‘EL MONTE DE LAS ÁNIMAS’: EL TERROR DE BÉCQUER INUNDA LA SALA PEQUEÑA DEL FERNÁN GÓMEZ EN UN MONTAJE CORRECTO PROTAGONIZADO POR CUATRO ESTUPENDOS ACTORES

CALIFICACIÓN.- 6

Hasta el 8 de diciembre, en la Sala Jardiel Poncela del Fernán Gómez se representa ‘El monte de las ánimas’, una obra de José Ramón Fernández que reúne varias de las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer y fragmentos del poema narrativo ‘El estudiante de Salamanca’ de José de Espronceda, de ambiente fantasmal. Un montaje que está dirigido por Ignacio García y Pepa Pedroche, que han querido recuperar el género del terror español, que gozó de gran popularidad especialmente en el siglo XIX.

El título de la obra está tomada del que está considerado el mejor relato corto de terror de la literatura castellana, que Bécquer ambientó en Soria, el mismo escenario de otras cuatro de sus leyendas, ‘El rayo de luna’, ‘Los ojos verdes’, ‘La promesa’ y ‘La corza blanca’. Uno de los relatos que forman parte de la colección cuenta la historia de el joven Alonso intentando complacer a su prima en la noche de la festividad de Todos los Santos. Fue publicado el 7 de noviembre de 1861, con dieciséis leyendas más, en el diario ‘El Contemporáneo’. Y es justamente este lugar soriano el que José Ramón Fernández ha escogido para urdir la trama de ‘El monte de las ánimas’.

La trama está ambientada a finales del siglo XIX, sucede durante una excursión en la que cuatro personajes quedan atrapados en un ambiente cargado de leyendas y supersticiones. A medida que la noche de Difuntos avanza relatan historias sobre el Monte de las Ánimas, un lugar donde se cree que los espíritus de antiguos caballeros templarios cazan en la oscuridad. Las tensiones entre los personajes crecen, y la línea entre realidad y leyenda se desdibuja, llevando al público a un mundo de misterio, superstición y relaciones humanas.

José Ramón Fernández ha confeccionado el texto con la intención de «traer a nuestro siglo aquellos miedos del siglo pasado, porque son los mismos miedos, lo que uno no se atreve a mirar, lo que habita sus pesadillas». Un texto que homenajea a la tradición oral de cuentos, leyendas, relatos e historias que atraviesan el tiempo y perviven en la memoria del que las escucha.

El objetivo de la obra está claramente conseguido, y tanto el texto como la dirección logran transmitir muy bien ese terror que impregnaba las leyendas del poeta y escritor sevillano. Sin embargo, a nivel teatral y dramatúrgico, la obra no acaba de brillar. Estamos, sin duda, ante un buen montaje, correcto, pero el abuso del relato en la confección del texto termina haciendo la obra un tanto monótona y plana, a pesar de su corta duración (65 minutos). Aquí radica, a nuestro juicio, el gran problema del montaje. 

La dirección de ‘El monte de las ánimas’ corre a cargo de Ignacio García y Pepa Pedroche, que siguen la estela del texto de Fernández, tratando de potenciar esa estética del terror hispánico. Pedroche y García plasman el relato en una magnífica puesta en escena logrando una atmósfera absolutamente terrorífica gracias a la escenografía de Ana Ramos, que recrea con gran acierto un bosque fantasmagórico, que luego se transforma en una inhóspita cabaña. Ramos es también la autora del fantástico vestuario.

Destacar también el espléndido espacio sonoro diseñado por Ignacio García, una de las claves de la puesta en escena, y el diseño de luces de Francisco Ruiz Ariza. No cabe duda de que la estética y la ambientación en todos los apartados están muy logradas por parte de los directores. Sin embargo y, como señalábamos anteriormente, la confección del texto -con ese abuso del relato- termina lastrando el resultado final. 

Más allá de la puesta en escena, el otro punto destacado del montaje es el trabajo interpretativo de los cuatro protagonistas: Alba Recondo, Javier Godino, Lucía Esteso y Pablo Béjar. Todos están estupendos logrando plasmar a la perfección ese terror tan característico de los relatos de Bécquer y marcando el rol diferenciador de cada uno de sus personajes. Godino es el encargado de contar las leyendas a sus tres compañeros de viaje y transmitirles el miedo en el cuerpo, como muy bien refleja Lucía Esteso en su papel. 

Aldo Ruiz

 

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