ALFREDO SANZOL NOS CAUTIVA CON UNA DELICIOSA, REFRESCANTE Y MUSICAL ADAPTACIÓN DE ‘LA DAMA BOBA’

CALIFICACIÓN.- EXTRAORDINARIA: 9’6

Hasta el 30 de diciembre, en la ‘Sala Tirso de Molina’ del ‘Teatro de la Comedia’, se representa la versión que ha hecho Alfredo Sanzol de ‘La Dama Boba’ de Lope de Vega. Un montaje del que se pueden extraer dos noticias importantes; una buena y otra mala. La buena; es que estamos ante una espléndida adaptación -protagonizada por los componentes de La Joven Compañía de Teatro Clásico-, que hará las delicias de todos los públicos. La mala; es que ya no quedan entradas para ningún día. Todas las localidades están agotadas. Esperemos que próximamente salgan más fechas.
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En primer término, Paula Iwasaki (Finea, la Dama Boba). A su lado, Kev de la Rosa, su profesor. Al fondo, Cristina Arias (Celia) y Georgina de Yebra (Nise). Fotografía: marcosGpunto

Es muy difícil sorprender con la adaptación de una obra de la que se han hecho cientos de versiones a lo largo de las últimas décadas. Y más complicado aún, en los tiempos que corren, es que un clásico conecte con el público joven. Pues bien, estos dos objetivos los cumple con creces Aldredo Sanzol. El reciente Premio Nacional de Literatura Dramática -por ‘La Respiración’– vuelve a cautivarnos -como ya hiciera hace unos meses con ‘La Ternura-‘ ofreciéndonos una deliciosa y refrescante versión de ‘La Dama Boba’.

Una de las grandes virtudes de Sanzol es que siempre consigue llevarse todo a su terreno, aunque sea un clásico de Lope de Vega. Para actualizar la famosa historia de ‘La Dama Boba’ y acercarla al público más joven, el dramaturgo utiliza la mejor de las armas; el sentido del humor, con el que combate ese sabor añejo -del que pecan los clásicos- y derriba ese muro que impide a muchos jóvenes acceder a obras tan geniales como esta. En un montaje impregnado de frescura desde el minuto cero y con un ritmo incesante, los chicos de La Joven Compañía de Clásico nos deleitan durante una hora y cuarenta minutos recitando el verso con una enorme naturalidad y sin ningún artificio. El resultado es una obra exquisita y divertidísima que conquista tanto a los fieles del teatro clásico como a esas nuevas generaciones deseosas de disfrutar de estas obras en un tono más acorde a nuestros días. 

‘La Dama Boba’ se representa en la sala Tirso de Molina, un espacio en el que caben solo cien personas y que propicia un ambiente cálido y muy idóneo para este montaje. Sanzol sitúa la acción en un espacio circular -con los espectadores alrededor- del que los actores salen y entran continuamente. Además, le saca el máximo partido a una larga y empinada escalera -que hay en uno de los laterales de la sala- por la que los actores suben y bajan a un ritmo endiablado. Hay que alabar, por supuesto, el espacio escenográfico creado por Alejandro Andújar así como el diseño de luces -magnífico- de Pedro Yagüe y la maravillosa ambientación musical de Fernando Velázquez. 

Precisamente, una de las singularidades de ‘La Dama Boba’ de Sanzol y, que la hace tremendamente especial, es la música. Ya desde el principio, el dramaturgo deja su impronta situando a todos los actores en el escenario interpretando una canción muy pegadiza, que aborda el tema del ‘Amor’ y crea una atmósfera única. A partir de ahí, esa melodía nos irá acompañando a lo largo de toda la historia con varios instrumentos en escena; un clarinete, una guitarra, otra guitarra de pequeñas dimensiones e, incluso, un piano que se encuentra en una esquina, -todos ellos tocados por los propios actores-. Sanzol adereza con maestría y mucha música la famosa obra de Lope de Vega y nos brinda grandes momentos como la divertidísima escena del baile con Kev de la Rosa cantando mientras todos sus compañeros bailan. No menos sorprendente es el numerazo de Jimmy Castro -guitarra en mano- cantando un tema, con ritmos actuales, mientras le declara su amor a Nise (Georgina de Yebra). ¡Y qué decir del hermosísimo final en el que suena la misma canción del comienzo, interpretada  por José Fernández Valencia con un gusto exquisito!.

Lo cierto es que todos los actores hacen un espléndido trabajo dirigidos magistralmente por  Sanzol. Pongo solo un ejemplo en cuanto a la dirección; al desarrollarse la obra en un espacio circular, el director se encarga de que los intérpretes, en cada una de sus actuaciones, se vayan girando sutilmente hasta completar los 360 grados con el fin de llegar a todo el público de la sala. Este simple detalle, que puede parece obvio, no lo es tanto. De hecho, en muchas obras de similares características, los actores terminan dirigiéndose solo a una parte del público. Adentrándonos puramente en la labor interpretativa tenemos que ensalzar el papel de Paula Iwasaki dando vida a Finea, esa mujer boba e ingenua a la que el hechizo del amor acaba convirtiendo en una dama cuerda y coherente. Paula está espléndida y borda todos los registros de su personaje; desde esa faceta bobalicona y muy divertida del principio, hasta la otra más sensata del final. Especialmente bonita es su escena en la que coge la guitarra -pequeña- y nos habla del AMOR, en mayúsculas. ¡Grande Paula, una actriz con mucho ángel!.

Como señalaba anteriormente, la naturalidad y el sentido del humor son dos de los bastiones en los que se sustenta este montaje y todos los actores lo ejecutan a rajatabla. Me quedo con un genial y divertidísimo Kev de la Rosa encarnando a Pedro, el profesor multidisciplinar de Finea, que se vuelve loco ante la ineptitud de su discípula. Brillante también la actuación de Silvana Navas en la piel de Clara, la criada de Finea. Es una actriz muy graciosa y llena de expresividad, con unos ojos chispeantes, y que muestra una gran complicidad con Iwasaki. Otro actor que me ha llamado particularmente la atención es  Miguel Ángel Amor, que interpretando a Duardo, muestra una enorme vis cómica. Fantásticos también Pablo Béjar como Laurencio y Jimmy Castro como Liseo, esos dos hombres que se debaten entre el amor de la Dama Boba y su bella hermana Nise. Béjar nos conquista con su frescura al recitar el verso y, Castro, con su enorme simpatía, como demuestra en la escena musical en la que se declara a Nise. Completan el  reparto; Daniel Alonso de Santos, -el padre de las dos protagonistas-, Cristina Arias, -la dama de compañía de Nise-, Marçal Bayona como Miseno, José Fernández (Feniso y Leandro), Georgina de Yebra (Nise) y David Soto Giganto encarnando a Turín, el criado de Liseo. 

Aldo Ruiz

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