‘AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE’: EXPLOSIÓN DE FRESCURA, COLORIDO Y DIVERSIÓN EN UN MONTAJE DESLUMBRANTE EN SU PUESTA EN ESCENA

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9

Durante la semana pasada, en el Teatro de la Zarzuela se ha representado “AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE”, el nuevo montaje del PROYECTO ZARZA, zarzuela por y para jóvenes. Y podemos asegurar -con total rotundidad- que se trata de un espectáculo sensacional. Es un verdadero placer disfrutar de versiones actuales de las míticas zarzuelas de toda la vida con un enfoque fresco y juvenil, y con el gran objetivo de acercar este género tan nuestro a los más jóvenes. Nando López ha hecho una fantástica versión de sesenta minutos que cuenta con la espectacular puesta en escena de Amelia Ochandiano, sustentada en la no menos brillante escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda. Por lo demás, excelente trabajo de Óliver Díaz en la dirección musical y de todos los jóvenes que componen el elenco, todos ellos estupendos y tremendamente divertidos en sus respectivos papeles. 

El proyecto Zarza es un proyecto artístico y educativo del Teatro de la Zarzuela. El objetivo es familiarizar a los jóvenes con la esencia del patrimonio lírico español a través del juego y el entretenimiento. Se trata de brindar a los jóvenes de hoy la oportunidad de conocer nuestro teatro musical utilizando su propio lenguaje: zarzuela hecha por jóvenes y para jóvenes. Tras ‘La Revoltosa’ -que dirigió José Luis Arellano, ‘El dúo de la africana’ -dirigida por Susana Gómez- y ‘La Verbena de la Paloma’ -con Pablo Messiez al frente-, este año le ha tocado el turno a ‘Agua, azucarillos y aguardiente’, una de las obras cumbres del maestro Federico Chueca, cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Apolo en el verano de 1897.

Nando López, uno de nuestros mejores dramaturgos, ha sido el encargado de realizar esta adaptación libre del libreto original de Miguel Ramos Carrión y la verdad es que López ha hecho un fantástico trabajo dejando el libreto en 60 minutos, manteniendo todos los números musicales y adaptando el texto a nuestros días. El propio Nando López confiesa que para él, “lo esencial era profundizar en los personajes femeninos, darles una identidad más compleja y, sobre todo, evitar los tópicos misóginos que pendían sobre algunos de ellos. Quería que entendiéramos que el conflicto de Pepa y Manuela nace de su propia amistad y que fueran ellas quienes lo resolvieran, que Asia tuviera un aprendizaje a lo largo de la obra que la hiciera más fuerte y autónoma, que se viera una alianza entre las protagonistas que nos hiciera pensar y, a la vez, evitar el maniqueísmo en los personajes masculinos”. Una de las cosas que más nos gustan de esta versión es la introducción en el libreto del personaje de Federico Chueca, compositor de la obra, para que los jóvenes sepan cual es el origen de uno de los barrios más populares de la capital. 

“El conflicto fundamental de ‘Agua, azucarillos y aguardiente’ es la enemistad entre Pepa y Manuela, dos chicas que están enfadadas porque se han intercambiado los novios y, casi siempre, cuando se ha representado el final, se las ha tratado como dos histéricas tirándose de los pelos, pero realmente ellas están muy mal porque son muy amigas, y hemos intentado reflejar ese momento como verdaderamente es: el de dos amigas que se reconcilian”. En palabras de Amelia Ochandiano, la directora de escena, los protagonistas de esta zarzuela son, en esencia, jóvenes que se enfrentan a los mismos problemas que los jóvenes de nuestros días; precariedad laboral y amenazas de desahucio, falta de objetivos vitales o frustración en la vocación y las expectativas, ambición de poder, los problemas derivados del qué dirán,  el sufrimiento que provoca poder perder una verdadera amistad, etc…

Sin duda alguna, uno de los puntos fuertes de este montaje es la deslumbrante puesta en escena que nos brinda la directora Amelia Ochandiano, a nuestro juicio, la más brillante de todos los montajes realizados hasta la fecha dentro del Proyecto Zarza. Es una puesta en escena sorprendente, fresca, llena de colorido y de luz, e impregnada de momentos mágicos. El comienzo de la obra es sencillamente espectacular e impactante… en cuestión de segundos se pasa de una simple caja negra a esa explosión de luz y de color con la aparición repentina de los distintos decorados. La verdad es que Ricardo Sánchez Cuerda, artífice de la escenografía, ha hecho un trabajo extraordinario. Su escenografía, cuidada hasta el más mínimo detalle -como podemos apreciar en la imagen de abajo-, se ajusta como un aguante a la historia. Pocas veces en un montaje, la escenografía brilla tanto como en este de ‘Agua, azucarillos y aguardiente’.

Captura

Imagen de la preciosista escenografía creada por Ricardo Sánchez Cuerda. 

Estamos ante un montaje redondo que nos deja momentos memorables. Además del deslumbrante arranque, hay números espectaculares como el coro de las niñeras -genial-, el coro de los barquillos o, cómo no, el momentazo en que se encuentran Pepa y Manuela o el potente número final. La puesta en escena de Amelia Ochandiano es verdaderamente sensacional. Además de la escenografía, tenemos que destacar también el maravilloso vestuario de Gabriela Salaberri, el diseño de luces de Juan Gómez-Cornejo y la coreografía -fantástica- de Amaya Galeote. Por supuesto, en este ‘Agua, azucarillos y aguardiente’ del Proyecto Zarza también hay que hacer una mención especial a Óliver Díaz, el encargado de la dirección musical (hasta hace muy poco ha sido también el director musical del Teatro de La Zarzuela). Díaz dirige con brillantez una joven orquesta de cámara formada por un quinteto de cuerda, flauta, percusión, acordeón y piano (él mismo toca el piano). 

No podemos concluir este artículo sin alabar la magnífica actuación de todos los componentes del elenco: un grupo de 17 cantantes y actores de entre 18 y 30 años, elegidos a través de un proceso de audiciones: Lara Chaves, Soraya Estévez, Cielo Ferrández, Jan Forrellat, Cristina García, Pascual Laborda, Joselu López, Luis Maesso, Desiré Moreno, Pedro Moreno, Guillermo Pareja, Sylvia Parejo, David Pérez, Nuria Pérez, Raquel del Pino, Lara Sagastizábal y Natán Segado. Los diecisiete están plenamente convincentes, bordando sus respectivos personajes y transmitiendo una frescura arrolladora. Su talento, su carisma y su simpatía  son otros de los pilares sobre los que se sustenta este montaje y, por supuesto, constituyen una de las claves para que el Proyecto Zarza funcione a la perfección; zarzuela por y para los más jóvenes. Sin el talento y la ilusión de estos muchachos, nada de esto sería posible. 

Aldo Ruiz

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