‘LA SOGA’ GUSTA PERO NO ENTUSIASMA

 
CALIFICACIÓN.- 6’5

LA SOGA

‘La soga’ es una de nuestras películas favoritas de Alfred Hitchcock y la hemos visto en infinidad de ocasiones. Es, sin duda, toda una obra maestra, y además, rodada en un solo plano secuencia, y sin ninguna interrupción. Evidentemente hacer una adaptación al teatro de este inquietante relato conlleva muchísimo riesgo. Ya, de entrada, se parte con una enorme desventaja; no es lo mismo transmitir el suspense en la gran pantalla, donde puedes ver los primeros planos de los personajes, que en una sala de teatro donde se pierden muchísimos detalles.

Aún así tenemos que reconocer que Jesús Martínez -como adaptador- y Nina Reglero -al frente de la dirección- tienen un gran mérito y salen bastante airosos de este complicadísimo reto, logrando una versión bastante digna de la historia. Los que hayáis visto la película, quizás os paséis toda la obra haciendo comparaciones -es inevitable-, pero al mismo rememoraréis esta increíble cinta del genio del suspense. Aquellos que no la conocéis, estáis de enhorabuena, porque os enfrentaréis, por primera vez, a una historia, cargada de intriga, que te mantiene en vilo durante ochenta minutos.

Nina Reglero sitúa la historia en un jardín

En esta ocasión, el apartamento de estudiantes de la película de Hitchcock se ha trasladado al jardín de una casa de campo durante un día de verano. Allí se celebra una fiesta donde van llegando los invitados. De entre todos, al que más temen los anfitriones es a su profesor, un astuto criminólogo que sostiene que el crimen perfecto no existe, aunque ellos se han propuesto demostrar lo contrario. La tensión va en aumento y no es para menos, porque en el arcón del jardín ocultan un cadáver.

Teniendo en cuenta que todos tenemos muy presente la famosa película de Hitchcock, quizás hemos echado en falta un poco más de riesgo a la hora de hacer la adaptación por parte de Nina Reglero. ¿Dónde está el efecto sorpresa para los que ya conocemos la historia? Nos ha parecido una versión demasiado clásica para estos tiempos que corren. Quizás, se podría haber jugado un poco más con las luces, con la puesta en escena y con la ambientación.

A pesar de todo, nos gustaría destacar el excelente trabajo de interpretación de todos los actores que consiguen darle mucha credibilidad a la historia. Mariano Venancio, Kiko Gutiérrez, Inge Martín, Aníbal Soto, Markos Marín, y Julián Teurlais. Todos ellos están a un magnífico nivel y nos dejan un buen sabor de boca, a pesar de que el montaje no nos ha entusiasmado. 

Aldo Ruiz

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