‘MADRES PARALELAS’: PENÉLOPE CRUZ Y MILENA SMIT, ESPLÉNDIDAS, NO LOGRAN ALCANZAR LA CUMBRE LASTRADAS POR LA ‘MEMORIA HISTÓRICA’ DE ALMODÓVAR

CALIFICACIÓN: 6

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Por Aldo Ruiz

Adoramos el cine de Pedro Almodóvar y nos parece un cineasta genial que ha hecho películas extraordinarias y unas cuantas obras maestras como ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, ‘Todo sobre mi madre’ o ‘Volver’, por citar sólo algunas. Nos encantaría decir que ‘Madres paralelas’ es también un peliculón, pero desgraciadamente -a nuestro juicio- no lo es. Ni siquiera se encuentra entre las mejores películas del director manchego. ¿Te gustaría saber por qué?

Almodóvar ha intentado hacer dos películas en una, pero el guion hace aguas en la recta final y ninguna de las dos tramas sale bien parada. De hecho, no llegan a empastar en ningún momento de la película. Cada una va por su lado. La más consistente (la relación entre Penélope Cruz y Milena Smit) -que nos ofrece los mejores momentos de la cinta y nos mantiene en tensión durante gran parte de la misma- se diluye al final con el efectismo y la pompa de la trama de la memoria histórica. Y es una pena porque esa ‘película’ de las madres paralelas es muy potente y nos deja escenas brillantes y llenas emoción gracias, en gran medida, al extraordinario trabajo de las dos protagonistas. Sin embargo, Almodóvar no le da un broche a la película a la altura de sus interpretaciones.  

Por su parte, la trama de la memoria histórica -que, en muchas ocasiones parece estar metida con calzador-,  tiene muy poca consistencia: aparece y desaparece como el Guadiana. Ya desde el principio deambula en el filo del alambre y nunca alcanza la solidez necesaria. Resulta un simple esbozo, sin más. Ese final tan efectista se queda simplemente en fuegos artificiales. La belleza del continente aquí no logra compensar el vacío del contenido.  Almodóvar es un director magistral pero en casos como éste, -o en el de los ‘Abrazos rotos’ o la propia ‘Julieta’- que tiene entre sus manos un material maravilloso, nos preguntamos por qué no hay nadie de su entorno que sea sincero y le diga: -Oye, Pedro, esto no puede terminar así, ¿no lo estás viendo?. Es más, ¿por qué un creador de su categoría que ha alcanzado esa madurez a la hora de dirigir no coge un coguionista solvente que le ayude a estructurar bien las tramas? De lo contrario, acaba teniendo errores de principiante, como en el desenlace de ‘Madres paralelas’.

En cuanto a la factura estética y la planificación, ‘Madres Paralelas’ tampoco es una de las películas más brillantes de Almodóvar aunque haya, por supuesto, grandes momentos; eso nadie lo puede poner en duda porque estamos ante un creador único. Pero, cuando analizas la película y dejas reposarla un par de horas, te das cuenta de que no existen ese tipo de planos milimétricamente diseñados o de una potencia estética extraordinaria que sí hay en otras de sus películas y que se nos han quedado grabados para siempre en nuestra retina. Tampoco el Almodóvar iconoclasta nos deslumbra en ‘Madres paralelas’.

Lo mejor de la película, además de la sensacional partitura de Alberto Iglesias, es el trabajo de sus protagonistas. Penélope Cruz está soberbia en la piel de Janis, sin duda, uno de los mejores trabajos de su carrera. Almodóvar la hace brillar con una actuación vibrante, emocionante, en la que se deja la piel y el alma en cada uno de los planos -y eso se nota-. Una interpretación por la que ha ganado la Copa Volpi en Venecia y, probablemente, la lleve a conseguir su cuarta nominación al Oscar. Es una pena que el guion no la acompañe en la recta final para que fuera una actuación memorable. 

Dándole la réplica a Penélope está Milena Smit, magnética y magnífica durante toda la película. En un papel muy complejo, lleno de aristas y silencios, la actriz demuestra que su increíble trabajo en ‘No matarás’ -que le valió una nominación al Goya a Mejor actriz revelación- no fue una casualidad y que tiene un impresionante futuro por delante. Fantástica también Aitana Sánchez-Gijón en un papel que le va como anillo al dedo, dando vida a una gran actriz de teatro, un tanto diva, muy narcisista y cuya carrera está por encima de todo. Aitana borda el papel; suyos son algunos de los mejores diálogos de la película y nos deleita con el monólogo de ‘Doña Rosita la soltera’. Israel Elejalde, que completa la terna de protagonistas, está muy correcto dando vida a Arturo, un antropólogo forense del que se enamora Janis (Penélope Cruz). El actor, que nos ha dejado grandísimas interpretaciones en su carrera teatral, muestra aplomo y buen hacer frente a la cámara pero se enfrenta a uno de los personajes más descafeinados de la película, al que no se le puede sacar mucho más partido. 

En definitiva, ‘Madres paralelas’ nos ha decepcionado en gran medida. Esperábamos muchísimo de la última película de Almodóvar pero no ha respondido a nuestras expectativas. Desgraciadamente, es algo frecuente que nos ha pasado con las películas de la última etapa de su carrera. Esperamos ya con ansías el siguiente trabajo del manchego. A ver si Pedro logra dar con la tecla igual que hizo, por ejemplo, en ‘Dolor y Gloria’.

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