‘DOLOR Y GLORIA’: PEDRO, AL DESNUDO. ALMA, CORAZÓN Y VIDA

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9

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Por Aldo Ruiz

Nunca antes, así, Almodóvar había mostrado el alma en una película. Por supuesto que, en algunos de sus anteriores trabajos, habíamos visto retazos de su vida; en “Todo sobre mi madre”, “Volver”, “La mala educación” o “La ley del deseo”, por poner solo algunos ejemplos. Pero, en ‘Dolor y Gloria’, Almodóvar va más allá, abriéndose completamente en canal y mostrándonos una radiografía de su alma. Aquí no hay lugar para los artificios -ni para la comicidad, casi-. En una película sobria, intensa, profunda y tremendamente dolorosa, el cineasta manchego bucea por todos los rincones de su corazón en un ejercicio cinematográfico de suma brillantez. De la mano de un extraordinario Antonio Banderas -que es su álter ego-, Pedro se expone en carne viva y nos deja, de paso, algunas de las escenas más potentes de su esplendorosa filmografía. 

En su película número 21, Almodóvar repasa la vida de un veterano director de cine, Salvador Mallo, que lleva muchos años sin poder rodar, y que vive atormentado a causa de los dolores físicos y, también, de las heridas emocionales. A medida que se va desarrollando la cinta, viviremos con él su infancia, la relación con su madre, su primer deseo, los escarceos con las drogas… y seremos testigos de los encuentros con algunas de las personas más importantes de su vida; un antiguo amor, uno de los actores con el que salió muy mal parado, su propia madre…. En ‘Dolor y Gloria’, Almodóvar nos brinda uno de los mejores guiones de su carrera; un guión lleno de flashbacks, con continuas entradas y salidas de personajes, en la que todo está perfectamente integrado. Aquí no hay lugar para historias secundarias, ni tramas paralelas. Todas las piezas (o casi todas) van encajando en la trama principal como una auténtica matrioska. 

El resultado es una obra muy sólida, verdaderamente emocionante y rodada de manera sensacional. Almodóvar siempre ha sido un director genial como ha demostrado a lo largo de toda su carrera, pero en ‘Dolor y Gloria’ alcanza el cénit en su forma de rodar. Se podría decir es un maestro en la cúspide de su carrera. La depuración es máxima, la técnica, exquisita. Los primeros planos de Banderas y sus ojos, son media película. La utilización de los colores, la banda sonora, la dirección de actores -no hay ni uno solo que no esté fantástico-...  ‘Dolor y Gloria’ es, sin duda, una grandísima película.  Y la lluvia de premios internacionales así lo confirmará con el paso de los meses. Tiempo al tiempo. 

Uno de los grandes aciertos de la película es la elección de Antonio Banderas para dar vida al álter ego del manchego. ¡Ahí es nada!. El actor malagueño resuelve el complicadísimo reto de forma espectacular ofreciéndonos la mejor interpretación de su carrera. Ataviado con el típico look de Pedro, -incluso con el mismo peinado- y con sus características gafas de sol, Banderas nos deleita con una maravillosa actuación, cargada de matices y delicadeza. Es increíble su manera de caminar, de mirar y de expresar todo ese mundo interior que tiene el personaje. Una interpretación que desprende emoción y dolor. Por poner un solo ejemplo, la escena que comparte con Leonardo Sbaraglia -un antiguo amor del director- es sencillamente impresionante, para estudiar en las escuelas de interpretación. ¡Se llega a decir tanto con tan poco!. Las miradas de Banderas (y los gestos) hacia Sbaraglia -mientras éste habla -son asombrosos. Ponen la piel de gallina. ¡Y qué decir de Leonardo Sbaraglia!. No se puede estar mejor en esos escasos minutos en los que se come la pantalla. 

Como señalábamos antes, en ‘Dolor y Gloria’, Almodóvar vuelve a hacer gala de una de sus grandes virtudes, la dirección de actores. Además del espectacular trabajo de Banderas (y de Sbaraglia), también brillan en el film el resto de interpretes empezando por una bellísima Penélope Cruz que nos recuerda inevitablemente a la Raymunda de ‘Volver’, tanto en su estética como en la frescura a la hora de interpretar. Penélope da vida a la madre del protagonista cuando éste es un niño, personaje que, en la etapa adulta, encarna una inmensa Julieta Serrano. Al igual que ocurre con Sbaraglia, los momentos que Banderas comparte con Serrano son oro puro. El Goya 2020 a la mejor actriz de reparto ya tiene nombre, el de Julieta. Su escena en la cama -expresando que quiere morir en el pueblo- es estremecedora. Los ojos de Julieta Serrano, llenos de ternura, nos conmueven profundamente. Gran acierto también de casting la elección del protagonista infantil, Asier Flores, -que  irradia pura luz-, al igual que la de César Vicente, otro actor que debuta en el cine de Almodóvar, y que deslumbra, sobre todo, en la maravillosa escena del patio. Fabulosa Nora Navas, como mano derecha del personaje de Banderas,  así como el formidable grupo de secundarios (Raúl Arevalo, Cecilia Roth, Julián López, Susi Sánchez…).

Mención especial merece Asier Etxeandía, perfecto encarnando al actor que lleva treinta años sin hablarse con el personaje de Banderas. Etxeandía clava el papel de actor histriónico, puramente almodovariano, y anclado en la época de los ochenta. Sin embargo, su parte es la menos convincente de toda la película. No es culpa de Asier, ni mucho menos, pero es la historia claramente más deslavazada. Si el resto de tramas y personajes están perfectamente integrados, la relación de Banderas con este personaje y su relación con las drogas, queda desproporcionada en el conjunto. Fácilmente se le podría meter un tijeretazo de unos quince minutos. Este sería el único ‘pero’ a una película (casi) redonda que ya se encuentra en nuestro top 5 almodovariano junto a ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, ‘Átame’, ‘Todo sobre mi madre’ y Volver’ -con permiso de la aclamada ‘Hable con ella’. 

En definitiva, ‘Dolor y Gloria’ nos deja momentos gloriosos -valga la redundancia- que ya se han quedado grabados en nuestra retina. Además de los duelos estalares entre Sbarablia y Banderas y, entre este último, y Julieta Serrano, tenemos que destacar las luminosas escenas del comienzo, con las lavanderas en el río, todas ellas cantando ‘A tu vera’ con Rosalía al frente. Toda la parte de la infancia es una belleza. De hecho, ha sido la más alabada unánimemente por la crítica. ¡Y qué decir del momento en que el niño descubre su homosexualidad -en una escena fascinante y turbadora-, o del prodigioso final!. Sin duda, uno de los más brillantes de toda la historia del cine español!. El colofón perfecto para una película cien por cien Almodóvar, en la que el cineasta manchego se desnuda totalmente y no muestra el alma, el corazón y la vida. 

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3 comentarios en “‘DOLOR Y GLORIA’: PEDRO, AL DESNUDO. ALMA, CORAZÓN Y VIDA

  1. Estoy de acuerdo con lo que dices. Diría incluso que hay alguna parte más donde metería un poco de tijera. Eso sí, Antonio Banderas no lo puede haber hecho mejor. Gracias por compartir tus críticas. Abrazo

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