‘LA RESISTENCIA’: LUCÍA CARBALLAL NOS DELEITA CON LA SUTILEZA Y LA CONTUNDENCIA DE UN TEXTO QUE HABLA DEL AMOR, LA ADMIRACIÓN Y EL PRECIO DE DECIR LA VERDAD

CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 9

Solo quedan cuatro días para poder ver ‘La Resistencia’ en los Teatros del Canal. A nuestro juicio, el mejor montaje de lo que llevamos de año. Lucía Carballal, -becada por el Teatro Kamikaze-, es la autora de un texto espléndido, lleno de matices, de sutileza y profundidad. Una historia que gira en torno a una pareja de novelistas, David y Mónica, pareja también en la vida real, a los que encarnan, de manera sensacional, Francesc Garrido y Mar Sodupe. Israel Elejalde es el encargado de dirigir magníficamente el montaje y, como buen actor, potencia el trabajo de los dos interpretes y deja brillar, por encima de todo, el texto maravilloso de Carballal. 
1548827888_113494_1548828068_noticia_normal

Francesc Garrido y Mar Sodupe protagonizan ‘LA RESISTENCIA’

¿Se puede amar a alguien si no existe admiración? ¿Es posible una relación sólida que se sustente únicamente en el amor  y en la que no haya un componente de admiración?. ¿Qué pasaría si, tras muchos años de relación, descubres que la persona a la que amas e idolatras no te admira?. ¿Sería una tragedia?. ¿Podría suponer el fin de la relación?. Todas estas y otras muchas cuestiones se plantean en ‘La Resistencia’, un texto hermoso, lleno de sutileza y, contundente, al mismo tiempo, en el que Lucía Carballal disecciona el amor -de forma magistral- entre una pareja que lleva diez años de relación.  A un lado del ring, David; 55 años, novelista de prestigio y cuya carrera cuenta con varias obras super-ventas. Interesante, atractivo, carismático, irónico, ególatra.. David reúne todas las características que volverían loca a cualquier mujer y que, por supuesto, también han cautivado a Mónica. Ésta, al otro lado del ring,  resiste el combate como puede y con sus propias armas; 47 años, dueña de una coctelería pero novelista de vocación. Daría todo lo que estuviera en sus manos para ser una escritora reconocida por el público y vender su negocio. Guapa, discreta, elegante, disciplinada… y, sobre todo, ama a David y lo idolatra. ¿Pero es reciproco?. ¿Le bastarán estas armas para mantener la relación durante tiempo. ¿Hasta cuándo durará su resistencia?.

Lucía Carballal nos brinda un texto desbordante de verdad -al igual que ocurriera en ‘Una vida americana’- en el que ahonda en cuestiones muy profundas de las relaciones humanas -en este caso de la pareja- pero sin llegar a caer en el dramatismo, aspecto éste que le da aún más mérito a la obra. Esta es, precisamente, una de sus grandes virtudes de ‘La Resistencia’ y de Carballal; su sutileza. Los espectadores son testigos, a lo largo de setenta minutos, de un tour de force muy potente entre ambos contendientes, plagado de magníficos diálogos en los que mezclan constantemente el ámbito personal y el profesional. Un cara a cara que Israel Elejalde ha sabido llevar a escena con la misma sutileza y elegancia que Carballal. Se nota que los dos están en la misma sintonía y que hablan el mismo idioma, y eso traspasa al patio de butacas. Elejalde ha hecho un trabajo sobresaliente en la dirección, diseccionando el texto palabra por palabra y, como buen actor, dejando que los intérpretes lo somaticen y lo transmitan con verdad y mucho sentimiento. El resultado es un montaje magnífico en el que, por encima de todo, brilla el texto. La puesta en escena y las interpretaciones están al servicio del poderoso mensaje que quiere lanzar Carballal y, con el que gran parte de los espectadores, llegan a sentirse identificados. 

Y, hablando de puesta es escena, no quiero dejar por alto la maravillosa escenografía de Mónica Boromello -esta mujer es infalible y sabe plasmar cómo poc@s el espacio escénico de una historia-. Para ambientar ‘La Resistencia’, Boromello ha diseñado una bellísima coctelería -propiedad del personaje de Mónica- que sirve como punto de encuentro entre los dos protagonistas y en la que tiene lugar toda la trama. Destacar también, en este montaje- el espacio sonoro de Sandra Vicente, el vestuario -espléndido- de Sandra Espinosa y el diseño de luces de Paloma Parra. Por no hablar de las vídeo-proyecciones de Nata Moreno, -breves pero muy hermosas-, que sirven para mostrar de forma muy elegante algunos aspectos de la vida de Mónica. 

Partiendo del texto -que es una joya- y el magnífico ejercicio de Elejalde al frente de la dirección-, se necesitaba a dos actores que estuvieran en la misma sintonía y fueran capaces de transmitir esa verdad de la que llevamos hablando durante todo este artículo. Y lo cierto es que el casting es realmente fantástico. Francesc Garrido, al que hemos visto en multitud de series de televisión y obras de teatro, está enorme en la piel de David, yo diría que insuperable. Creo, firmemente, que no hay mejor actor -hoy por hoy- para encarnar este personaje. De hecho, Garrido lo hace suyo desde el minuto cero, cautivando al público y derrochando atractivo, carisma e ironía. Genial tanto en la voz como en la expresión corporal. E, inmenso, en su estremecedor discurso final. Hay que destacar, además, la química que tiene con su compañera de reparto, Mar Sodupe. Una complicidad que se convierte en una de las armas más poderosas en que se sustenta el montaje. No es nada fácil interpretar a Mónica y, mucho menos, darle la réplica a Francesc Garrido, que se come el escenario desde el principio, apabulla y deslumbra en todos los aspectos. Mérito, cómo no, que debemos achacar, también, a la increíble actuación de Francesc. Sodube, sin embargo, se tiene que ir ganando al público poco a poco. Al principio cuesta empatizar con ella y con su personaje. Mónica se muestra fría, con muchas reservas, y no termina de abrirse, todo lo contrario que David que es un torbellino. Pero, sin embargo, a medida que transcurre la trama y ella va desnudando su alma -excelente actuación de Sodupe, llena de matices-, los dos personajes se encuentran en un mismo punto y, es más, las dos interpretaciones alcanzan el clímax conjunto en ese potentísimo desenlace. Un final que conmueve y que invita a la reflexión de forma contundente. 

Aldo Ruiz

Enlaces relacionados:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s