‘UN CHICO DE REVISTA’: 24 AÑOS DESPUÉS, EL TEATRO DE LINA MORGAN VUELVE A RESPLANDECER CON LAS PLUMAS Y LAS LENTEJUELAS

CALIFICACIÓN: EXCELENTE: 8’5

Espectacular, así se puede calificar la vuelta de la revista al teatro de la Latina. Hacía muchísimo tiempo que el templo de Lina Morgan no resplandecía de esta manera. Las lentejuelas, las plumas y las míticas canciones que hicieron grande el género suenan ahora, con más fuerza que nunca, en “Un chico de revista”, una obra original de Juan Andrés Araque Pérez, que se estrenó la semana pasada y que está cosechando un gran éxito de público. 
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María Vidal, Edu Morlans, Rosa Valenty, Cayetano Fernández y Amelia Font durante el número final de la obra.

Veinticuatro años han pasado desde que terminará “Celeste no es un color”, la última revista estrenada en España protagonizada por Lina Morgan en el Teatro de la Latina. Mucho ha llovido desde entonces -demasiado diría yo- y ha tenido que ser Juan Andrés Araque Pérez, el que recupere este género para un público que estaba ansioso por ver ‘Revista’, el musical español por antonomasia. “Un chico de revista” -dirigido por Juan Luis Iborra- es un espectáculo fantástico que, a lo largo de dos horas, nos brinda números sensacionales y que cuenta, en su elenco, con grandes nombres de nuestro teatro como Rosa Valenty, Pepa Rus, Ángel Pardo, Cayetano Fernández o una renacida María Vidal. El resultado es realmente sorprendente. Se puede decir bien alto: la revista ha vuelto a la Latina veinticuatro años después, y lo hace, por la puerta grande. 

La historia escrita por Juan Andrés Araque Pérez sitúa la acción a finales de los años sesenta, en el Sacromonte de Granada. Allí, Rafael, un joven gitano con grandes cualidades para el flamenco cumple 18 años y toda su familia se reúne para celebrarlo. Rafael es un chico noble y muy bueno, que siempre ha estado muy unido a su madre y a su abuela, desde que murió su padre -siendo él tan solo un niño-. Pero al joven Rafael por fin le ha llegado la hora de volar y, con la ayuda de su primo que trabaja en un tablao de Madrid, hace las maletas y se va a cumplir su sueño a la capital. Pero él no quiere ser cantaor de flamenco como todo el mundo piensa, Rafael quiere ser… ¡un boy de revista!. Precisamente, a su llegada a Madrid, la famosa vedette Yolanda del Val está a punto de estrenar su nuevo espectáculo y, por un cruce de carambolas, Rafael consigue entrar en la compañía y logra su sueño de ser un boy de revista, -sin que nadie de su familia se entere-. Pero, es más, por primera vez en la historia de España, un hombre se convierte en la máxima figura de La Revista, ¡lo nunca visto!. Rafael, aquel chico gitano del Sacromonte de Granada, llega a ser la gran estrella de un género que siempre había estado reservado para las mujeres. Pero su camino no va a ser nada fácil. 

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En el centro, una guapísima Rosa Valenty brilla en el escenario acompañada del magnífico cuerpo de baile.

Con esta historia tan castiza y rocambolesca, Juan Luis Iborra realiza una maravillosa puesta en escena -sencilla pero muy efectista-, repleta de números, algunos de ellos realmente brillantes, que logran transportarnos a la época dorada de la revista y nos ayudan a rememorar los grandes éxitos de la historia del género. ‘Un chico de revista’ supone una verdadera explosión de luz, música y color. Es una alegría enorme volver a ver esas escaleras iluminadas, mientras las vedettes bajan envueltas en plumas y lentejuelas. 

‘Un chico de revista’ es un cóctel perfecto que cuenta con todos los ingredientes para atraer a todos los públicos y convertirse en un gran éxito. El primero; la nostalgia, recuperando a una estupenda Rosa Valenty que, a sus 65 años, luce tipazo sobre las tablas de la Latina. La actriz da vida a Yolanda del Val, una gran estrella de la revista y rinde homenaje a todas esas mujeres que llevaron el género a lo más alto, empezando por la mítica Celia Gámez, siguiendo por Concha Velasco, María José Cantudo, Esperanza Roy, Bárbara Rey, etc… y terminando con la gran Lina Morgan. Rosa Valenty luce radiante durante toda la función vestida por los espléndidos trajes diseñados por Antonio Belart. El segundo ingrediente es el humor que viene de la mano de Pepa Rus y Andreu Castro. La actriz está genial metiéndose en la piel de la asistenta de Yolanda del Val y, cada vez que aparece sobre el escenario, provoca el caos y las carcajadas del público con su marcado acento alemán. ¡Y qué decir del número que baja las escaleras! Completamente desternillante. Pepa Rus encarna perfectamente el estereotipo de vedette cómica de toda buena revista que se precie y, con ella, las risas siempre están aseguradas. Andreu Castro también está fantástico y protagoniza algunos de los sketches más divertidos encarnando al típico gay, entrado en años, que es una ‘drama queen’, y que está eternamente enamorado del personaje que interpreta Ángel Pardo. 

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De izqda a dcha: Andreu Castro, Ángel Pardo, Rosa Valenty y la gran Pepa Rus, que provoca carcajadas en cada una de sus apariciones.

El talento, por supuesto, es otro de los ingredientes que no podían faltar en ‘Un chico de revista’ y nadie mejor que Cayetano Fernández para demostrarlo. Él es uno de los jóvenes actores que viene pisando fuerte en los últimos años en el teatro musical y muy pronto va a dar la campanada con un papel en el que, de verdad, pueda demostrar todas las cualidades que atesora. Con mucha presencia escénica, el actor destaca también por su enorme expresividad y su potente voz. Cayetano es todo un acierto del casting al igual que la sorprendente María Vidal, para mí, la gran sensación de la obra. Encarnando a la sentida madre de Rafael, la folclórica -que hacía años que no sabíamos de ella- deslumbra en la Latina tanto en su faceta de actriz -tremendamente divertida y con mucho salero- como en la de cantante. Suyo es precisamente el mejor número musical del espesctáculo; una impresionante versión de “Nena”, el mítico tema de Sara Montiel, con el que la artista se llevó la mayor ovación de la noche. Los aplausos y los ‘olés’ inundaron el patio de butacas para premiar la gran actuación de una renacida María Vidal. ¡Bravo!. También quiero recordar a la espléndida Amelia Font, una señora que lleva toda la vida sobre los escenarios y que, aquí, hace las delicias encarnando a la abuela de Rafael; Edu Morlans, que representa el papel que en un principio iba a hacer Rafael Amargo, y Ángel Pardo, fantástico, clavando el personaje de pobre enamorado de Yolanda del Val.

Y, por supuesto, no me puedo olvidar del magnífico cuerpo de baile -con coreografías de Luis Santamaría- que hace un trabajo extraordinario: Irene Álvarez, Pedro Carrasco, Marta Castell, Fran del Pino, Charlotte La Femme, Víctor Óscar Juaranz, Marchu Lorente, Fran Moreno, Hugo Ruiz y la bellísima Graciela Monterde -espectacular durante toda la obra-. Un grupo de chicos y chicas muy guap@s que, además de bailar estupendamente, cantan también de forma sobresaliente, y se dejan la piel a lo largo del espectáculo con continúas entradas y salidas -con cambios de vestuario incluidos-. Todos ellos aportan ese aire fresco que tanto necesita este género.

‘Un chico de revista’ es un espectáculo sumamente cuidado en el que destaca el diseño de luces de Juanjo Llorens -siempre garantía de calidad-, la escenografía de Eduardo Moreno y la dirección musical de César Belda quién nos brinda grandes números musicales -con arreglos de Jaime Vaquero y Sergio Rojas-. Desde “Cómicas falsas amables” o “Soy un maniquí” pasando por “Ese hombre”, “Yo soy la vedette” y “Mírame”, las canciones se van sucediendo ante el clamor de los espectadores que llega a su punto álgido con “Gracias por venir”, tema con el que termina el espectáculo y con el que se rinde tributo a Lina Morgan. En ese momento, una emocionada y agradecida Rosa Valenty señala con sus manos al palco de Lina mientras todos los focos apuntan allí. Todos los espectadores se ponen en pie y, durante más de cinco minutos, aplauden con entusiasmo al elenco -al completo- que se dirige a las escaleras, desde donde se despiden. Segundos después se baja el telón. Se respira un ambiente especial en el Teatro de La Latina. El público está feliz y contento. Señores… ¡Ha vuelto la revista!.

Aldo Ruiz


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2 comentarios en “‘UN CHICO DE REVISTA’: 24 AÑOS DESPUÉS, EL TEATRO DE LINA MORGAN VUELVE A RESPLANDECER CON LAS PLUMAS Y LAS LENTEJUELAS

  1. Nada más estrenarse la función, y habiéndola visto, escribí y publique esto en el “grupo de amigos de la revista musical” española de facebook: Los días anteriores al estreno, se han compartido en este grupo numerosas informaciones sobre esta producción, a medida que se iban publicando en los diferentes medios. Yo en algunos momentos me he soliviantado leyendo lo leído, por que consideraba una falta de rigor informativo, no sólo, pero sí sobre todo, la taxativa y repetida afirmación de que la revista vuelve después de casi tres décadas de ausencia. Porque, dicho así, sin matizaciones, suena a insulto, a desprecio despiadado hacia quienes durante todos estos años han luchado y siguen luchando por mantener viva la revista.
    Pero, hete ahí que en el mismo texto de la función está plasmado el error. Me parece absolutamente inaceptable que alguien como Juan Andrés Araque Pérez, siendo un erudito en el tema, pueda escribir ese falso aserto tan alegremente. No puede ni debe aducir desconocimiento, pues no resulta creíble que en tiempos de Google ni se enterara de la maravillosa exposición del Centro de Historia de Zaragoza y su gala de clausura, que no sepa de la existencia de los varios grupos de facebook o blogs de amantes del género que abundan el la red, que no conozca las dignísimas revistas que año tras año representan por teatros y plazas la compañía de Luis Pardos y otras varias… Hubiese sido mucho más cierto y mucho más respetuoso haber escrito simplemente que regresa al Teatro La Latina. ¿O no?
    En ese mismo y otros foros, yo mismo y bastantes amigos y amigas más, entre los que se encuentran artistas y productores que nunca han dejado de hacer revista y siguen haciéndola, han escrito indignados/as por la repetida falacia que desde el autor, hasta los medios de comunicación, padando por director y actores/actrices estáis repitiendo. Y es que la revista NO MURIÓ hace 24 años con “Celeste…” de Lina Morgan, sino que continúo y continúa viva grandes a los cientos de personas que se han desvivido y se desviven denostadamente para que ello sea así, para las cuales es un insulte que se las ningunee y desprecie de esa manera.
    Dicho esto, te comento también que todo ello no resta un ápice de importancia a este retorno -sí, pero solo al Teatro de La Latina-, y que coincido plenamente con tu valoración del espectáculo. Así lo dejé plasmado en mi crítica que publiqué el día 8. Y más o menos, el resto de las críticas que he leído coinciden también el lo fundamental. Y me alegro, porque no es habitual que el éxito de público vaya acompañado de las buenas críticas.

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