‘SI VIENES Y NO ESTOY, ES QUE ME HE IDO’: DESENFADADA COMEDIA SENTIMENTAL EN LA QUE SE ENTRECRUZAN LAS VIDAS DE UN PIJO ULTRACATÓLICO, UN EX SACERDOTE, UNA CHONI Y UNA SÚPER CHONI

CALIFICACIÓN.- 6’5

‘Si vienes y no estoy, es que me he ido’ es una comedia fresca y desenfadada, escrita y dirigida por Antonio Cantos, que se representa los viernes a las 22:30 en los Teatros Luchana. En ella, somos testigos de las relaciones tóxicas que se establecen entre cuatro personajes de lo más variopinto; un ex sacerdote, un pijo ultracatólico, una choni y una súper choni. Javier Bañas, Javier Amann, Mónica Caballero y Raquel Quintana encarnan respectivamente a estos cuatro personajes que no saben vivir el amor de una manera sana.
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Bonito cartel de ‘Si vienes y no estoy, es que me he ido’

‘Si vienes y no estoy, es que me he ido’ es una comedia romántica en la línea -salvando las distancias- de la preciosa ‘Amores minúsculos’ o de la también exitosa ‘Los Miércoles no existen’ pero que, sin embargo, no logra alcanzar la magia de esas dos obras sobresalientes, quedándose a medio camino. Aunque la pretensión de Antonio Cantos es muy buena, el resultado no llega a las cotas que podría esperarse. El Teatrero os cuenta lo mejor y lo menos bueno de esta entretenida comedia que se representa los viernes en los Teatros Luchana. 

LA HISTORIA: Antonio Cantos elige el amor tóxico como nexo de unión en esta obra en la que se entrecruzan las vidas de cuatro personajes muy rocambolescos: Miguel (un sacerdote que cuelga los hábitos por amor), Enrique (un pijo ultracatólico de derechas, muy gracioso, que se enamora de chicas de perfil totalmente antagónico), Alicia (una choni simpática y con un gran corazón) y Marta (una súper choni, tipo ‘La Juani’ de Bigas Luna, enormemente graciosa, y que sufre mucho por amor. Cuatro personajes cuyas historias vamos conociendo a través de monólogos -donde los personajes se saltan la cuarta pared- y también a través de escenas dialogadas -de a dos normalmente- donde vemos el choque frontal que se establece entre los distintos personajes.

La estructura narrativa elegida por Cantos es muy acertada y funciona a las mil maravillas en este tipo de comedias. El problema viene en el desarrollo de la historia que, a nuestro juicio, le falta profundidad -de hecho la obra dura poco más de 60 minutos- y en la definición de cada personaje. Probablemente, si los cuatro personajes estuvieran más perfilados, la obra ganaría en consistencia y la obra sería mucho más redonda. 

LO MEJOR: Lo mejor de la obra son, sin duda, los personajes de Marta y Enrique, interpretados de forma brillante por Raquel Quintana y Javier Amann respectivamente. Cantos dota al personaje de Marta de muchísima gracia además de un enorme corazón. Quintana brilla dando vida a esta súper choni que es una desgraciada en el amor como el resto de los personajes. Raquel es una de esas actrices que domina la tragicomedia y que lo mismo nos hace reír, que nos toca la fibra, con igual solvencia. Ella sobresale en un reparto en el que destaca también Javier Amann, extremadamente cómico interpretando a este pijo ultracatólico con una risa contagiosa. 

LO QUE SE PODRÍA MEJORAR: Si los personajes de Marta y Enrique son muy buenos y están muy bien perfilados, a los otros dos les pasa justo lo contrario. El de Alicia -interpretado con soltura por Mónica Caballero- es un personaje bastante desdibujado. También es choni, pero no tanto como el de Marta. Es muy divertida, pero no tan graciosa como Marta. Comparándola con Marta, siempre sale perdiendo. Quizás, Cantos debería haber apostado por un perfil totalmente distinto. A pesar de todo, Mónica resuelve muy bien la papeleta. Lo mismo pasa con Miguel, el personaje menos creíble de toda la historia. Javier Bañas apunta buenas maneras metiéndose en la piel de este cura que se enamora de una feligresa, pero hay escenas demasiado forzadas que caen por su propio peso. Nada que objetar al impecable trabajo de Bañas, pero es extremadamente difícil levantar un personaje de tales características. 

POR QUÉ TIENES QUE IR A VERLA: A pesar de algunas cosas mejorables, ‘Si vienes y no estoy, es que me he ido’ es una comedia fresca y desenfadada, muy entretenida, con la que pasas un muy buen rato. Me gusta especialmente el monólogo inicial de Mónica Caballero, donde se sientan las bases y el tono de toda la obra; las muchas escenas y diálogos divertidos a lo largo de los 65 minutos, y el bonito broche final con el que Antonio Cantos cierra esta historia de amores tóxicos, dirigida con una puesta en escena sencilla pero muy eficaz, y que nos deja con muy buen sabor de boca. 

Aldo Ruiz

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