CALIFICACIÓN.- SOBRESALIENTE: 8’5
Desde el 7 al 30 de junio en el Teatro Infanta Isabel se representa ‘Las piscinas de la Barceloneta’, un bellísimo y fascinante monólogo, escrito, dirigido y protagonizado por Secun de la Rosa, que está cosechando un gran éxito de crítica y público.
El actor se mete en la piel de Sebastián Alonso Roca, un hombre de mediana edad que acude invitado a un acto organizado por la asociación de vecinos para conmemorar los 50 años del barrio de su infancia. Uno de esos barrios creados para acoger a la bolsa de población inmigrante en el extrarradio de la Barcelona de los 70. Él será el primero en subirse al escenario y recordar cómo fue su infancia allí. Sus recuerdos lo llevarán al verano de 1977. Lo que comienza siendo un verano anecdótico, se acaba convirtiendo en la mayor aventura de su vida.
Por aquel entonces, Sebas era hijo de obreros, fantasioso y un tanto inconsciente a causa de su juventud. Sin apenas dinero, una toalla vieja y unas gafas de sol, un día se atreve a salir del barrio para ir a conocer sus idealizadas ‘Piscinas de la la Barceloneta’. Después de mucho tiempo imaginando e idealizando cómo serán esas piscinas y las gentes que las frecuentan, sin decir nada a nadie se aventura a conocerlas. Al principio, asustado, trata de hacerse invisible. Poco a poco, comienza a disfrutar como voyeur, a fascinarse con todo lo que ve en ese entorno libre, mágico, decadente.
A través de sus visitas a aquellas piscinas y sobre todo a la ‘Piscina de sal’ conoce a una galería de personajes que le dibujan un mundo nuevo y completamente diferente al de su barrio: Christa Leem y otros artistas del Paralelo, los Barcelona de Noche, los Cúpula Venus, Brossa, Ocaña… cabareteros y exagerados, putas, maricones y travestís, activistas que vienen de la primera manifestación gay, anarquistas de las jornadas libertarias del Parc Güell y el Salón Diana, poetas, teatreros que montan obras anti fascistas…
A lo largo de 70 minutos, Secun de la Rosa deleita al público con un relato impregnado de alma y verdad. Es muy hermoso ver cómo al actor, dando vida a Sebastián Roca, se le van iluminando los ojos al recordar cada una de las vivencias de aquel mágico verano de 1977 en el que conoció a tantos y tantos personajes que le abrieron los ojos. De principio a fin y, solo con el don de la palabra, Secun se mete al público en el bolsillo que cae rendido ante su pasmosa naturalidad y su encanto.
El relato, cargado de nostalgia y emoción, también tiene momentos muy divertidos en los que De la Rosa derrocha esa gracia innata que posee. Aunque a veces esté relatando un episodio con tintes dramáticos, lo cuenta de tal manera que es inevitable no provocarte una sonrisa e, incluso, una carcajada. El que fuera protagonista de ‘Aída’ demuestra un dominio del escenario extraordinario y no necesita alardes técnicos para crear una atmósfera absolutamente mágica.

La puesta en escena sigue la estela del texto. Como director, De la Rosa apuesta por una escenografía sencilla, con muy pocos elementos sobre las tablas. A nivel actoral cuenta todo de tal manera y con tantos detalles que no necesita nada más para hacerlo creíble. Eso sí, la narración va acompañada de un bonito y elegante diseño de luces y una magnífica ambientación sonora -obra ambos de Iván del Álamo-, que le dan el toque perfecto al montaje y subrayan la sensibilidad y la nostalgia del relato.
En definitiva, ‘Las piscinas de la Barceloneta’ es una obra imprescindible para los amantes el buen teatro. Secun de la Rosa pertenece a esa extirpe de cómicos que, desde la cotidianeidad y la sencillez, es capaz de crear un relato fascinante que levanta al público de sus asientos al final del espectáculo para brindarle una cerradísima ovación, como se puede comprobar en el vídeo.