‘TROYANAS’: UNA RADIANTE ALBA FLORES EN LA PIEL DE POLÍXENA TUTEA A LA DISCRETA HÉCUBA DE AITANA SÁNCHEZ-GIJÓN EN UN MONTAJE BASTANTE DESIGUAL

CALIFICACIÓN.- NOTABLE: 7’7

Tras estrenarse en el pasado Festival de Mérida con gran éxito, aterriza en el Teatro Español ‘Troyanas’, una magnífica adaptación -firmada por Alberto Conejero- de una de las obras cumbre de Eurípides. Hasta el 17 de diciembre se puede disfrutar de este excepcional montaje dirigido por Carme Portaceli que cuenta con un espectacular reparto encabezado por Aitana Sánchez-Gijón dando vida a la reina Hécuba. Completan el elenco Alba Flores, Maggie Civantos, Ernesto Alterio, Pepa López, Miriam Iscla y Gabriela Flores. 
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Aitana Sánchez-Gijón, en primer plano, da vida a Hécuba. En segundo plano, Alba Flores como Políxena. Al fondo, las otras cuatro actrices del reparto.

¿Quién no conoce el argumento de esta mítica obra escrita por Eurípides?. Tras la caída de Troya, con la ciudad arrasada y llena de cadáveres, los griegos no tienen piedad con los vencidos y las troyanas son sorteadas como esclavas. El dramatismo se apodera de las mujeres y su reina Hécuba -completamente desesperada y en medio de tanto dolor- pregunta por el destino de cada una de ellas. Taltibio, el mensajero de los griegos, será el encargado de comunicarles las fatales noticias. Andrómaca será asignada al hijo de Aquiles -y su pequeño hijo tendrá que ser sacrificado-, la propia Hécuba caerá en manos de Ulises,  su hija Casandra le tocará en suerte a Agamenón, y su otra hija, Políxena, ha de ser sacrificada en la tumba de Aquiles. 

La adaptación de ‘Las Troyanas’ a cargo de Alberto Conejero -uno de los dramaturgos más prestigiosos de nuestro teatro, protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón -en el papel de Hécuba- y dirigida por Carme Portaceli se preveía como uno de los platos fuertes de la temporada teatral. Estas troyanas prometían y mucho. Sin embargo, viendo el resultado, la obra dista mucho de lo que se esperaba o, quizás no, dada la irregularidad propia de Portaceli. Lo que está claro es que el montaje final es muy desigual y se caracteriza por los continuos altibajos. Hay cosas que nos gustan mucho y otras no tanto. 

ME GUSTA: La versión que ha hecho Conejero; clara, directa y concisa. Una versión que prescinde de Poseidón, Atenea, Menelao y el coro de mujeres y que, al mismo tiempo, introduce dos personajes nuevos; Políxena (Alba Flores) y Briseida (Pepa López). Una adaptación traída a nuestros días en la que el personaje de Taltibio (Ernesto Alterio) echa la vista atrás y recuerda esa tragedia que jamás ha podido olvidar. Porque esa “salvajada” que vivió en Troya le ha quedado grabada -a fuego- para toda la vida y no lo ha dejado vivir, ni tampoco morir. De ahí, que cada noche necesite contárnoslo, para liberarse de los recuerdos tan horribles que le martirizan. De esta forma tan potente comienza la versión de ‘Las Troyanas’ de Conejero; con la entrada de Taltibio-Alterio por el pasillo del patio de butacas. Una idea muy original que engancha y que me parece muy brillante. En líneas generales yo reconozco que me quedo con la obra original de Eurípides. Mi visión de los grandes clásicos es que, si funcionan, ¿para qué vamos a tocarlos?. Es una obviedad. Dicho esto, me gusta mucho la versión de Conejero. Por ejemplo, la introducción del personaje de Políxena y su presencia fantasmagórica durante toda la obra le da un toque muy teatral y fascinante.

NO ME GUSTAEl casting en general. Me parece que es uno de los grandes errores de este montaje. Es cierto que si analizamos, una por una, la actuación de cada una de las actrices, su trabajo individual no es reprochable, de hecho, en muchos casos es bastante notable. Pero si partimos de la base de que Hécuba está interpretada por una actriz tan joven como Aitana Sánchez-Gijón, ya fallan una buena parte de las elegidas. ¿Cómo es posible entonces que Hécuba tenga la misma edad -aparentemente- que su nuera Andrómaca, o que Briseida -la amante de Aquiles- o incluso que su hija Casandra?. Si se pretende hacer una adaptación creíble hay que ser más rigurosos con el casting, sin desmerecer por supuesto el trabajo de las actrices. 

ME CONVENCE: La escenografía construida por Paco Azorín presidida por una gran “T” de Troya, caída sobre en el escenario y sobre la que se van proyectando imágenes de los desastres de las guerras. El suelo en tonos marrones, está cubierto de cadáveres, y detrás de la “T”, hay una estructura metálica con unas escaleras a un lado por donde suben a veces los personajes. Es una escenografía moderna en este caso pero que simboliza muy bien la caída de Troya. También me parece acertadísimo el espléndido diseño de luces de Pedro Yagüe.

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Alba Flores derrocha fuerza y talento encarnando a Políxena.

ME ENCANTA: Alba Flores interpretando a Políxena. Para mí es la gran sensación de este montaje. El año pasado la vimos en ‘La Rosa Tatuada’, una obra también dirigida por Portaceli y, aunque estaba bien, tampoco destacaba especialmente. Pero, aquí, metiéndose en la piel de una de las hijas de Hécuba, muestra lo que ha crecido como actriz, derrochando fuerza y poderío en el escenario, vestida con ese precioso vestido blanco, y cautivándonos con ese movimiento de brazos tan característico y que tanto nos recuerda a su abuela, Lola Flores. Alba está espléndida sobre todo cuando relata cómo cayó Troya a manos de los griegos, por culpa del famoso caballo. Pero la hija de Antonio Flores no solamente brilla cuando habla, ella resplandece durante toda la obra con ese deambular fantasmagórico a lo largo y ancho del escenario. 

NO ME GUSTA NADA: El movimiento diseñado por Ferran Carvajal. Evidentemente esto obedece a las directrices marcadas por Portaceli pero, salvo en el caso de Alba Flores -que la coreografía le viene como anillo al dedo por la personalidad de la actriz-, en el resto de los casos, el movimiento es exageradísimo, no encaja con el tono de la historia y nos llega, incluso, a sacar de la misma. 

ME GUSTA ESPECIALMENTE: Gabriela Flores encarnando a Andrómaca, la viuda de Héctor. Dejando a un lado que, por edad, no podría ser la nuera de la joven Hécuba -interpretada por Aitana-, Gabriela realiza una actuación sobrecogedora y nos conmueve expresando ese dolor desgarrado que siente cuando le arrebatan a su hijo Astianax. ¡Muy bien Gabriela Flores!. Más discretas, sin embargo; Pepa López y Miriam Iscla que están correctas encarnando a Briseida y Casandra, respectivamente. 

NI FRIO NI CALOR: Maggie Civantos dando vida a Helena de Troya. No se puede decir que esté mal ni mucho menos, pero tampoco sobresale. A la protagonista de ‘Vis a Vis’ le falta aplomo sobre las tablas y mucha consistencia. Esto se hace más evidente cuando se enfrenta a una de las grandes de nuestro teatro, Aitana Sánchez-Gijón, en esa escena en la que Helena y Hécuba saldan las cuentan pendientes, una de las cumbres de estas Troyanas, y una de las mejores escenas de la obra. Ernesto Alterio también se encuentra en este terreno neutro. Ni frío ni calor. Aunque se muestra sólido en esa primera y novedosa escena -y parece que va a despuntar- luego su personaje se va diluyendo poco a poco, debido en parte al poco peso que tiene en la dramaturgia. 

ME GUSTA ‘CON MATICES’: Aitana Sánchez-Gijón interpretando a Hécuba. ¿A quién no le puede gustar una de las mejores actrices de nuestra escena?. Aitana es una diosa sobre el escenario aunque, bien es cierto, que este no es su mejor trabajo, ni mucho menos. La Hécuba de Aitana es más bien discreta. A ella le debemos exigir mucho más porque a lo largo de su carrera nos ha ofrecido interpretaciones grandiosas como esa Medea de hace un par años con la que se llevó todos los premios. En este montaje Aitana me gusta, pero no me entusiasma, aunque por supuesto tiene destellos de lo gran actriz que es, como en ese último monólogo de Hécuba cuando coge en brazos a su nieto muerto. 

NO ME CONVENCE: En líneas generales la dirección de Carme Portaceli. Es verdad que hay cosas del montaje que me gustan muchísimo cómo esa escena después del comienzo de Alterio en que van apareciendo una a una las Troyanas, con Aitana cerrando el grupo. Me parece espectacular. Y es cierto que en el montaje hay detalles que me fascinan, pero luego en general se me viene abajo partiendo de esa modernización constante que aplica Portaceli. Pienso que si ya partimos de la adaptación actualizada de Alberto Conejero, que me parece fantástica, no es necesario cambiar muchos más elementos. ¿Por qué cambiar también el vestuario?. Tengo que confesar que no me gustan nada los diseños de Antonio Belart, me parecen inapropiados para recrear esta gran tragedia -salvo el traje de Alba Flores-. Por ejemplo, Aitana Sánchez-Gijón va especialmente mal. Un personaje como Hécuba no puede ir así vestida. Flaco favor le hace ese traje. En este montaje, el vestuario, el movimiento, el espacio sonoro… son aspectos que intentan modernizar el montaje pero que, en lugar de sumar, acaban restando. 

Aldo Ruiz

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