‘LOS SOMBREROS OLVIDADOS’: UNA DELICIOSA COMEDIA QUE HOMENAJEA A MIHURA E INUNDA DE HUMOR Y TERNURA EL OFF DEL TEATRO LARA

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 8’5

Desde hace varios meses, ‘Los sombreros olvidados’ inundan de humor y ternura el Off del Teatro Lara en una deliciosa comedia cargada de nostalgia y buen gusto. El dramaturgo Fernando de las Heras rinde homenaje a Miguel Mihura y a una de sus obras más emblemáticas, ‘Tres sombreros de copa’. La acción se sitúa veinte años después de la historia original, en plena posguerra española. Dionisio, el protagonista de la comedia de Mihura, ya no es aquel muchacho inexperto que, tras una noche enloquecida en la habitación de un hotel de provincias, se casó con Margarita, su novia de toda la vida. Ahora, dos décadas después, es un hombre viudo en busca de aquella felicidad que una noche conoció junto a Paula y tres sombreros de copa…

‘Los sombreros olvidados’ comienza con la llegada de Dionisio al modesto hotel que Don Rosario regenta en Madrid, al lado de la Puerta del Sol. Este don Rosario es el sobrino del anciano bonachón -también llamado Rosario- que era dueño del hostal donde Dionisio conoció a Paula hace 20 años en ‘Tres sombreros de copa’. Perdido en la vida e intentando encontrar su verdadera vocación (de malabarista), el protagonista aparece en el hotel con la intención de revivir la ilusión de hace dos décadas… y se encuentra con Don Rosario. Dos personajes tremendamente solos, que despiden muchíma ternura, y forjarán una relación muy entrañable. 

Fernando de las Heras ha confeccionado un texto magnífico que mantiene la esencia de ‘Tres sombreros de copa’ y hace disfrutar a los espectadores a lo largo de ochenta minutos, de principio a fin. Un público entusiasta que llena el Off del Teatro Lara todos los viernes, y no es para menos porque se trata de una obra muy especial, cargada de humor, ternura y con un punto de fantasía que de Las Heras ha sabido plasmar de forma brillante. ‘Los sombreros olvidados’ es una comedia para todos los públicos que no solo hará las delicias de los espectadores más veteranos (y fans del universo de Miguel de Mihura) sino que también permitirá a las nuevas generaciones adentrarse en un tipo de teatro -que ya no se hace- y que desde luego reúne todos los ingredientes para entretener, hacer reír y tocar la fibra. 

Partiendo de la excelente materia prima de Fernando de las Heras, Luis Flor ha hecho un trabajo encomiable en la puesta en escena. El actor hace su debut en la dirección con esta obra y lo cierto es que el resultado no podía ser mejor. El montaje, que está hecho con muy buen gusto, es sencillo y elegante al mismo tiempo. Se ve que hay un grandísimo trabajo detrás, especialmente en la dirección de actores, que resulta exquisita. En ‘Los sombreros olvidados’, todo está cuidado hasta el más mínimo detalle. Flor consigue crear un ambiente lleno de calidez y cercanía y, que por encima de todo, destila verdad. En la puesta en escena, destacar la sencilla y coqueta escenografía de Lino Lemond -autor también del acertado vestuario-, el diseño de luces de Alex Espeso y la ambientación sonora de Nazn L. Bamio. 

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Hemos querido dejar para el final la actuación de los dos protagonistas, que es absolutamente maravillosa, y que muestran una gran complicidad sobre las tablas (Se notan las horas de ensayo). Javier Arriero borda el personaje de Dionisio. Cualquiera que haya visto ‘Tres sombreros de copa’ enseguida va a reconocer al personaje que, veinte años después, ha perdido el rumbo en la vida e intentará encontrarlo con el apoyo de su nuevo amigo, don Rosario. Arriero derrocha gracia y simpatía en la piel de Dionisio pero también refleja a la perfección la ternura y la soledad del personaje que, en el fondo, sigue manteniendo viva la ilusión por reencontrarse con Paula y ‘recuperar’ los tres sombreros de copa.

Por su parte, Roger Álvarez da un auténtico recital desde su primera aparición en escena hasta que las luces funden a negro y resuenan los aplausos en la sala. Es un placer verlo actuar con un personaje tan adorable (y rico en matices) que le permite mostrar todos los registros: desde la ternura y la nostalgia, pasando por las más variadas emociones hasta la más pura comedia y la hilaridad. Pero no queda ahí la cosa. Además de dar vida a don Rosario, el veterano actor se mete en la piel de tres personajes más a los que Dionisio llama telefónicamente (la secretaria de un local de variedades -a la que pone voz Loles León-, el recepcionista de una cárcel -con la voz de Millán Salcedo- y su enamorada Paula -a la que le presta su voz Marta Fernández Muro). En estas tres llamadas, Roger Álvarez está brillante derrochando vis cómica y exhibiendo una increíble versatilidad interpretativa. Y, por si fuera poco, Álvarez es todo un virtuoso: lo mismo toca el ukelele que la trompeta o el acordeón. A lo largo de ochenta minutos, deja bien patente que sin él, ‘Los sombreros olvidados’ no serían los mismo. 

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