CALIFICACIÓN.- BIEN: 6’5
En el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío acaba de estrenarse ‘Flamenc Oh!!’, la nueva creación de Yllana en coproducción con el Sadler’s Wells de Londres. Un espectáculo que fusiona el arte flamenco con la comedia gestual, sello inconfundible de la compañía madrileña, y que busca acercar el género más universal de nuestra cultura a un público internacional y de todas las edades.
Con más de tres décadas de trayectoria, Yllana se ha consolidado como una de las compañías de humor gestual más prestigiosas, conquistando a miles de espectadores tanto en España como en numerosos países. Paralelamente a sus montajes de humor gestual, la compañía ha desarrollado una exitosa línea de espectáculos temáticos, con diferentes repartos, en los que ha aplicado su particular universo cómico a distintas disciplinas artísticas. Ahí están títulos tan geniales como ‘The Opera Locos’, ‘PaGAGnini’ o ‘Maestrissimo’, extraordinarias propuestas que han sabido acercar la ópera, la música clásica y la música de cámara al gran público con inteligencia, talento y mucho humor.
En ‘Flamenc Oh!!’, Yllana aplica esa misma fórmula al cante hondo. Sin embargo, en esta ocasión el resultado no alcanza la brillantez de sus anteriores producciones. El principal punto débil reside en un hilo argumental que, aunque parte de una premisa atractiva, termina desarrollándose de forma inconsistente. La historia gira en torno a un estricto patriarca que dirige con mano firme a una tradicional familia de artistas flamencos, donde las costumbres y la tradición son inquebrantables. La llegada de un joven guitarrista con influencias musicales contemporáneas pondrá en cuestión ese rígido equilibrio familiar, dando pie a numerosas situaciones cómicas. Sobre el papel, la premisa resulta prometedora, pero conforme avanza la función la trama apenas tiene solidez y acaba funcionando más como un simple nexo entre los distintos números musicales que como una auténtica historia con evolución dramática.
Otro de los aspectos que más me ha sorprendido de ‘Flamenc Oh!!’ es el tratamiento del humor. Yllana ha construido su prestigio sobre un lenguaje absolutamente reconocible, basado en un humor gestual inteligente, absurdo y repleto de gags tan ingeniosos como memorables. Incluso en sus espectáculos temáticos, ese sello personal siempre está muy presente, convirtiéndose en uno de los grandes atractivos de sus producciones. Sin embargo, ‘Flamenc Oh!!’ es, probablemente, uno de los montajes en los que menos se percibe esa identidad artística. El humor aparece de manera más irregular y, en demasiados momentos, opta por recursos más previsibles y fáciles, alejándose de la creatividad que tradicionalmente ha definido a la compañía y han convertido a Yllana en una referencia del humor gestual dentro y fuera de nuestras fronteras.

Si el libreto deja algunas dudas, el elenco constituye el gran acierto del espectáculo. El cantaor David Bastidas, quien se hizo popular tras su paso por ‘La Voz’, compone un convincente patriarca que sobresale por su prodigiosa voz y cautiva al público desde su primera y sorprendente aparición. Le acompaña la veterana bailaora Raquel Ortega, que derrocha arte y personalidad en la piel de matriarca de la familia. Por su parte, Raúl Ortega y Anabel Moreno, brillan dando vida a los hijos del clan, bailaores flamencos que intentan seguir la estela familiar a pesar de la férrea y opresiva educación de su padre. Completa el reparto un fantástico Luis Gallo, que interpreta al seductor guitarrista -con influencias contemporáneas- que hará tambalearse los cimientos del clan, y del que se enamorará perdidamente la hija del patriarca.
Precisamente este personaje, que podría haber dado mucho más juego, termina desaprovechándose en favor de algunos gags demasiado fáciles y de un humor que, en determinados momentos, se aleja del ingenio que caracteriza habitualmente a Yllana. Este es solo un ejemplo de esa pérdida de sutileza que hacen que el montaje no alcance el nivel de excelencia que sí poseen otras producciones de la compañía.
Uno de los puntos fuertes del espectáculo es, sin lugar a dudas, la magnífica dirección musical, firmada por Juan Cañas, Daniel Rovalher y Miguel Magdalena —integrantes de Ron Lalá—, que han hecho una magnífica selección de números musicales flamencos, algunos de ellos en los que se fusiona el tradicional cante jondo con influencias contemporáneas. Son estos números musicales y el talento de sus interpretes los que logran mantener el nivel del espectáculo, sobre todo para los aficionados al flamenco, que había muchos el día del estreno. Mencionar también la labor coreográfica de Carlos Chamorro, que ayuda a realzar la fuerza escénica del montaje.
La dirección artística de ‘Flamenc Oh!!’ corre a cargo de David Ottone y Juan Ramos, dos de los miembros más reconocidos de Yllana, quienes han hecho un excelente trabajo. En la puesta en escena, hay que destacar la sencilla pero efectista escenografía de Carlos Brayda, -en la que sobresale una potente paleta de rojos que refuerza la identidad visual del espectáculo-, el elegante vestuario creado por Tatiana de Sarabia, la cuidada iluminación de Juan González Vega y el preciso diseño de sonido de Luis López Segovia. Todos estos apartados contribuyen de manera decisiva a crear una atmósfera de gran riqueza estética.
En definitiva, ‘Flamenc Oh!!’ es una propuesta muy entretenida, visualmente atractiva y sostenida por un excelente elenco de artistas flamencos que brillan tanto en el cante como en el baile. Todo hace pensar que el espectáculo irá creciendo con el paso de las funciones. No obstante, sería deseable que la dirección del mismo reforzara el desarrollo dramático de la historia -para dotar al conjunto de una mayor cohesión- y potenciara esas dosis de humor tan característico de la compañía para que la producción alcance el nivel de brillantez al que Yllana tiene acostumbrados a sus fans incondicionales, entre los que me incluyo.

Lo mejor:
Los números musicales, el magnífico elenco y la estética del montaje.
Lo que se podría mejorar:
El hilo argumental se podría mejorar considerablemente porque peca de inconsistencia y también habría que aumentar las dosis de ese humor tan característico de Yllana, marca de la casa, que es su sello inconfundible.
Aldo Ruiz
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