‘PANORAMA DESDE EL PUENTE’: JOSÉ LUIS GARCÍA PÉREZ Y ANA GARCÉS BRILLAN EN ESTA NUEVA ADAPTACIÓN DE LA EMBLEMÁTICA OBRA DE ARTHUR MILLER

CALIFICACIÓN: ★★★☆☆


Hasta el 17 de mayo, en el Teatro Fernán Gómez se representa ‘Panorama desde el puente’, una de las obras más emblemáticas del ganador del Pulitzer Arthur Miller. Una historia de amor, obsesión y venganza que aborda el drama de los inmigrantes ilegales en la Nueva York de los años cincuenta. Un tema de máxima vigencia en todo el mundo, especialmente en EEUU donde el gobierno de Donald Trump ha impuesto medidas casi inhumanas en contra de los inmigrantes ilegales. La última vez que disfrutamos de la adaptación de este texto en Madrid fue hace nueve años en los Teatros del Canal en un montaje protagonizado por Eduard Fernández, Mercé Pons y Marina Salas en sus papeles principales. 

Casi una década después, ‘Panorama desde el puente’ regresa a los escenarios madrileños con una versión firmada por Eduardo Galán y dirigida por Javier Molina, actual co-director artístico del Actors Studio. La historia sigue a Eddie Carbone, un estibador del puerto de Nueva York en los años 50 que lleva una vida completamente tranquila en Brooklyn al lado de su mujer Beatrice y de su sobrina Catherine, de quién está locamente enamorado, aunque sea un amor prohibido. La calma se rompe cuando llegan dos primos inmigrantes de Beatrice -Marco y Rodolfo- para alojarse en su casa. Necesitan buscarse la vida en América y mandar todo el dinero que puedan a su familia en Italia. Pronto, Catherine se siente atraída por Rodolfo y ambos inician una relación que desatará la ira y los celos enfermizos de Eddie, quien tomará una drástica decisión que acabará sellando su trágico destino. 

En este nuevo montaje de la obra del célebre dramaturgo estadounidense, es José Luis García Pérez quien se enfrenta a Eddie Carbone, uno de esos personajes que es un auténtico caramelo para culaquier actor, un papel complejo y lleno de aristas que atraviesa múltiples estados a lo largo de las casi dos horas que dura la obra. García Pérez resulta muy convincente dando vida a este hombre atormentado, visceral y machista que se deja arrastrar por la pasión que siente hacia su sobrina y sobresale -ante todo- en la recta final del montaje exhibiendo su fuerza dramática.

Ana Garcés brilla en la piel de Catherine, la joven y guapa sobrina de Eddie y Beatrice. Es la primera vez que vemos a la protagonista de ‘La promesa’ en teatro y la verdad es que resuelve con solidez y naturalidad el reto de subirse a las tablas con un personaje de estas características. María Adánez, por su parte, da vida a Beatrice, la mujer de Eddie, con un resultado no del todo satisfractorio. Aunque está bastante correcta en la primera parte de la obra, en las escenas cruciales del segundo acto, las más dramáticas y tensas cuando discute con su marido y le reprocha su comportamiento, resulta un tanto sobreactuada y pasada de registro. Hemos visto a Adánez en otros muchos montajes y es una actriz muy solvente sobre las tablas pero esta, desde luego, no es de sus mejores actuaciones. A nuestro juicio, quizás porque no está bien dirigida. 

Completan el elenco: Pablo Béjar, magnífico interpretando a Rodolfo, el novio inmigrante de Catherine; Francesc Galcerán (impecable en la piel del abogado Alfieri, que además ejerce de narrador en la historia en esta versión) y Rodrigo Poisón (interpreta a Marco, cuyo amor fraternal por su hermano Rodolfo juega un papel clave en la historia enfrentándolo a Eddie). Por último, Pedro Orenes (Mike y agente de policia de inmigración) y Manuel de Andrés (Tony y agente de policia de inmigración).

La puesta en escena corre a cargo de Javier Molina, actual co-director artístico del Actors Studio. El estadounidense nacido en Puerto Rico firma un montaje un tanto desigual que, a pesar de todo, nos ofrece buenos momentos, fundamentalmente en la recta final. A lo largo de toda la funcion, el director utiliza un recurso audiovisual del que abusa, no obteniendo -en líneas generales- los resultados más óptimos. Un cámara va grabando imágenes de la obra y estas imágenes se proyectan -a tiempo real- en uno de los fondos de la escenografía para potenciar los primeros planos. Para nosotros, este recurso es totalmente innecesario en el arranque del montaje porque no aporta nada y además distrae la atención del espectador. Sin embargo, sí que es muy efectista en dos de las escenas finales: en la última conversación de Eddie con su abogado y en la llamada telefónica de Eddie en la que se pone en contacto con el departamento de Inmigración. Aquí, las imágenes proyectadas en la pared subrayan la tensión que se vive en esos momentos, viendo sus primeros planos proyectados y aumentando el dramatismo. Es un momento muy potente a nivel audivisual que nos retrotrae, incluso, al cine negro expresionista. 

Siguiendo con la puesta en escena, destacar la escenografía que firma Elisa Sanz, cargada de realismo y un tanto desangelada que recrea dos espacios fundamentales. Por un lado, la casa de Eddie y Beatrice, con un salón y unas escaleras exteriores que suben a un segundo piso. Por otro lado, el minúsculo despacho del  abogado Alfieri en cuya pared blanca se proyectan las imágenes grabadas por el cámara. Un espacio también que se convierte en un momento dado en el calabozo donde arrestan a Marco y Rodolfo. 

Nos ha gustado mucho el excelente trabajo que ha hecho Nicolás Fischtel en el diseño de luces, situando algunos focos en la parte trasera de la escenografía -a nivel inferior- que en los momentos cruciales se encienden -a modo de la alarma- potenciando la tensión que va in crescendo entre los distintos personajes. Aquí también hay que alabar el magnífico ambiente sonoro creado por Manu Solís que va en sintonía con esa iluminación diseñada en la recta final del montaje, siguiendo las pautas marcadas por Javier Molina. 

LO MEJOR:

La recta final del montaje tanto a nivel de puesta en escena como en el terreno actoral, donde la tensión y el dramatismo están brillantemente plasmados. También nos encanta que un texto como ‘Panorama desde el puente’ haya sido adaptado en este momento actual donde el tema de la inmigración ilegal está tan presente y nos puede servir para reflexionar. 

LO QUE SE PODRÍA MEJORAR:

El abuso de las imágenes proyectadas de los personajes -grabadas a tiempo real- en la primera parte del montaje (pensamos que no son necesarias). También se podría corregir esa cierta sobreactuación de María Adánez en las escenas más tensas del montaje con algunas indicaciones por parte del director. 

 

Aldo Ruiz

 

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