CINCO AÑOS SIN LINA MORGAN

Hoy se cumplen cinco años desde que nos dejó Lina Morgan, probablemente, la cómica más grande que ha dado este país. Actriz de cine, estrella de revista, empresaria, dueña de un teatro y poseedora de una compañía propia, Lina se ganó, a lo largo de su vida, el cariño y el aplauso de millones de espectadores que cayeron rendidos ante su extraordinaria vis cómica.

Su verdadero nombre era María de los Ángeles López Segovia y nació el 20 de marzo de 1937 en Madrid. Hija de un modesto sastre y de un ama de casa, Lina empezó a trabajar en el teatro con trece años, cantando y bailando en la compañía  ‘Los Chavalillos de España’. Pronto se dio cuenta de que lo suyo era La Revista y, con el paso del tiempo, trabajó con los más grandes cómicos del género, entre ellos, Manolo Gómez Bur, Quique Camoiras, Ángel de Andrés, Gila, Tony Leblanc, Antonio Garisa y Juanito Navarro.

En sus comienzos, pocos podían imaginar que Lina Morgan se acabaría convirtiendo en la mayor estrella de la Revista. Lo tenía muy complicado. En un mundo que estaba plagado de exuberantes bellezas, quedaba eclipsada por todas ellas. Pero Lina, inteligente como pocas, se percató de que, si quería destacar, tendría que sacar la mayor de sus armas; su gracia y su arrolladora simpatía.  Y así fue… aquel patito feo se transformó en cisne y, además de triunfar en los escenarios, protagonizó más de veinticinco películas como ‘La tonta del bote’, ‘Soltera y madre en la vida’ o ‘Dos chicas de revista’.

En 1975 formaba su propia compañía y daba comienzo el verdadero boom de Lina Morgan. La actriz y empresaria arrasaba con cada uno de sus estrenos. Quién no recuerda títulos míticos como ‘Pura metalúrgica’, ‘¡Vaya par de gemelas!’, ‘¡Sí, al amor!’, ‘Celeste no es un color’ o ‘El último tranvía’ con los que ganó una auténtica fortuna. A esto hay que sumar el enorme éxito que cosechó en televisión con la serie ‘Hostal Royal Manzanares’ con la que lograba cada semana millonarias cifras de audiencia.

En 1978, Lina hacía realidad el sueño de su vida: comprar el Teatro de La Latina, un teatro situado muy próximo a la calle ‘Don Pedro’, donde ella vino al mundo. El inmueble se lo compró al empresario Matías Colsada por una cantidad próxima a los 130 millones de pesetas. En esta adquisición jugó un papel importante el hermano de Lina, José Luis, con el que la artista mantenía una estrechísima relación.

El 19 de agosto de 2015 y, tras una larga enfermedad, la estrella se apagó para siempre. Lina se marchó de una manera muy discreta –como fue siempre su vida privada-. Nos dejó… pero su legado sigue muy vigente. Las risas y las carcajadas en este país estarán siempre vinculadas a la vedette más antivedette que ha existido nunca, a una artista que cautivó a generaciones de españoles con ese personaje de la chica de pueblo, divertida y graciosa, que nos deleitaba con muecas imposibles y que movía las manos y los pies como un auténtico torbellino.

Aldo Ruiz

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