MAGNÍFICA ‘LLUEVEN VACAS’: CARLOS BE ABORDA EL TEMA DEL MALTRATO PSICOLÓGICO DE UNA MANERA POÉTICA Y, AL MISMO TIEMPO, ESTREMECEDORA

CALIFICACIÓN.- EXCELENTE: 7’8

‘Llueven Vacas’, escrita y dirigida por Carlos Be, se ha representado en la Sala Cuarta Pared dentro del Festival Surge 2018. Durante tres días solamente (17, 18 y 19 de mayo), el público madrileño ha podido disfrutar de esta conmovedora historia que Fran Arráez ya llevó a la gran pantalla el año pasado. Un texto sorprendente que aborda el tema del maltrato psicológico de una forma tremendamente original; a través de la poesía y el absurdo. Joan Bentallé, Lidia Navarro y Carmen Mayordomo encarnan brillantemente a los tres protagonistas de esta obra excelente -y también muy necesaria- que esperamos regrese muy pronto a la cartelera madrileña. 
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Joan Bentallé, Carmen Mayordomo y Lidia Navarro encarnan -respectivamente-, a Fernando, Coral y Margarita, los tres protagonistas de ‘Llueven Vacas’

De todos es sabido que Carlos Be es uno de los autores más transgresores e interesantes con los que cuenta la escena madrileña. Estamos ante un dramaturgo tremendamente singular y que posee un lenguaje propio, como hemos podido comprobar a lo largo de su prolífera trayectoria en los últimos años. En ‘Llueven vacas’ lo vuelve a demostrar y, además, nos sorprende con ese toque poético con el que aborda el tema de los malos tratos (psicológicos). Un asunto, por otra, parte recurrente en toda su obra. Sin embargo, en este montaje, Carlos Be se aleja de la crudeza que utilizó, por ejemplo, en ‘Peceras’ o ‘Añicos’ y apuesta por la delicadeza y  la poesía para narrarnos la estremecedora relación de Fernando y Margarita. 

La historia comienza cuando Fernando le dice a su mujer: -Llueven Vacas-. Lo que podría parecer una frase absurda, pronto nos damos cuenta de que no lo es, cuando Margarita asiente y lo confirma: -Si, llueven vacas-. Desde ese mismo momento, somos conscientes del tipo de relación que hay establecido entre ellos. Un juego cruel de dominación por parte de Fernando al que Margarita se somete por puro amor. De hecho, el gesto más brutal de él siempre será considerado como un acto de amor por ella. Un maltrato psicológico que irá en aumento a medida que transcurre la historia y que  Carlos Be nos cuenta -brillantemente- en tono de poesía y rozando el teatro del absurdo. La historia se completa cuando aparece en escena Coral, la amante de Fernando y el tercer vértice de este triángulo amoroso. Una mujer extravagante y con mucha fuerza, que no tiene nada que ver -aparentemente- con la pobre Margarita, con la que, sin embargo compartirá el mismo destino. 

Partiendo de la solidez del texto, Carlos Be nos brinda una magnífica puesta en escena aprovechándose de la amplitud de la sala (de la Cuarta Pared), nada que ver con el reducido espacio del Off del Lara donde ha representado sus últimos montajes. Carlos maneja con brillantez el diseño de luces y la escenografía -sencilla pero muy efectista- para crear imágenes muy potentes que atrapan al espectador de principio a fin. El resultado es una puesta en escena elegante y, al mismo tiempo, plena de contundencia, muy acorde al texto que no están contando. 

Joan Bentallé, Lidia Navarro y Carmen Mayordomo son los encargados de encarnar a los tres protagonistas de ‘Llueven Vacas’, curiosamente los mismos actores que interpretan la comedia ‘Malas Hierbas’ (los fines de semana en el Off del Lara). Esto es una muestra más de la  versatilidad de estos tres actores que, en ‘Llueven Vacas’ cambian totalmente de registro pasando al drama más absoluto. Lidia Navarro está realmente espléndida dando vida a Margarita ofreciéndonos una actuación conmovedora, emocionante y llena de delicadeza. Una interpretación magnífica que no cae en el dramatismo facilón -que sería lo más sencillo en este caso-. Joan Bentallé está impecable en un papel tremendamente complicado como es el del maltratador. Siempre al límite, Bentallé resuelve con eficacia todos los matices del personaje transmitiendo a la perfección la crueldad, el cinismo, ese toque macabro y el egoísmo de ese hombre que, por encima de todo, se ama a sí mismo y a nadie más. 

Carmen Mayordomo cierra el triángulo amoroso encarnando a Coral, un personaje que aparece en la segunda parte de la historia. Al principio, parece una mujer frívola y superficial, sin más, pero poco a poco va abriendo los ojos y se va dando cuenta del tipo de persona que es Fernando. Ahí es cuando el personaje muestra su vulnerabilidad. Carmen está fantástica -como siempre-, y ejecuta brillantemente toda la evolución del personaje, demostrando -además- que no hay papel pequeño en manos de una gran actriz, como ella. 

Aldo Ruiz

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