‘AMORES IDIOTAS’: ANNA COLL MILLER ESCRIBE Y DIRIGE UNA ATÍPICA Y DELICIOSA HISTORIA DE AMOR, MUY DIVERTIDA, Y CON TINTES CINEMATOGRÁFICOS

CALIFICACIÓN.- EXCELENTE: 8

Los sábados, a las 20:00 en la sala OFF LATINA, se representa ‘AMORES IDIOTAS’, una de las sorpresas más agradables de lo que llevamos de 2019. Anna Coll Miller escribe y dirige una magnífica comedia dramática, de 65 minutos de duración, a la que no le sobra ni le falta nada. Una HISTORIA DE AMOR en toda regla, tremendamente atípica y llena de sorpresas, capaz de cautivar a las decenas de espectadores que, sábado tras sábado, logran colgar el cartel de ‘Entradas Agotadas’ en OFF LATINA. La obra está fantásticamente protagonizada por un doble reparto formado por Agustín Otón y Laura Calero -sobresaliente ambos el día que asistimos-, y por Pedro Cerezo y Cristina Bravo. 
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En la imagen; Agustín Otón y Laura Calero, los dos protagonistas de ‘Amores Idiotas’

Hay amores de película, amores platónicos y amores imposibles… También están los amores de verano, los de juventud y el primer amor. ¿Quién no recuerda su primer amor?. ¿Y qué decir del que llaman el amor de tu vida?. Eso ya son palabras mayores. Además existen los amores tóxicos, los dependientes y todos aquellos que nos hacen daño… Lo cierto es que hay muchísimas clases de amor entre los que se encuentran, cómo no, los ‘Amores Idiotas’ de Anna Coll Miller, unos amores que, por el título, pueden parecer banales pero que, en el fondo, esconden grandes dosis de emoción. 

Los ‘Amores Idiotas’ creados por Coll Miller son por encima de todo, una preciosa historia de amor. Eso sí, una historia de amor ATÍPICA y realmente sorprendente entre dos personas que se quieren de una manera incondicional y sin límites. La joven dramaturga -y también actriz- ha confeccionado una magnífica comedia dramática, muy original en su desarrollo y con inesperados giros de guión, que desprende gusto y sensibilidad. Una obra muy cinematográfica -de apenas sesenta y cinco minutos-, que se desarrolla en tiempo presente, pero en la que también viajamos al pasado, a través de flashbacks -resueltos con enorme eficacia- y que añaden al relato una gran carga emocional, desconocida hasta entonces. 

‘Amores idiotas’ te atrapa desde el principio con la situación tremendamente original -y límite- que se plantea en el potente arranque. Los dos protagonistas de la historia de amor, Ana y David, se encuentran perdidos en la inmensidad del océano, a bordo únicamente de dos cocodrilos hinchables. Pero, ¿cómo han llegado hasta allí?. ¿cuánto tiempo llevan?. A la espera de que aparezca algún barco que los rescate, ellos combaten el aburrimiento y el miedo mediante conversaciones de complicidad y recuerdos muy divertidos. Una situación extrema que les llevará a sacar a la luz secretos del pasado que los han marcado para siempre y que, hasta el momento, no se habían atrevido a confesarse mutuamente. Esta es, sin duda, una de las claves de ‘Amores idiotas’. Lo que en principio podría parecer una comedia ligera y divertida, sin más, pronto se transforma en una fascinante comedia dramática, contada con grandes dosis de humor -por supuesto- pero que va mucho más allá. Anna Coll Miller ha construido un relato en el que sus dos protagonistas, no sólo se mojan físicamente con el agua del mar, sino que también se sumergen en las profundidades de sus almas, para desnudarse como nunca antes lo habían hecho. De ahí, la magia y la verdad que desprende la historia. 

Coll Miller también realiza una excelente labor en la dirección ofreciéndonos una puesta en escena sumamente sencilla -a la vez que sólida-, con escasos elementos escenográficos (dos cocodrilos hinchables y pocas cosas más), un bonito diseño de luces y una acertadísima ambientación musical. En esta puesta en escena destacan también las transiciones entre el presente y el pasado, el reflejo del paso del tiempo -una escena muy bien ejecutada en cuanto a dirección-  y toda esa sutileza y sensibilidad con que la directora dirige el montaje y que se refleja en multitud de detalles.

Otro de los puntos fuertes del montaje es el trabajo actoral. El día que nosotros asistimos, fueron Agustín Otón y Laura Calero los encargados de encarnar a la pareja protagonista y de brindarnos unas magníficas actuaciones. Es palpable la química y la complicidad que existe entre ellos y que se traspasa instantáneamente al patio de butacas. Calero es una actriz que tiene ángel encima del escenario, y a su personaje, le aporta toda esa luz, mucha alegría y una enorme simpatía. Durante toda la función está fantástica pero es, en la escena de su monólogo hablando de los amores idiotas, dónde brilla especialmente irradiando ternura y mucha emoción. 

Agustín Otón, por su parte, exhibe una gran vis cómica a lo largo de toda la obra que, al mezclarla con fuertes dosis de humanidad, convierten a David en un personaje entrañable y que desprende verdad en todo momento. La madurez de David, precisamente, junto a su saber estar, sumado a la ingenuidad y la insensatez de Ana, resultan la combinación perfecta en esa relación tan atípica que mantienen ambos personajes, sustentada en el AMOR y en los piques, a partes iguales. La complicidad y la química entre Agustín y Laura son muy potentes, convirtiéndose éstas en dos de las armas más poderosas por las que nos seducen estos amores nada idiotas. 

Aldo Ruiz

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