CALIFICACIÓN.- 6
Este martes, 16 de enero, estuvimos en el estreno de ‘Nuestros actos ocultos’ en el Matadero, uno de los grandes montajes de este arranque de 2024. Carmen Machi, Macarena García y Santi Marín protagonizan un intenso drama familiar, escrito y dirigido por el dramaturgo argentino Lautaro Perotti, que transita por varios géneros: desde el suspense y el thriller del comienzo pasando por la road movie hasta llegar al humor negro, ingrediente que aporta fundamentalmente el personaje de Machi.
En ‘Nuestros actos ocultos’, la protagonista de ‘Juicio a una zorra’ o ‘Prostitución’, entre otros muchas obras, se mete en la piel de Azucena, una pianista atormentada que no termina de aceptar su temprana enfermedad. Una noche, acude junto a Patri (su fiel acompañante que es una especie de hijo para ella) a la llamada de su verdadera hija Elena (Macarena García), que se encuentra tirada en una carretera comarcal. Elena es la causante de un trágico suceso y pide ayuda a Patri (Santi Martín), que intentará ayudarla a toda costa. Los tres intentan huir por una carretera pérdida mientras la policía los acecha y los trapos sucios salen a la luz. A lo largo de 80 minutos, madre e hija intercalan todo tipo de reproches en una dolorosa historia que no parece que pueda tener un final feliz.
Lautaro Perotti ha confeccionado un texto con tintes cinematográficos que transcurre en tres tiempos: el presente, hace seis meses y hace dos años. A nuestro juicio, el planteamiento de la historia y la puesta en escena es sumamente atrayente. Sin embargo, pasado el primer cuarto de hora, el desarrollo se hace denso y complejo, al igual que gran parte de los diálogos. A pesar de su justa duración (80 minutos), el texto no fluye en determinados momentos y solo la actuación de los tres protagonistas mantiene el interés por la historia hasta su impactante desenlace.
Una de las grandes atracciones de ‘Nuestros actos ocultos’ es, sin duda, su extraordinario elenco compuesto por dos pesos pesados de la interpretación como son Carmen Machi y Macarena García, a las que suma un convincente Santi Marín. La protagonista de ‘Aída’ se mete al público en el bolsillo desde su primera aparición con un personaje hecho a su medida, que destaca por sus toques de humor negro, pero que no alcanza la brillantez de anteriores trabajos sobre las tablas. Ni siquiera en sus ‘cara a cara’ con Macarena García, Machi logra sacar exhibir esa fuerza dramática que tanto le caracteriza. Arropan a Carmen dos magníficos actores (Macarena García y Santi Marín) que interpretan con solvencia sus respectivos personajes pero que, quizás, están lastrados por la construcción de los mismos por parte del autor.

Respecto a la puesta en escena, el director de ‘Siempre me resistí a que terminará el verano’ o ‘La habitación blanca’ nos brinda un montaje muy potente a nivel audiovisual en el que destaca el espacio escénico diseñado por Elisa Sanz, que recrea una carretera comarcal, con dos grandes farolas y un coche azul presidiendo el escenario. Un espacio escénico dividido a su vez en tres partes: la carretera en sí, la casa del personaje de Elena y un tercer escenario, que no está muy bien definido y que queda bastante diluido en el desarrollo de la trama. No nos podemos olvidar tampoco de la iluminación de Juan Gómez-Cornejo -magnífica como siempre-, y del diseño de sonido de Enrique Mingo.
En definitiva, ‘Nuestros actos ocultos’ es un montaje que nos ha dejado un sabor agridulce y del que esperábamos muchísimo más dado el reparto de campanillas y el prestigio de su autor-director. Aún así, estamos convencidos de que, a pesar de todo, hará las delicias de los incondicionales de Carmen Machi, que colgarán el cartel de ‘sold out’ hasta el próximo 3 de febrero, que se representa la obra en la sala Fernando Arrabal del Matadero.