‘SMOKING ROOM’: BRUTAL EDU SOTO EN UNA INCREÍBLE BATALLA ACTORAL EN LA QUE TAMBIÉN PEGAN FUERTE MIKI ESPARBÉ, SECUN DE LA ROSA Y MANOLO SOLO

CALIFICACIÓN.- MAGNÍFICA: 8’6

Pepe Ocio, Edu Soto, Miki Esparbé, Manuel Morón, Secún de la Rosa y Manolo Solo comparten escenario en el Teatro Kamikaze hasta el 19 de noviembre dando vida a los seis protagonistas de ‘Smoking Room’. Sin duda, un auténtico regalazo para todos los aficionados al teatro, el poder disfrutar de estos seis actores encima de las tablas. Dirige la obra, Roger Gual, el mismo hombre que hace quince años llevó a la gran pantalla esta historia ambientada en los entresijos de una empresa americana afincada en España y que, actualmente, sigue teniendo máxima vigencia.
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De izqda a derecha; Edu Soto, Pepe Ocio, Secun de la Rosa, Manuel Morón, Miki Esparbé y Manolo Solo.

Basada en la película que se estrenó en 2002 y cuyo guión también firmaban Julio Walovitz y Roger Gual -Goya al mejor Director Novel por este film-, ‘Smoking Room’ ha sido llevada a los escenarios, quince años después, por los mismos responsables de entonces, brindándonos un espléndido texto que dirige el propio Gual. La acción está ambientada en las oficinas de una empresa americana -con sede en nuestro país-. Allí vemos el día a día de seis trabajadores, todos ellos con un perfil muy marcado. La trama se desencadena cuando uno de ellos, Ramírez (sensacional Miki Esparbé) comienza a reunir firmas para que se habilite una sala para fumadores (una smoking room) y así no tengan que salir a la calle a fumar. Lo que al principio parece algo anecdótico y sin mucha importancia, poco a poco se convertirá en un grave problema. 

Estos seis personajes que aparecen en ‘Smoking Room’ representan los distintos perfiles que nos podemos encontrar cada día en nuestro trabajo. Y, por supuesto, todos los espectadores se van a sentir identificados con cualquiera de los personajes. ‘Smoking room’ es un texto sólido y brillante que aborda todos esos conflictos que nos encontramos en nuestro ámbito laboral; la relación jefe-empleado; las conversaciones vacías y superficiales que tenemos con nuestros compañeros en la mayoría de los casos; los trepas que aprovechan la mínima ocasión para hacerte la zancadilla y progresar ellos mismos; los pardillos que están explotados y hacen horas extras hasta las tantas de la mañana; aquellos otros que creen merecerse un ascenso pero que luego, a la hora de la verdad, nunca llega… Todas estas situaciones y muchas más están perfectamente reflejadas por Julio Walovitz y Roger Gual en ‘Smoking Room’, una historia que, a pesar de haber pasado quince años, sigue teniendo máxima vigencia hoy en día. Gual y Walowitz plantean una estructura narrativa muy dinámica donde casi todas las escenas están protagonizadas por dos personajes, en la que uno de ellos siempre lleva la voz cantante y el otro escucha, asiente o le da la razón como a los tontos.

Roger Gual, gran conocedor de la materia prima que se trae entre manos, dirige el montaje con solvencia y suma brillantez localizando la acción en las típicas oficinas de una empresa. La escenografía está compuesta por tres mesas de oficina, -en el centro la más grande-; dos percheros, cinco sillas y dos biombos, que el director va moviendo según el contenido, convirtiéndose bien en una sauna -escena donde comienza la historia-, en los baños de la oficina, o en la puerta donde los trabajadores salen a echarse un cigarrillo. La decoración se completa con tres barras de luz que cambian de color según la trama. Casi toda la función permanecen con el típico azul de oficina, luego hay un momento que pasan a color verde, y luego se transforman en ‘rojo’, en la escena cumbre de la trama. Excelente trabajo de David Picazo en el diseño de luces y de Paú Vallvé en el espacio sonoro. 

Ni que decir tiene que ‘Smoking Room’ destaca, ante todo,  por su espléndido reparto, sin duda, uno de los elencos más atractivos de la temporada. Juntar encima de un escenario a estos seis hombres no es moco de pavo. Entre ellos se establece una batalla interpretativa de muchos quilates; escenas sensacionales con unos diálogos fantásticos y cargados de intención, y unas magníficas actuaciones por parte de todos ellos. Si hubiera que elegir al ganador por puntos, ese sería sin duda Edu Soto, que da vida a Enrique, un hombre que echa horas y horas, y más horas en la oficina. Lleva quedándose tres semanas hasta las tantas de la mañana, un esfuerzo que no tiene su recompensa y que, además, le cuesta la relación con su mujer, Conchita, que lo echa de casa. Edu Soto está genial durante toda la función, no solo en las partes en las que él lleva la voz cantante sino también en aquellas otras en las que está escuchando o asintiendo, sobre todo, a Manolo Solo. Sus caras son siempre un poema y sus gestos, buenísimos. Pero es, sin duda, en la escena que tiene desahogándose con Ramírez (Miki Esparbé) en la que Edu Soto está simplemente brutal. Solo por esta escena merece la pena pagar la entrada para ver ‘Smoking Room’. Una conversación en la que Soto empieza a echar pestes por la boca de todo el mundo, de sus jefes, de su mujer, de la vida en general… una escena que va in crescendo y que, incluso, llega a ser interrumpida un par de veces por los aplausos de los asistentes que no paran de reír y soltar carcajadas ante el monumental cabreo que se va pillando Edu Soto ante un fantástico Miki Esparbé (Ramírez) que intenta tranquilizarlo por todos los medios pero que le resulta imposible. Es, no solo, la mejor escena de la obra, sino también una de las mejores que he visto en los últimos meses en una sala de teatro. ¡PURA COMEDIA!.

En este combate interpretativo de altas esferas, los otros contrincantes tampoco se quedan a la zaga. Secun de la Rosa destaca encarnando a ‘Rubio’, el típico empleado que siempre está haciendo méritos para ascender pero que el ascenso nunca llega. Una vez más, Secun brilla en el terreno que mejor sabe; la tragicomedia, dando vida a ese pobre hombre que, por un lado, nos provoca un poco de pena, pero que luego nos hace reír con esas muecas y esos gestos inimitables de Secun. Desternillante su escena con Miki Esparbé cuando tiene que firmar y empieza a excusarse diciendo que él fue un fumador ‘convulso’. ¡Maravillosa!. Secun también está fantástico en su monólogo en los baños y en su última escena con Manolo Solo, que también pega fuerte durante toda la obra. Solo es un pedazo de actor, hace fácil lo más difícil y siempre hace brillar a sus compañeros de escena, eso demuestra lo buen actor que es. ¡Sensacionales sus escenas con Edu Soto!. No tienen desperdicio.

Miki Esparbé es una de las sensaciones de ‘Smoking Room’ y brilla dando vida a Ramírez (el personaje que interpretaba el gran Eduard Fernández en la película). Un personaje que atraviesa por múltiples estados a lo largo de la obra, que se acaba adueñando de la trama y que Esparbé Solventa con maestría en un papel lleno de giros y matices. Completan el reparto unos magníficos Manuel Morón, encarnando a ‘Armero’, el jefe de la empresa -muy bien en su escena con Miki Esparbé- y Pepe Ocio -una garantía en cualquier reparto- que aquí se mete en la piel del ‘malo’ de la película – muy buena su escena inicial en la sauna donde se define perfectamente la línea de su personaje-.

Aldo Ruiz

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