‘CASA DE MUÑECAS’: MARAVILLOSA MAMEN CAMACHO DANDO VIDA A NORA EN EL ELEGANTE Y CUIDADÍSIMO MONTAJE DE JOSÉ GÓMEZ-FRIHA

CALIFICACIÓN.- EXCELENTE: 8’4

Hasta el próximo 17 de Diciembre, el Teatro Fernán Gómez acoge la adaptación de una de las obras cumbres del teatro universal; ‘Casa de Muñecas’ de Henrik Ibsen. Una versión realizada por Pedro Víllora y que dirige José Gómez-Friha con suma elegancia y brillantez. Mamen Camacho es la encargada de dar vida a Nora, la heroína de esta historia. Espectacularmente vestida por Paola de Diego, la actriz brilla en el Fernán Gómez con una poderosa actuación. 
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Impactante Cartel de ‘Casa de Muñecas’

Yo descubrí a Nora hace muchos años, cuando era solo un adolescente y vivía en mi pueblo, Corral de Calatrava. Allí siempre ha habido mucha cultura teatral gracias al Grupo Popular de Teatro, y un día vi a Nora por vez primera. La interpretaba una actriz brava y con mucha fuerza, Chari Hernández -perteneciente a una familia de grandes actores- y, desde ese momento, me marcó aquella mujer valiente y aquella historia inquietante escrita por Henrik Ibsen. A partir de entonces, he visto cinco versiones más de ‘Casa de Muñecas’, entre ellas una con Ángeles Martín (2001) y otra con Silvia Marsó (2011), ambas daban vida a Nora.

El pasado fin de semana, seis años después, me he vuelto a reencontrar con esos personajes tan familiares para mí y, particularmente, con uno muy especial al que interpreta Mamen Camacho de forma sensacional. Ella se mete en el alma de Nora hasta tal punto que llega a mimetizarse con ella. Creo, sinceramente que no podía haber una Nora mejor. Mamen es, sin duda, el alma de esta nueva casa de muñecas construida por Gómez-Friha. Está absolutamente maravillosa bordando todas y cada una de las caras de esta heroína teatral que ya forma parte del imaginario colectivo. Nora es una mujer alocada, risueña, vitalista, sensible y caprichosa; una imagen que poco o nada tiene que ver con su interior. En el fondo, ella es una mujer fuerte y valiente, que se desvive noche y día para sacar adelante a su familia, y que esconde un gran secreto. En definitiva, Nora es una adelantada a su época. No es nada fácil, ni mucho menos, encarnar a un personaje tan complejo que desborda seguridad de cara a los demás mientras su mundo interior se resquebraja por completo. De ahí que sea muy importante la expresión corporal, sus gestos, sus miradas… y Mamen logra transmitir todos los matices de Nora con enorme brillantez. 

Junto a la gran actuación de Camacho, esta nueva adaptación de la obra de Ibsen destaca por su elegante y cuidadísima puesta en escena. José Gómez-Friha ha hecho una labor espléndida en la dirección y nos brinda un montaje muy diferente a sus anteriores trabajos, quizás más maduro y más sobrio, en el que se impone la bellísima escenografía diseñada por él mismo. El espacio escénico es muy sencillo y, al mismo tiempo, muy efectista. El escenario está cubierto de un tapiz a modo de tablero de ajedrez, pero en este caso de baldosas negras y rosas. Al fondo, un gran piano que preside el escenario, también tapizado en negro y rosa, y que juega un papel importante en la historia. El piano, además de su función típica, cumple otras funciones debido a sus múltiples compartimentos; un coqueto costurero, un armario, el buzón de correos, etc… Además de la escenografía, esta ‘Casa de Muñecas’ nos seduce por el elegantísimo vestuario diseñado por Paola de Diego que nos traslada a los años cincuenta. ¡Es una maravilla!. Yo pienso que Nora nunca estuvo mejor vestida que en esta adaptación con esas faldas diseñadas por Paola con tanto vuelo y ese impresionante abrigo que Mamen luce con tanta clase, al igual que Elsa González (Cristina). 

Sirviéndose de estos dos elementos -escenografía y vestuario-, Gómez Friha realiza una excelente dirección moviendo a los actores por todos los rincones de su tablero de ajedrez. Es una puesta en escena muy estudiada en la que destaca la iluminación de Javier Bernat y el ambiente sonoro creado por Juan Antonio Gandulfo, minimalista pero tremendamente eficaz. La conjunción de todos estos elementos nos deja momentos inolvidables como ese en que el Doctor Rank (Sergio Reques) se arranca a tocar el piano e interpreta ‘She’, el famoso tema de la banda sonora de ‘Notting Hill’, mientras Nora y su marido Torvald (Oriol Tarrason) bailan al compás del que puede ser su último encuentro. ¡Muy hermoso!. También es bellísima la plasticidad de las imágenes en las que Mamen Camacho se desliza por el suelo a los pies de su marido. ¡Y qué decir de la escena cumbre en la que Torvald culpa a su mujer de todos sus males. Es de una potencia visual tremenda. Ella está de espaldas y solo vemos la cara de él, echándole la reprimenda!. También tiene una puesta en escena muy teatral y efectista el duelo entre Nora y su marido de la última escena, con esa brillante iluminación de Bernat. 

Yo pienso que la puesta en escena de Gómez-Friha se impone claramente a la adaptación que ha hecho Pedro Víllora de la famosa obra de Ibsen. Víllora ha respetado completamente la esencia de la obra original y ha reducido a cinco los personajes de la historia. Hasta ahí, todo correcto. El problema viene en el desenlace, que no vamos a desvelar, por supuesto. Un final adaptado a los nuevos tiempos y que me gusta mucho como idea pero que, sin embargo, me parece demasiado forzado en su resolución -con diálogos bastante impostados y previsibles-.

Uno de los puntos fuertes del montaje es la dirección de actores de Gómez-Friha. De hecho, todos ellos realizan un trabajo magnífico. Dejando a un lado la poderosa actuación de Mamen Camacho, en esta obra también sobresale la guapísima Elsa González encarnando a Cristina, -la amiga de Nora– que un día aparece por sorpresa, tras la muerte de su marido, y completamente arruinada. Elsa está estupenda durante toda la función y especialmente notable en su cara a cara -casi al final- con Krogstad, al que da vida un magnífico Andrés Requejo que, aquí, cambia completamente el registro cómico al que nos tenía acostumbrado y pasa a interpretar -de forma fantástica-, a un hombre siniestro y muy inquietante. De hecho, cada vez que aparece, la tensión se apodera de Nora y de su marido Torvald. Oriol Tarrasón se mete en la piel de este último y realiza una correcta interpretación, bastante justita diría yo. Esperábamos más de Tarrasón, un actor de sobrada calidad y que me gusta muchísimo, pero que aquí se tambalea en la escena crucial, el cara a cara final con Mamen Camacho, que es quien logra sacar adelante ese duelo interpretativo. Completa el reparto Sergio Reques, perfecto en la piel del Doctor Rank, un hombre prudente y muy educado, que está locamente enamorado de Nora.

Aldo Ruiz

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