedo avanzar-, y un espléndido Javier Lara (El Leñador Azulcielo), un actor que tiene la capacidad especial de transmitir ‘verdad’ en cada una de sus palabras. Es especialmente bonito ver cómo un hombre de su talla y con esa aparente rudeza es capaz de expresar, mejor que nadie, el sentimiento que anhelan los seis personajes de esta historia; ‘La ternura’.

‘La Ternura’ es una de esas obras que nadie debería perderse. Para muchos es, ya, el mejor montaje en lo que llevamos de año, y no es de extrañar. Esta es una historia atípica de leñadores y princesas con el sello característico de Sanzol. Una historia que nos habla del daño que produce el amor y de la imposibilidad de protegernos de esta terrible ‘enfermedad’ en el caso de que resultemos dañados. Pero si queremos amar, nos tenemos que arriesgar a sufrir, aunque bien es cierto que, el sufrimiento contado con el humor y el talento de Sanzol, es mucho mas fácil de digerir. ¿Se atreven a arriesgarse?.

Aldo Ruiz

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