‘SER O NO SER’: JUAN ECHANOVE LLEVA A ESCENA DE MANERA BRILLANTE LA MÍTICA PELÍCULA DE LUBITSCH CON UN MAGNÍFICO ELENCO EN EL QUE DESTACA UNA LUMINOSA LUCÍA QUINTANA

CALIFICACIÓN.- NOTABLE: 7’5

‘Ser o no ser’, en el Teatro de la Latina, promete convertirse en uno de los grandes éxitos de la temporada. Juan Echanove lleva a escena de forma sensacional la mítica película ‘To be or not to be’ de Ernst Lubitsch -estrenada en 1942- y que Bernardo Sánchez ha adaptado con enorme solvencia. El propio Echanove protagoniza esta comedia genial, por la que no pasan los años, y encabeza un fantástico reparto compuesto por Lucía Quintana (espléndida), Gabriel Garbisu, Ángel Burgos, David Pinilla, Eugenio Villota y Nicolás Illoro. 

No es nada fácil llevar a las tablas una película de éxito y, mucho más, si se trata de ‘To be or not to be’, la mítica cinta dirigida por Ersnt Lubitsch en 1942, una comedia genial ambientada en la Varsovia de 1939 -antes de la invasión alemana- y que funciona como el mecanismo de un reloj. Hay que alabar la valentía -en primer lugar- y el talento de Bernardo Sánchez y Juan Echanove, como adaptador y director de este montaje respectivamente, que han sabido trasladar al escenario con suma brillantez y solvencia el espíritu y la complejidad de la película de Lubitsch.

Ser o no ser’ transcurre en Varsovia, en agosto de 1939. La compañía teatral del matrimonio Tura se instala en un teatro para ensayar ¡Gestapo!, un obra que satiriza la amenaza mundial que suponen Hitler y el nazismo. A la vez, representan Hamlet, cuyo verso “ser o no ser” será la clave de un affaire extraconyugal. Pero los problemas se les multiplican a los Tura cuando las autoridades polacas prohíben estrenar ¡Gestapo! para evitar las represalias de Hitler; lo que no impedirá que Alemania invada Polonia. Con el teatro semidestruido por los bombardeos, los actores de la compañía tendrán que ingeniar una doble trama teatral, de guardarropía y suplantación, para desactivar la entrega de un documento que acabaría con la ‘resistencia’ y, así, poder huir a Inglaterra. Esto supone que sean ellos mismos quienes, en un alarde interpretativo, se hagan pasar por nazis. En medio de tal caos, los Tura tendrán que solventar a su vez la irrupción en su matrimonio de un joven aviador de la R.A.F., que ha convertido su vida conyugal en un auténtico vodevil. 

Bernardo Sánchez ha hecho un encomiable trabajo adaptando la película de Lubitsch y plasmando en el texto los geniales gags del director alemán y esa mezcla perfecta de géneros de la que se compone la historia, y que supone una de las más agudas y redondas sátiras políticas contra el nazismo. Juan Echanove le ha dado continuidad a la labor de Sánchez y nos brinda una puesta en escena magnífica y llena de momentos hilarantes. Toda la segunda parte de la obra, con los nazis pisándoles los talones a los Tura y el juego de enredos que se sucede a un ritmo trepidante, está resuelta de forma genial.

Ana Garay, la responsable del espacio escénico, ha hecho un trabajo sensacional. Con pocos elementos escenográficos, pero con un extraordinario dominio del escenario, nos traslada a todos los lugares donde se desarrolla la historia con un gran dosis de realismo. Destacar también el maravilloso vestuario, obra también de Garay, el diseño de luces de Carlos Torrijos y las videoproyecciones de Bruno Praena, fundamentales también en la puesta en escena realizada por Echanove. 

En un montaje de estas características y dada su complejidad, hay que destacar por partida doble la extraordinaria actuación de todos los componentes del elenco. Juan Echanove está inmenso dando vida al gran actor Joseph Tura y sobresale en la segunda parte de la obra, especialmente en las escenas en las que suplanta al profesor Siletsky. Ahí, está absolutamente genial. Y qué decir de Lucía Quintana, luminosa interpretando a María Tura y bordando todos los matices del personaje: la astucia, la elegancia, la ingenuidad, el doble juego, la picardía… Quintana derrocha glamour y ese toque de sofisticación típico de las grandes actrices del cine clásico. Está espléndida en la interpretación y, también, en la expresión corporal. Nada que envidiarle a la Carole Lombard de Lubitsch. 

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Completan el elenco cinco actores magníficos que se desdoblan en varios personajes a lo largo de las dos horas de la función. Ángel Burgos, Gabriel Garbisu y Eugenio Villota son un seguro de vida para cualquier director y Echanove, que lo sabe muy bien, les saca el máximo rendimiento. David Pinilla, por su parte, está fantástico en la piel del director de la compañía y, también, como el profesor Siletsky. El más joven del reparto, Nicolás Illoro, borda su personaje del joven aviador apasionado que se enamora de María Tura. El triángulo que compone junto a Echanove y Quintana nos regala escenas hilarantes, como aquella mítica de la película cuando Joseph Tura está recitando el famoso ‘Ser o no ser’ de Hamlet y el soldado se levanta para ir al camerino de su enamorada. Un gag absolutamente brillante inunda de risas risas y carcajadas el patio de butacas de La Latina, como no podía ser de otra manera. 

Aldo Ruiz

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