RICARDO DARÍN Y ÉRICA RIVAS NOS ENAMORAN CON SUS ‘ESCENAS DE LA VIDA CONYUGAL’

CALIFICACIÓN.-  EXTRAORDINARIA: 9,7

Los Teatros del Canal acogen uno de los grandes acontecimientos de la temporada teatral. Ricardo Darín se sube a las tablas para protagonizar ‘Escenas de la vida conyugal’ de Ingmar Bergman junto a la maravillosa Érica Rivas. Dirige la obra; Norma Aleandro, la gran dama de la interpretación argentina. 

Ricardo Darín y Érica Rivas son Juan y Mariana en ‘Escenas de la vida conyugal’

Pocas veces había visto en Madrid tanta expectación en un estreno teatral. Belén Rueda, Marisa Paredes, Verónica Forqué, Aitana Sánchez Gijón, Antonio de la Torre, y así un largo etcétera. Todo el mundo del cine y el teatro quería estar allí, nadie quería perdérselo. Y es que la ocasión, por ser tan especial, merecía la pena. Uno de los grandes actores de las últimas décadas, Ricardo Darín, se presentaba en los Teatros del Canal como protagonista de la mítica ‘Escenas de la vida conyugal’ de Ingmar Bergman, y además, dirigido, por la gran dama del cine argentino, Norma Aleandro. Sin duda, todo un acontecimiento. Se esperaba, por tanto, muchísimo de esta obra y lo cierto es que se han cumplido las mejores expectativas. ‘Escenas de la vida conyugal’ es una auténtica maravilla, una delicia que se prolonga durante una hora y cincuenta minutos; tiempo en el que Darín nos da un verdadero recital de interpretación, con altas dosis de ironía y sentido del humor, que deja al público sin palabras. En realidad, nada que no esperáramos de un actor de su clase que, como en todas sus películas, está soberbio bordando un papel de muchísimos matices y, haciendo fácil lo más difícil. Asombrosa su naturalidad. 

Preciosa fotografía de Érica Rivas y Ricardo Darín

Pero es, sin duda, Érica Rivas la que nos roba el corazón. La compañera de Darín en ‘Relatos Salvajes’ ha supuesto una enorme sorpresa y, no solo está a la altura del argentino, sino que además, le roba el protagonismo en muchas ocasiones con su brillante actuación. La escena en la que él le comunica, con una crueldad increíble, que tiene una amante, es impresionante. La actriz, rota de dolor y llorando, intenta fingir y suaviza la situación, diciéndole que se vayan a la cama y que mañana será otro día. Tremendamente conmovedora. A lo largo de la función, Érica nos seduce y nos cautiva con sus múltiples cualidades; su brillante interpretación, su preciosa sonrisa, su fascinante belleza, sus desgarradoras lágrimas y una maravillosa expresión corporal. La argentina domina el escenario completamente, dejando bien patente que es una actriz extraordinaria. Érica, sin duda, se convirtió en sensación de la noche. Al final de la obra, todos los asistentes hablaban de ella y estaban fascinados con su magnífico trabajo.

‘Escenas de la vida conyugal’ relata la vida de una pareja, Juan y Mariana, a lo largo de diez años. Un matrimonio con dos hijas que, aparentemente, se ama, pero pronto descubrimos que no se soportan. Pasan del amor al odio en cuestión de minutos. En las distintas escenas vemos reflejadas las distintas situaciones que van erosionando a la pareja y sus inevitables consecuencias: La falta de sexo, las discusiones, los engaños, el reencuentro dos años después, el divorcio y, la escena final que dice tanto. Siete años después de su último encuentro, ellos vuelven a estar, frente a frente. Los dos han rehecho sus vidas por separado y se han casado pero, en el fondo, se siguen queriendo. A pesar de los momentos duros, de las peleas, del enorme desgaste, aún se siguen amando. Hermosísima reflexión para esta maravillosa historia de Bergman, real como la vida misma. Sin duda, el fiel reflejo de la vida de cualquier pareja, con la que el público se llega a sentir plenamente identificado. 

Érica Rivas abraza a Ricardo Darín en una de sus escenas de la vida conyugal.

A diferencia de la obra del cineasta sueco, esta adaptación realizada por Fernando Masllorens y Federico Gónzalez del Pino está salpicada de un gran sentido del humor; todo un acierto para rebajar el tono dramático de algunas escenas. En la dirección, Norma Aleandro plantea una puesta en escena sencilla pero muy elegante, con muy poca escenografía que va apareciendo según la secuencia correspondiente (una cama, un par de sillas, una cómoda, un sofá, una mesa de estudio…). Después de cada una de las escenas nos vamos a negro, como en el cine, mientras la preciosa música de piano y saxofón compuesta por Diego Savoretti se apodera de la Sala Roja de los Teatros del Canal. Excepcional y muy precisa la dirección de la gran dama de la interpretación argentina, que logra que Ricardo Darín y Érica Rivas nos enamoren con sus escenas de la vida conyugal. 

Aldo Ruiz

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